Debería haber un lugar adonde las malas ideas vayan a morirse. La primera que habría que mandar en un viaje de primera clase sin boleto de regreso a las profundidades abisales debería ser eso que coloquialmente se conoce como el “techo de algodón”. Acuñado por un pornógrafo, hombre “lesbiano” para más señas, el techo de algodón se refiere a la barrera con que se topan las transmujeres cuando se les niega el acceso a relaciones sexuales con lesbianas. ¿Te sorprende? Sigue leyendo.

Estás a punto de quedarte pasmada ante la apropiación de las vidas, los temores y la cultura de las mujeres a manos de la manifestación de homofobia de mayor actualidad. Es de suyo un ataque a la autonomía sexual y corporal de todas las mujeres, en especial las lesbianas, y las organizaciones que supuestamente defienden los derechos de lesbianas y hombres gays no solo lo refrendan sino que lo celebran con entusiasmo, tanto que el objetivo de esas organizaciones ya no son los intereses de gays y lesbianas sino la cuenta bancaria.

Nos puede dar una idea de cuán patas arriba se ha vuelto el debate transgénero gracias a las organizaciones y la política LGB&T el hecho de que la persona que escribe este texto sea transexual.

Sin embargo, me encuentro en una posición excepcional para escribirla, dado que soy un hombre que “vive como mujer”, signifique eso lo que signifique, y puedo ver exactamente cómo piensan demasiados activistas por los derechos transgénero. Y como cualquiera que alguna vez haya participado en redes sociales sabe, toda crítica a la ideología transgénero (que todos tenemos el derecho de aceptar, criticar o rechazar), cualquier desviación del mantra chupacerebros “Las mujeres trans son mujeres”, se enfrenta a que la culpable sea acusada con sus empleadores o reciba amenazas de violencia física, violación o asesinato.

Se trata de una forma brutalmente tóxica de activismo por los derechos sexuales de los hombres que de alguna manera ha conseguido proyectar una nueva imagen y reenmarcarse como movimiento por los derechos civiles.

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