Por Hormone Hangover, una mujer en destransición

Hay algo de alivio en tomar el sufrimiento amorfo y afilarlo hasta convertirlo en un láser que apunta a una parte odiada del cuerpo. Así al menos sabemos a qué dirigirnos y qué cambiar. El Tumblr pro-anorexia glorifica ciertas partes del cuerpo. Y lo mismo ocurría con el Tumblr pro-trans. El hueco entre los muslos, o el pecho plano, de macho. La huesuda caja torácica, o las caderas rectas y masculinas. Aunque solo tuve mis escarceos en el mundo pro-ana, me sumergí de lleno en el pro-trans.

El otro día estuve buscando en TikTok y me encontré con algo que solo puedo describir como gasolina premium para la disforia. Una preciosa adolescente de género fluido (pronombres «él/elle/ella»; me ceñiré al «ella» por ahora) con esa favorecedora permanente que llevan ahora los zoomers hace playback con una canción de Olivia Rodrigo de fondo. Está iluminada con una dramática luz azul-rosada y sus ojos inocentones se llenan de lágrimas; todo su cuerpo tiembla ligeramente de pena. Lleva el torso desnudo, salvo por un bandeau de color nude. Imita el gruñido angustioso de «Jealousy», de Olivia Rodrigo: Estoy tan harta de mí misma / prefiero ser cualquier otra persona. Sobre sus senos se superponen imágenes parpadeantes de pechos masculinos esculpidos. Sobre ella aparecen imágenes de rostros de hombres hermosos y andróginos. El clip tiene más de un millón de Me Gusta.

Se me revolvió el estómago. La lucha con el cuerpo en todo su esplendor. Si había algo diseñado para clavar más aún el cuchillo de la disforia era esto: la diferencia entre el cuerpo real y el deseado quedaba insoportablemente clara.

Pero también había algo sin lugar a dudas convincente en todo ese despliegue. La disforia retratada artísticamente, musicada, convertida en algo trágico y hermoso. Aun representando el sufrimiento, lo hacía con arte, como en una escena de una película. La heroína/héroe, aunque sufra, tiene un aspecto andrógino y cautivador. El conjunto es catártico y contundente.

La seducción pro-anorexia

Cuando era adolescente, solía pasar tiempo en el Tumblr «pro-ana» (pro-anorexia). Las imágenes y el romanticismo de los blogs pro-ana me dejaron una profunda impresión. Las mujeres eran delgadas y guapas. Recuerdo en concreto una obsesión hipnótica por determinados rasgos. El hueco entre los muslos, la delicada clavícula sobresaliente, el brazo huesudo como el de una muñequita. Las fotos que la gente se pasaba también solían estar tomadas con una paleta taciturna de colores desaturados. Un mundo onírico.

Las imágenes del mundo pro-ana tenían un atractivo simplista. Aquí, las difusas e interminables molestias de la vida cotidiana se desvanecían. Y yo podía asimilar una fantasía constante de control, belleza y agonía disciplinada. Aquí, las jóvenes fantaseaban con lo bien que les iría la vida cuando estuvieran lo suficientemente delgadas. Evocaban el tipo de escenarios de ensueño, con cuidadísima estética, que se ven en los anuncios de perfumes.

Recuerdo sumergirme en esas sensaciones de los blogs pro-ana y desear habitar ese mundo. La vida de instituto carecía de atractivo. Luces fluorescentes, paredes de hormigón, clases tediosas. No es que estuviera marginada socialmente, pero sí sufría por mi insoportable timidez, las dudas sobre mí misma y la tontería que atormentan a todas las adolescentes. Pero mientras leía estos blogs, fantaseaba con que podía cruzar a ese mundo soñado, flotar como una estupenda modelo, grácil e incólume, si alcanzaba sin más un nivel místico de delgadez.

No era una adolescente anoréxica. Me faltaba la retorcida resolución o la incipiente locura para restringirme de verdad, y en los días en que me saltaba la comida con esfuerzo, acababa dándome un atracón de mantequilla de cacahuete, sintiendo una profunda vergüenza a la noche siguiente. Pero disfrutaba entrando en la fantasía.

