El gobierno británico va a abandonar su proyecto de ley destinado a criminalizar la “terapia de conversión” y en su lugar tomará medidas no legislativas. La organización de defensa de los derechos humanos Sex Matters ha celebrado la noticia. La propuesta mezclaba la orientación sexual y el “ser transgénero” (sin definir), y aplicaba el concepto de “terapia de conversión” a ambos como si fueran lo mismo. En realidad, la identidad de género y la orientación sexual son conceptos separados sin ninguna conexión lógica.

Maya Forstater, directora ejecutiva de Sex Matters [El sexo importa], ha señalado:

“Esta noticia es un gran alivio. Se supone que las profesiones sanitarias no deben hacer daño. Los y las niñas con malestar de género han recibido una mala atención por el enfoque ideológico que se ha generalizado en los últimos años. Esperar a la Evaluación final de Cass (el informe Cass) es sin duda lo correcto. Ahora tenemos la oportunidad de escuchar una mayor variedad de voces y examinar las pruebas antes de apresurarnos a promulgar una legislación que habría perjudicado a las personas a las que se suponía que iba a ayudar”.

La legislación prevista era confusa, incoherente y peligrosa. Se confundieron dos cosas totalmente diferentes —la orientación sexual, que es una característica verificable y que tiene poca o ninguna repercusión en los demás— y la identidad de género, que es poco clara e indefinible.

El proyecto de ley podría haber penalizado las interacciones habituales con las personas que padecen trastornos de género, incluidos los y las niñas, así como las terapias basadas en la evidencia, como la “espera atenta”. Habría establecido en la ley un enfoque controvertido y sin evidencia de la identidad de género —incluso para niños y niñas— que se sabe que conduce a la medicalización permanente, la disfunción sexual, la esterilidad y una serie de problemas de salud. El gobierno hace bien en pulsar el botón de pausa.

Estas cuestiones fueron planteadas en las respuestas a la consulta sobre la propuesta de ley por organizaciones como Sex Matters, Transgender Trend y LGB Alliance, así como por la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos. Las organizaciones transgeneristas, como Mermaids, Gendered Intelligence y Stonewall, que han promovido la transición en la infancia proponiendo una visión del género desvinculada del sexo biológico, abogaron por ese plan viciado. Sex Matters ha recopilado todas las respuestas de las organizaciones a la propuesta.

El proyecto de ley se basaba en la idea de que los niños y las niñas pueden ser “transgénero” o “cisgénero”, pero el reciente informe provisional de Hillary Cass sobre los servicios de identidad de género para la infancia concluyó que “hay falta consenso y debate abierto sobre la naturaleza de la disforia de género y, por tanto, sobre la respuesta clínica adecuada”. La Dra. Cass descubrió que el personal clínico se siente presionado para adoptar un “enfoque afirmativo incuestionable” con los y las niñas que sufren trastornos de disforia de género, y que esto se contradice con el proceso habitual de evaluación y diagnóstico clínico para el que ha sido formado.

Tipificar como delito una práctica mal definida como “terapia de conversión de la identidad de género” solo habría dificultado la atención preventiva y adecuada a esos niños y niñas.

 La propuesta mezclaba la orientación sexual y el “ser transgénero” (sin definir), y aplicaba el concepto de “terapia de conversión” a ambos como si fueran lo mismo. En realidad, la identidad de género y la orientación sexual son conceptos separados sin ninguna conexión lógica.

A la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos también le preocupaba que la legislación propuesta careciera de una base empírica sólida, y que corriera el riesgo de impedir “el asesoramiento, la terapia o el apoyo legítimos y apropiados que permiten a una persona explorar su orientación sexual o su disforia de género” …

El número de niños y niñas que presentan problemas de salud mental relacionados con el género ha aumentado rápidamente en los últimos años, y en gran parte son chicas adolescentes. Muchos de estos chicos y chicas se sienten atraídos por el mismo sexo; un número desproporcionado se encuentra dentro del espectro autista. 

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