La batalla emprendida, y ganada, por Fair Play for Women contra la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido (ONS), que pretendió pervertir el concepto «sexo» en el censo para cabida al sexo autopercibido o autoidentificado, abre la puerta a muchas preguntas que interpelan no solo a la ONS sino a varios departamentos del gobierno y a algunas instituciones públicas. La clave: las maniobras de Stonewall, un poderoso grupo de presión LGBT.

Los departamentos del gobierno deben responder por la debacle del censo. No fue solo la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido (ONS). Tanto la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos como NHS England (el Servicio de Salud) apoyaron alguna versión del sexo autoidentificado para la pregunta relativa al sexo en el censo. La Oficina del Gabinete presentó una declaración testifical que defendía el enfoque de la ONS y se oponía a nuestra reclamación.

El domingo 14 de marzo, escuchamos a Sir Ian Diamond, director de la ONS, decir en la BBC:

«Es una pregunta muy sencilla. ¿Cuál es su sexo?»

Sin embargo, pocos días antes, la ONS había acudido al Tribunal Superior para defender su postura de que se debería autoidentificar el sexo en el censo. Una postura política que ahora se le ha ordenado revertir después de que el juez Swift emitiera una orden provisional el 9 de marzo.

Ante el tribunal, la ONS nos dijo que no era una pregunta sencilla en absoluto. El abogado del Estado, Sir James Eadie QC, alegó que el sexo era un «concepto paraguas» y una «pregunta tan difícil» que, sin orientación, algunas personas serían incapaces de responder. Sostuvo que había «5 conceptos de sexo» y que la definición de sexo no estaba «herméticamente sellada».

A pesar de esta aparente complejidad, la ONS defendía que el caso debía ser desestimado por el juez porque, de todos modos, la definición de sexo no le importaba a nadie:

«El debate más amplio en la sociedad sobre cómo debe definirse el sexo masculino y femenino queda totalmente al margen de este procedimiento»

«Se alega que la cuestión de derecho planteada en este procedimiento no es de importancia pública general, y que el interés público no exige que se resuelva».

 

¿Cómo ha ocurrido esto?

Entonces, ¿cómo hemos llegado al punto en que «una pregunta muy sencilla» que se lleva haciendo desde 1801 se considera ahora demasiado «difícil» para que la gente la responda sin orientación?

Pues porque Stonewall, un poderoso grupo de presión LGBT, así lo dice. No conforme con las nuevas preguntas del censo sobre identidad de género y orientación sexual, Stonewall se abrió paso con fuerza como parte interesada en la pregunta sobre el sexo; la pregunta en la que se amparan mujeres y niñas para vigilar y comprender las desigualdades basadas en el sexo.

Stonewall acogió con satisfacción la «orientación clara e inclusiva sobre cómo responder a la pregunta relativa al sexo en el censo » anunciada por la ONS el 12 de febrero. Inclusiva de la identidad de género, vaya. Una orientación que embarra el sexo y la identidad de género no es clara ni útil para las mujeres y las niñas.

Casi un año antes, en marzo de 2020, en su reunión con la ONS para analizar las nuevas preguntas sobre identidad de género y orientación sexual, las solicitudes de libertad de información ahora revelan que Stonewall había dejado muy clara su postura sobre la pregunta del sexo. Quería la autoidentificación del sexo.

ONS: “Preguntó [el representante de Stonewall] sobre la orientación relativa al sexo… Dijo que Stonewall acepta que probablemente habrá alguna concesión y que estarían de acuerdo con una versión que mantenga el principio básico que permite a las personas trans responder con el sexo que elegirían para responder”.

 

La ONS permitió a Stonewall imponer su táctica de #NODEBATE

Tras las solicitudes de libertad de información, ahora se puede revelar que, antes de la mesa redonda celebrada para escuchar las opiniones de TODOS los interesados, Stonewall recomendó a la ONS lo siguiente:

Stonewall: «Recomiendo encarecidamente que se piense bien cómo la ONS puede garantizar de forma práctica que, dependiendo de quién esté presente en la mesa redonda, esta no sea un entorno hostil para los asistentes trans».

La ONS aceptó obediente y ofreció a Stonewall una reunión privada antes de la mesa redonda para escuchar sus ideas y preocupaciones:

Miembro del personal de la ONS: «Empatizo plenamente con sus palabras en el sentido de que hay que garantizar que no se cree un ambiente hostil y puedo asegurarle que la ONS sopesará con sumo esmero cómo se llevará a cabo la reunión. También dispondré que un colega se ponga en contacto con usted antes de la reunión para revisar sus ideas o cualquier preocupación que pueda tener».

Al día siguiente, los 20 asistentes fueron informados por correo electrónico de que solo dispondrían de 3 minutos cada uno para exponer brevemente su posición por turnos. En la mesa redonda no hubo «debate» ni intercambio libre de ideas entre las partes interesadas.

La ONS pertenece al programa Stonewall Champions.