El atractivo de la agonía del cambio, el romance del odio a sí misma

El clip de la disforia de género tenía un tono emocional similar al de los blogs pro-ana que solía leer cuando tenía 15 años. Las particularidades varían, pero los componentes básicos son los mismos. El odio a sí misma estetizado, el bello sufrimiento, una exhibición pública de la profunda infelicidad, ambientada con música.

El mal humor y la desesperación se exponen de una manera que hace que sea placentero regodearse en ellos. Dice: estamos sufriendo, pero es en pos de algo hermoso. Convertiré mi dolor en control.

Después de encontrarme con la publicación de TikTok y recordar mis experiencias pasadas con la cultura de Internet del pro-ana y la disforia de género, me encontré con este artículo titulado Las seis seducciones de la anorexia, de Emily Troscianko. Escribe sobre cómo la anorexia brinda ciertos consuelos psicológicos, como hacerte sentir especial y proporcionarte un «suicidio parcial» en el que puedes aniquilar las partes de ti misma que odias mientras sigues viviendo.

Me gustó porque puso algo en perspectiva: el atractivo de la obsesión por cambiar el cuerpo. Cuando «me di cuenta de que era trans», llevaba un tiempo sumida en una depresión profunda y me odiaba a mí misma. Entonces fue como si se despejara un camino frente a mí. Ahí estaban los pasos para volver a ser feliz. Sería brutal, claro. Pero estaba dispuesta a intentarlo. Para distanciarme del asco que me producía mi despreciable ser femenino estaba dispuesta a derramar sangre y a hacer sacrificios.

Hay algo de alivio en tomar el sufrimiento amorfo y afilarlo hasta convertirlo en un láser que apunta a una parte del cuerpo odiada. Así al menos sabemos a qué dirigirnos y qué cambiar. El Tumblr pro-anorexia glorifica ciertas partes del cuerpo. Y lo mismo ocurría con el Tumblr pro-trans. El hueco entre los muslos, o el pecho plano, de macho. La huesuda caja torácica, o las caderas rectas y masculinas. Aunque solo tuve mis escarceos en el mundo pro-ana, me sumergí de lleno en el pro-trans.

El odio a una misma y el sueño de una vida mejor a través de un cuerpo transformado

Si te das una vuelta por Tumblr, esa fértil caja de Pandora azul de donde surgieron todos nuestros problemas, encontrarás un montón de cosas pro-ana. También hay mucho material escrito por jóvenes transmasculinas. Verás recaudaciones de fondos para cirugías, mensajes con #genderenvy (envidia de género) que representan el aspecto ideal que la usuaria quiere habitar, mensajes de texto sobre la disforia de género y fotos de transmasculinas con miles de notas.

Tanto la comunidad trans como la anoréxica se entregan a la rumiación sobre los estados corporales deseados.

Algunos van cargados de esperanza y ensoñación:

«Inspiración: en un año estaré flaca. Me veré bien en todo. Llevaré jerséis superanchos y me verán monísima en vez de gorda».  

«Por qué quiero la ‘cirugía superior’: Para ir sin camiseta en público. Para que se me vea bien con camiseta. Para no tener que comprimirme el pecho. Para poder abrazar mejor».

Algunos rezuman autoodio:

«Doy jodido asco, estoy gordísima, y encima he comido».

«Mi disforia es como ese hueco abierto entre mis piernas, como si me hubieran hecho jirones».

El malestar violento y visceral con el cuerpo contrasta con las imágenes de color pastel del cuerpo ideal y transformado. Hay una salvación del cuerpo, y puede ser salvado, pero solo a través de la transformación.

También hay posts con la etiqueta «FTM thinspo» —inspiración para mujeres delgadas que quieren transicionar a varón— que combinan ambos géneros.

«Necesito los muslos delgados que los chicos cis consiguen de forma natural. Quiero llevar jerséis extragrandes y estar perfecto. Quiero ser el hombrecito adorable al que el fortachón de su novio agarra fuerte».  

(Los he escrito todos yo como ejemplos de este tipo de posts en Tumblr, ya que mucha gente escribe así y no quería centrar una atención no deseada en una bloguera al azar haciendo una captura de pantalla de su post. Si tienes curiosidad, encontrarás más ejemplos parecidos en Tumblr).

