La  autora de Irreversible Damage interpela a Nancy Pelosi, presidenta demócrata de la Cámara de Representantes de EEUU, por su iniciativa para eliminar el término madre en el lenguaje de la Cámara.

Uno de los primeros actos de la nueva Cámara de Representantes podría ser eliminar la palabra madre. La mayoría demócrata de la presidenta Nancy Pelosi ha propuesto eliminar del lenguaje de la Cámara las palabras madre, padre, hija, hijo, hermana… a favor de términos de género neutro. Madre, uno de los conceptos más importantes de la vida humana será borrado del léxico de los congresistas.

Los demócratas de la Cámara no pretenden simplificar el lenguaje. El objetivo explícito es promover «la inclusión y la diversidad» y «honrar todas las diversidades de género». Pelosi & Company están desesperados por adaptarse a una ideología de identidad de género agresiva que insiste en que mujer y hombre son categorías subjetivas borrosas y no realidades biológicas.

Los demócratas se han vuelto locos con la neolengua. Recordemos que el Comisionado de Seguros de California emitió recientemente una directiva para reclasificar las dobles mastectomías en pechos sanos de forma que sean consideradas «cirugías reconstructivas realizadas para corregir o reparar estructuras anormales del cuerpo causadas por defectos congénitos».

Esta mentira, que los senos de las niñas con disforia constituyen anomalías del cuerpo tiene, entre otras, la consecuencia de que las niñas sanas estarán cubiertas por los seguros para mutilar sus senos.

Importa cómo llamamos a las cosas en el espacio público: Pregúntale a las prisioneras alojadas con hombres biológicos violentos en California si las palabras de nuestros legisladores importan. Esta mentira – que los senos de una niña constituyen «anormalidades del desarrollo» dependiendo de su estado mental subjetivo – tiene como resultado que las pacientes femeninas de todas las edades repentinamente serían elegibles para la cobertura del seguro para las mastectomías dobles. Un pequeño cambio en el lenguaje le da luz verde a los doctores para mutilar los senos normales y en desarrollo de una niña de 11 años. ¿Siguen siendo sólo palabras?

Por supuesto, llamen a la gente como prefieran. Pero el lenguaje en la ley, por definición, lleva de las palabras a la acción. Las palabras conceden derechos o los quitan. Las palabras pueden mejorar o disminuir el estatus, colocando a las personas y conceptos más allá de los límites de la protección legal. Nadie sabe esto mejor que los demócratas. Al presionar por estos cambios en todo el país, han permitido a los niños biológicos competir en deportes con niñas biológicas, eliminando las protecciones del Título IX para los deportes femeninos.

Si «madre» es ahora un concepto inútil bajo las reglas de la Cámara, ¿por qué no debería ser una presencia igualmente ofensiva en las leyes federales? Ahí es donde nos dirigimos, ¿no?

Borrando «madres» y «mujeres», porque los conceptos no son lo suficientemente inclusivos para los ideólogos de la identidad de género. Los derechos que las mujeres lucharon por ganar se deshacen, paradójicamente, en nombre de la inclusión.

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