Una mujer fue violada hace un año en un hospital público inglés. La dirección del hospital negó la violación ante la policía aduciendo que no había ningún hombre en las instalaciones. Ahora, gracias a las cámaras de seguridad y a las enfermeras, se ha sabido que el agresor era una persona trans.

El ataque tuvo lugar hace un año y la mujer lo denunció, pero cuando los agentes se pusieron en contacto con el hospital, del que no se ha dado el nombre, les dijeron “que no había ningún hombre en el hospital, por lo que la violación no pudo ocurrir”. Durante ese año, la paciente estuvo casi al borde de una crisis nerviosa, porque el hecho de que no se creyera que fue violada en el hospital fue para ella un shock terrible. La dirección, gracias a las cámaras de seguridad, ha tenido que admitir que la violación ocurrió y que fue cometida por un hombre.

La baronesa Nicholson de Winterbourne, que planteó el asunto durante un debate sobre las salas no mixtas, continuó: “Olvidaron que había cámaras de seguridad, enfermeras y testigos».

Sin embargo, el hospital tardó casi un año en aceptar que había un hombre en la sala. Y que la violación ocurrió.

Según la definición legal de violación, esta solo puede ser cometida por un hombre “físicamente intacto”. El caso está siendo investigado por la policía.

Lady Nicholson afirmó que el caso había surgido como consecuencia directa de la política del NHS, conocida como Anexo B, que permite que los pacientes sean ingresados en las salas hospitalarias de acuerdo con el género con el que se identifican en ese momento.

“El resultado del Anexo B es que la dirección de los hospitales informa a auxiliares y enfermeras de que si hay un hombre autoidentificado como mujer en un zona de mujeres, y una paciente o cualquier persona se queja, se les debe decir que no es cierto, que no hay ningún hombre allí”, explicó a la cámara alta.

“Creo que es un rotundo error que el Servicio Nacional de Salud (NHS) instruya o permita que el personal engañe a los pacientes, que les mientan directamente. No es aceptable.»

También pidió que se retirara dicho protocolo porque “da prioridad a las personas trans sobre las mujeres” y, por lo tanto, amenaza la “dignidad, privacidad y seguridad” de las pacientes.

Lady Nicholson dijo que esta política socava las cláusulas sobre las salas no mixtas que se votaron en el Parlamento y «socava» las garantías para las mujeres, que «han tardado al menos 50 años en aprobarse».

La exparlamentaria añadió que, al incluir la cláusula de autoidentificación en la política sobre la eliminación de espacios mixtos “se ha ignorado y soslayado al Parlamento y se ha introducido de forma subrepticia algo de gran alcance que afecta a todas las familias, a todos los credos, a todas las identidades y a todos los niveles de la sociedad. En lugar de derechos basados en el sexo, estamos concediendo derechos prioritarios a un sector especial de la sociedad”.

También dijo que no había visto tal «destrozo de la legislación en ningún lugar antes en Gran Bretaña» y que se estaba «engañando a la ciudadanía».

Esta política está siendo revisada por el NHS, pero, como reveló este periódico, una de las personas que lleva a cabo esa revisión es un «defensor trans».

‘Fortalecimiento de los derechos trans’

Antes de que se cerrara la consulta sobre el tema, el Dr. Michael Brady prometió a los activistas que “el compromiso del equipo que lidera la revisión es apoyar el mantenimiento/fortalecimiento de los derechos trans”.

Una coalición de grupos de derechos de las mujeres, incluidos personal médico y de enfermería, escribió al Secretario de Salud quejándose de que no habían sido consultados. La baronesa Fox de Buckley dijo que la revisión «no es satisfactoria», ya que «no tiene un mandato público» y se «está llevando a cabo en secreto».

La baronesa añadió que el hecho de que el Dr. Brady sea el “asesor LGBT del NHS puede suponer que sea más bien lo contrario de imparcial”.

Refiriéndose al artículo de The Telegraph, agregó: “Quiero que el Gobierno se tome esto en serio y reconozca que, cuando alguien dice que no hay planes para reducir los derechos existentes de las personas transgénero, lo que interpretan las mujeres, si se me permite traducirlo, es que las salas exclusivas para mujeres no están garantizadas en absoluto.

“Quiero que el Gobierno sea honesto con nosotras sobre lo que creen que están defendiendo. También quiero que nos eviten tener que revelar estas cosas en los periódicos y, en cambio, nos aseguren que se realizará una nueva revisión que sea independiente y cuente con todos los recursos”.

Lord Etherton QC se opuso a las propuestas de Lady Nicholson, alegando que la política actual era «totalmente apropiada y acorde a la normativa contra la discriminación contemplada en la Ley de Igualdad».

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