Recuerdo muy bien algo que reblogueé en Tumblr hace mucho tiempo. Ojalá poder encontrar la publicación exacta. Decía algo así como: «Objetivo: en 5 años, mis cicatrices de la cirugía superior se han desvanecido, estoy en un bonito apartamento lleno de plantas, bajo una cómoda mantita, oyendo la lluvia caer, feliz y a gusto».

A medida que se acerca el quinto aniversario de mi operación, miro hacia atrás con pesar. Las cicatrices se han desvanecido. Oigo la lluvia caer. Por supuesto, la operación me sumió en una depresión brutal, y me arrepiento todos los días. Debería haberme unido a una secta diferente. Al menos así hoy podría dar de mamar si quisiera. Pero vivimos y aprendemos.

Imágenes: Thinspo, Gender Envy

He hablado de la thinspo, la inspiración para alcanzar la delgadez. En la sección trans de Tumblr, hay un género similar de publicaciones bajo etiquetas como #genderenvy (envidia de género), #gendergoals (objetivos de género), #malespo (esta es para el thinspo de los chicos). Son las formas que los chicos trans quieren adoptar. Algunos de estos #objetivosdegénero son más fornidos y masculinos, pero si hablamos de Tumblr, hay un tema demoledor (como señaló @lacroiscz en Twitter: «Estas chicas no quieren ser «hombres» como ese tipo de 52 años emocionado con la barbacoa que planea para el próximo fin de semana. Quieren ser ESTO»)

La mayoría de las veces, para las adolescentes transmasculinas y «no binarias», el modelo ideal son los hombres delgados y andróginos. Mucha gente querría parecerse a Harry Styles, a Gerard Way o a un dibujo anime de un mago. Esto es especialmente cierto en el caso de los numerosos blogs que escriben transmasculinos con trastornos de la alimentación.

Muchas de las imágenes de «#malespo» son casi idénticas en tono e imágenes a las de la thinspo de las chicas. Gente desaturada, huesuda y pálida, con vaqueros ajustados, de aspecto sombrío, romántico y trágico. El ideal pro-ana es una figura femenina menudísima; la comunidad transgénero de Tumblr suele idolatrar a los hombres guapos y delgaduchos. Si entrecierras los ojos mientras te desplazas por las fotos, empiezan a mezclarse en un desfile de cuerpos finos como muñecos indistinguibles.

Wannarexia (anhelo anoréxico) y transtrenders (trans por tendencia)

La ansiedad por ser «realmente trans» y «realmente anoréxica» es similar. Creo que la gente de ambas comunidades suele luchar con la idea de que las personas que van más lejos y cambian su cuerpo de forma más irreversible son más «válidas». Lo de «válidas» es interpretable, pero siempre pensé que representaba una intensidad y una pureza de propósito y sentimiento. Ser una verdadera anoréxica es matarse de hambre. Ser una persona trans de verdad es pasar por el bisturí, o al menos hormonarse. ¿Te sientes mal? Haz algo al respecto.

No me malinterpretes, la gente comparte posts como «las personas no binarias que no piensan operarse son válidas». Pero el hecho de que esas publicaciones hayan tenido que existir delata la ansiedad subyacente de que algunas personas son más reales que otras.

Quiero decir, ¿quién se siente más como una verdadera anoréxica: la persona que rebloguea a mujeres delgadísimas con faldas de tenis o la persona que se mata de hambre hasta convertirse en un esqueleto? ¿Quién parece «más trans»: la persona que afirma con pocas ganas los pronombres «ella/elle» sin un atisbo de disconformidad de género, o la persona que pasa por el bisturí para eliminar los caracteres sexuales secundarios femeninos?

Voy a ser clara. No digo que estas cosas sean buenas. Solo digo que significan un compromiso incondicional con el sistema de creencias. 

Quiero demostrarte que he estado sufriendo espantosamente y que soy lo bastante fuerte como para atravesar el sufrimiento y dominarme. Odio cómo son las cosas ahora, pero tengo una bonita visión de cómo serán una vez que me domine a mí misma y a mi cuerpo.

La búsqueda que todo lo consume 

En Las seis seducciones de la anorexia, Emily Troscianko dice que una de las cosas que hace que la anorexia sea tan atractiva es que actúa como una «Piedra de Rosetta: dándote un significado prefabricado».