En marzo de 2021 se presentó una solicitud de libertad de información para recibir toda correspondencia entre la ONS y Stonewall «relativa a las condiciones que se esperaba que cumpliera la ONS, incluidas las políticas que fue advertida de que debía cambiar con el fin de cumplir los criterios establecidos por Stonewall». La ONS, el organismo público al que confiamos nuestros datos, ha perdido, según dice, toda la correspondencia debido a «cambios de personal».

«La ONS remitió su último escrito al Índice de Igualdad en el Trabajo de Stonewall en 2018. No tenemos registro de este debido a los cambios de personal que se han producido desde entonces. La ONS no tiene correspondencia alguna relacionada con las condiciones que cabía esperar que la organización cumpliera o con cualquier política que la ONS tuviera que cambiar para cumplir algún criterio».

 

Este enfoque sesgado, alejado de la realidad, está ahora profundamente arraigado en nuestras instituciones públicas.

Stonewall es un grupo de presión política y tiene la agenda ideológica clara y evidente de que la identidad de género debe prevalecer sobre el sexo en la ley y la política. Los grupos de presión presionan. Eso es lo que hacen.

El verdadero problema es que la agenda de Stonewall se ha incrustado en lo más profundo de las organizaciones. La ONS no fue la única que pensó que la pregunta «¿Cuál es su sexo?» es problemática y debe reformularse. Dicha orientación ilícita fue aconsejada y apoyada por muchos otros organismos públicos.

 

La Oficina del Gabinete apoyó la orientación ilícita.

La Oficina del Gabinete (del 10 de Downing Street) es el departamento gubernamental responsable del Censo. Era una «parte interesada» y, por tanto, también presentó su exposición de motivos para impugnar nuestra reclamación contra la ONS. El ministro de la Oficina del Gabinete (Michael Gove) envió a un abogado del Estado (Queen’s Counsel) del Departamento Jurídico del Gobierno (GLD) para asistir a la vista en su nombre. El Departamento Jurídico del Gobierno también defendió a la ONS ante el tribunal con su mejor letrado, el First Treasury Counsel. Han sacado la artillería pesada para defender este caso.

En una declaración escrita ante el tribunal, el ministro afirmó que:

«reconoce que el ‘sexo’ como concepto no está definido en la legislación del Censo, y que no hay nada en la legislación del Censo que limite su significado al de sexo de nacimiento o al sexo registrado en un certificado de reconocimiento de género. En caso de que se conceda la autorización, el ministro estudiará si es necesario que desempeñe un papel activo en el litigio y, en caso afirmativo, presentará una motivación detallada».

«El Ministro se opone a la solicitud de medidas cautelares».

El GLD y la Oficina del Gabinete también son promotores del programa Stonewall Champions.

 

La Comisión de Igualdad y Derechos Humanos también apoyó la orientación ilícita.

La EHRC aceptó la autoidentificación del sexo en el Censo. Este es el organismo público encargado de defender las nueve características protegidas en la Ley de Igualdad de 2010 (Equality Act 2010), incluido el sexo.

Sin embargo, en una mesa redonda de los interesados, celebrada el 24 de junio, a la que asistió Fair Play For Women, el director de investigación de la EHRC afirmó que «la orientación que acompaña a la pregunta sobre el sexo debe permitir que las personas autoidentifiquen su género y no deben basarse en la condición de sexo legal».

«Me preocupa que la orientación se refiera a una definición legal de sexo. Me preocupa que se pueda malinterpretar y que se considere que estamos convirtiendo la pregunta sobre el sexo en una pregunta sobre el sexo definida legalmente, lo cual creo que sería contraproducente.»

No se hizo ninguna referencia en la reunión a cómo puede afectar esto a las personas con la característica protegida del sexo o si se ha considerado siquiera. No se aportó ninguna razón por la que sería «contraproducente» armonizar la pregunta sobre el sexo en el Censo con la definición legal contemplada en la Ley de Igualdad de 2010 para la característica protegida del sexo.

Después de la reunión, escribimos a la directora general de la EHRC para pedirle que nos confirmara que esa era la posición oficial de la Comisión. Nos confirmó que lo era.

EHRC forma parte del programa Stonewall Champions.

NHS England apoyó la orientación ilícita

Cabría pensar que si hay un ámbito en el que la biología importa es en la asistencia sanitaria. Pues no parece. Michael Brady, director de asuntos LGBT para NHS England también estuvo en la mesa redonda de junio de 2020 con las partes interesadas, y también apoyó el «sexo vivido» en lugar del sexo de nacimiento o incluso el sexo legal como la base para responder a la pregunta del censo: ¿Cuál es su sexo?

NHS England forma parte del programa Stonewall Champions.

 

Solo podemos concluir que estos representantes del gobierno han perdido de vista la realidad. Han perdido de vista su responsabilidad de abogar por una política que proteja a todos los ciudadanos por igual, y de cumplir la ley.
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