El género es una construcción social vinculada a algo material (lo biológico-sexual) que lleva siglos actuando y generando una estructura de poder político, económico y cultural.

Como sucede con los reyes magos que al final, con desilusión, se acaba sabiendo que son los padres, en el caso de la “autodeterminación de género” hay que señalar que su supuesta existencia son los lobbies. Que alguien se autodetermine genéricamente es como la autodeterminación del heavy, salvo que en el primer caso prima lo individual y en el segundo podría verse como algo colectivo haciendo muchísimo esfuerzo. De hecho cualquier tipo de autodeterminación sólo puede ser individual y, si se hace caso a Kant, moral. Porque es culpa de Immanuel Kant toda esta sarta de idealismos, de invenciones y de negación de lo material a que están asistiendo las diversas sociedades. En busca de la mayor autonomía del ser (frente a la heteronomía) hizo de la autodeterminación el eje del cambio moral. A partir de él llegarían las autodeterminaciones nacionalistas, la adoración al individuo como único ente capaz de decisión, voluntarismos varios (incluyendo el fascismo), el nihilismo y demás propuestas que están incardinadas en eso que se llama ideología dominante. Si para que exista la nación y, por ende, pueda haber autodeterminación nacional, deben existir nacionalistas (la nación política es una construcción social por mucho que les duela a los nacionalistas), para que exista la autodeterminación de género deben existir… lobbies que impulsen ese idealismo irracional.

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