Esta fue mi experiencia de la transición. En una época en la que me encontraba desorientada, deprimida, sin un horizonte claro, me dio uno. Fue como una balsa salvavidas que me lanzaron en mi océano personal de angustia.

En las biografías de las personas pro-ana, se suelen ver cosas así:

A: 1,60 PI: 68 PA: 62  PO1: 54 ✅  PO2: 49 POF: 43

Es decir, altura, peso inicial, peso actual, peso objetivo uno, peso objetivo dos, peso objetivo final. A veces se utilizan marcas de verificación para indicar que se ha alcanzado uno de los objetivos. Hay una marcha inexorable hacia el peso objetivo final. A veces se marcan los primeros pesos objetivos para indicar el progreso que se ha hecho hacia el objetivo final.

Esto se hace eco de un formato común en las biografías de las personas trans; a menudo se ven las fechas de transición marcadas así:

Oli, 23 años, él. Fecha de T 28/4/17, Cirugía superior 29/9/17, Histerectomía. 1/3/18.

Hay una serie de pasos, una serie de objetivos. Son legibles y tangibles. Te mueves por ellos, celebrando cada paso que te va acercando. Todo lo demás desaparece. Vas por el buen camino.

Recuerdo hablar con una amiga que destransicionó y solía ir a un grupo de apoyo trans. “Había transmasculinos que hacía mucho tiempo que habían transicionado y en cada reunión seguían diciendo: ‘Llevo 4 años, 8 meses y 15 días con testosterona’. Como si todavía estuvieran contando los días. Entonces empecé a darme cuenta de que nunca terminas, nunca puedes dejar de pensar en ello”.

El fin del sueño

Las fantasías de ensueño de Internet solo pueden manifestarse de manera imperfecta en el mundo. No importa lo delgada que estés, la vida te seguirá deparando humillaciones, incomodidades y decepciones. No hay un peso objetivo final tras el cual tu vida se convierte en un sueño al estilo de una sesión de fotos de moda.

Como dice Emily Troscianko: «Todas las soluciones de la anorexia tienen fecha de caducidad. El subidón del hambre tiende a degenerar en un malestar crónico. La depresión se incrusta para hacer que la vida resulte casi insoportable… La singularidad se revela como nada más que el triunfo en una competición cuyo premio fue la desgracia». Una vez concluida la fase de luna de miel, el cuerpo comienza a desmoronarse y la muerte es una posibilidad».

El final de mi transición fue similar. La esperanza y la emoción comenzaron a disiparse. Me di cuenta de que la paz y el bienestar que creía estaban por llegar no iban a hacerlo. La búsqueda asintótica y cada vez más exigente de convertirme en un hombre no me estaba proporcionando el bienestar emocional y la sensación de plenitud que creía. El romance de la transición también tenía su propia fecha de caducidad para mí. Aquí también hablo sobre esto.

Sé que mucha gente no siente lo mismo sobre la transición. Lee sus historias también. Mi idea clave es que hay mucha coincidencia en los tipos de ideación y obsesión que se da en las comunidades online en torno a la anorexia y la transición. En el universo virtual podemos crear una visión del tipo de persona que nos gustaría ser. Hasta dónde estamos dispuestas a llegar para alcanzar ese ideal —y lo gratificante que será si lo logramos— es una cuestión bien distinta.

*Thinspo es el diminutivo de «Thinspiration» un juego de palabras en inglés. «Thin» es «Delgado» y «Inspiration» es «Inspiración». Se puede traducir como «Inspiración para ser delgada». Es un término utilizado por las «ProAna y ProMia»: Pro Anorexia y Pro Bulimia. Sitios dedicados a dar consejos para convertirte en anoréxica y/o bulímica y así lograr el cuerpo de las «Thinspo».

Este artículo se ha inspirado en parte en algunas conversaciones mantenidas con Katherine Dee, que tiene buenas reflexiones sobre el tema de la thinspo* y las comunidades pro-ana, así como en algunas publicaciones recientes de Helena @lacroicsz.

Más lecturas: Si quieres leer más sobre Tumblr, echa un vistazo a este artículo de Helena (también está en Twitter) y el proyecto periodístico completo de Default Friend.

Artículo original
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