En los últimos años vemos como el patriarcado, quiere aplicar al feminismo la misma metodología que ha aplicado al papel que ha representado la mujer en la sociedad. Es necesario llenar de contradicciones un movimiento donde se puede defender lo mismo y lo contrario, para dar cabida a todo lo que hace que el patriarcado se convierta en un sistema inmutable, firme y goce de una salud excelente.

¿Cuál es su deseo? Yo le encuentro un feminismo que se lo conceda:

¿Desea ser madre/padre y puede pagar por ello? ¿Quiere tener a su disposición una casta de mujeres a las que violar previo pago, cualquier día a cualquier hora, en cualquier lugar? No se preocupe, convertiremos la explotación sexual y reproductiva en una ejercicio de plena libertad de las mujeres. ¿No es mi cuerpo es mío? ¡Si lo dicen ellas! Vamos a dividir el movimiento feminista, convenciendo a un sector del mismo, que la libertad y control del cuerpo de las mujeres pasa por querer convertirlos en objetos mercantilizables. Y así adaptamos la agenda feminista a las prácticas que confieren los cimientos más firmes del patriarcado.

¿Desea ser mujer?

Paul B. Preciado, en una entrevista concedida a Elena Pita (El Mundo, 19-04-2019) afirma: «El sexismo es una práctica histórica de diferenciación y taxonomía jerárquica entre cuerpos, cuando en realidad lo que existe es una multiplicidad infinita de cuerpos irreductible al sistema binario».

Lo que no explica es que entre ese batiburrillo de «multiplicidad infinita de cuerpos», la desigualdad estructural la sufre un cuerpo determinado, el femenino, el que gesta y pare.

[…]

La «multiplicidad infinita de cuerpos» de la que habla Preciado es un nuevo deseo que quiere convertirse en derecho para desmantelar la teoría feminista y con ello darle un golpe mortal al movimiento, en una época que está multiplicando su fuerza social y política. Ya no nos llaman histéricas ni feminazis, estas descalificaciones no han surtido efecto. Ahora somos fascistas, anti sexo, opresoras, privilegiadas, terfas…

Si diluimos el sujeto político del feminismo en múltiples cuerpos diferentes, tendremos que enfrentar problemas diferentes. La fundamentación teórica no puede (ni tiene porqué) dar soluciones a esta pluralidad de cuerpos, ni su agenda tiene que contemplarlos.

Convertir el feminismo en un movimiento que defiende al mismo tiempo el trabajo sexual, la abolición de la prostitución, por ejemplo, daría alas al patriarcado y quitaría todo contenido riguroso, serio y creíble a sus demandas: Fíjate las feministas, defienden a la vez sus derechos de ciudadanas y su propio sometimiento… ¡Mujeres, no saben ni lo que quieren!

Mi feminismo, tu feminismo… Jaque mate.

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