La organización Standing for Women ha realizado una investigación para averiguar si los hospitales de Inglaterra y Gales y la Policía de Reino Unido respetan el deseo de las mujeres de ser atendidas por personal de su mismo sexo en los exámenes o registros íntimos, como permite la Ley de Igualdad de 2010. Los resultados son demoledores y representan una violación gravísima de la ley y de los derechos de las mujeres y las niñas.

En febrero de 2021, Standing for Women envió solicitudes de Libertad de Información (FOI, por su siglas en inglés: el derecho legal del público a acceder a la información en poder de los organismos gubernamentales y las autoridades públicas) a los NHS Trusts de Inglaterra y Gales y a las fuerzas policiales del Reino Unido en las que se formulaban estas cuatro preguntas:

  1. ¿Cuántos miembros de su personal/plantilla tienen un certificado de reconocimiento de género (GRC, por su sigla inglesa: el certificado que acredita un cambio del sexo legal en el Registro)?
  2. ¿Cuántos miembros de su personal/plantilla se identifican como transgénero sin ser titulares de un GRC?
  3. ¿El centro del NHS o el jefe de policía restringen a los médicos o a los agentes de policía que disponen de un GRC (legalmente reconocidos como mujeres) a la hora de realizar exámenes o registros íntimos a mujeres?
  4. ¿El centro hospitalario o el jefe de policía restringen alguna de las funciones del personal médico o de los agentes de policía que se identifican como transgénero y que no son titulares de un GRC a la hora de realizar exámenes o registros íntimos a mujeres?

Centros hospitalarios de Inglaterra y Gales:

De los 220 centros del NHS de Inglaterra y Gales consultados, 201 enviaron sus respuestas. De ellos, ninguno dispone de ninguna información sobre qué médicos que se identifican como «transgénero» son varones ni quienes tienen un Certificado de Reconocimiento de Género. 167 centros dijeron no tener registros; el resto, soslayó la pregunta aludiendo a la confidencialidad de los datos (a pesar de que Standing For Women solo pedía cifras).

De los 200 centros del NHS que respondieron, solo cuatro (2 %) afirmaron que conocían la excepción de la Ley de igualdad de 2010 y estaban dispuestos a ofrecer servicios solo para mujeres a aquellas pacientes que lo solicitaran.

Además de la excepción que permite la Ley de Igualdad, el «requisito profesional» ya existe en el marco de la salud femenina; las mujeres pueden solicitar ser atendidas por médicas o mujeres profesionales de la salud, especialmente en el contexto de los exámenes íntimos. En medicina, las directrices las marcan diversos organismos, como el Real Colegio de Obstetricia y Ginecología, que afirma:

Cualquier departamento de OyG hará todo lo posible para ofrecerle la atención de una mujer médica si usted declara dicha preferencia, y ayuda que usted lo solicite de antemano y se asegure de que su solicitud va incluida en la carta de referencia de su médico generalista. Si no es posible, y la situación no es urgente, es posible que tenga que concertar otra cita en un momento en el que una doctora esté disponible para atenderla.

Los centros del NHS que respondieron a nuestra solicitud de información guardaron absoluto silencio sobre los derechos de las mujeres y las niñas a solicitar ser atendidas por una mujer médica. De los 194 centros que respondieron que no restringirían a los médicos varones que se identifican como «transgénero» la realización de exámenes íntimos a mujeres, 22 de ellos mencionaron que se les brindaría la posibilidad de disponer de un/a acompañante, pero ningún compromiso de ser atendidas por sanitarias. En la guía del Consejo Médico General (GMC, por su sigla inglesa) se establece que, cuando un médico realiza un examen íntimo, se debe ofrecer a la paciente la posibilidad de entrar con un acompañante, independientemente de su sexo. (Estas directrices utilizan erróneamente el término «género» en lugar de «sexo»). Queda la duda de si el hecho de que no se ofrezcan acompañantes en los 178 centros restantes se debe a la posibilidad de contravenir la Ley de reconocimiento de género de 2004, si los centros dudan en seguir el protocolo recomendado, o si no les desconcierta también la directriz por la confusión de «sexo» y «género».

El caso de Clare Dimyon pone de manifiesto por qué la claridad del lenguaje y la transparencia de la normativa son vitales. La solicitud por escrito de Dimyon de que la atendiera una mujer médica en su cita para una mamografía fue utilizada más tarde por el Brighton and Sussex University Hospitals NHS Trust como ejemplo de «transfobia» cuando publicó su nueva guía de igualdad y diversidad incluyendo las cartas de Dimyon y citándolas como ejemplos de comunicaciones «inaceptables» y «muy discriminatorias». Esto plantea cuestiones sobre los derechos de las mujeres y las niñas dentro del NHS de solicitar la atención de una profesional del mismo sexo, así como subraya algunos de los mecanismos que parecen estar ya en marcha y que ignoran las solicitudes razonables de atención por parte de una profesional del mismo sexo en los exámenes íntimos en los que las mujeres son tildadas de fanáticas a nivel institucional.

Si los centros de salud no pueden identificar adecuadamente a los médicos varones ante las pacientes que van a someterse a un examen íntimo, es lógico que el derecho de la paciente a dar su consentimiento informado sobre quién va a tocar su cuerpo y su capacidad para solicitar un/a acompañante quede anulado por la falta de información.

Si a la paciente no se le informa de que la persona asignada para realizar un examen íntimo es un médico y no una médica, se deduce que no ha sido debidamente informada para poder solicitar la presencia de una mujer acompañante.

A la vista de las respuestas a las solicitudes de información presentadas por los centros del NHS, quedan muchos interrogantes, ya que ninguno de ellos registra información alguna sobre los médicos que tienen un GRC o los que no lo tienen, pero se identifican como «transgénero«. Dado que el 100 % de los centros del NHS no disponen de ninguna información sobre qué médicos que se identifican como «transgénero» son varones para incluir a los que tienen un GRC, esto significa que las mujeres no tienen acceso a toda la fuerza de la «igualdad» en la ley en términos de disponer de información en base a la cual tomar decisiones sobre quién toca su cuerpo en los exámenes íntimos.

Dado que 34 centros sostienen que sería una violación de la Ley de libertad de información de 2000, la Ley de igualdad de 2010, la Ley de reconocimiento de género de 2004 y/o del RGPD (o del DPA de 2018) hacer públicos los datos sobre el número de profesionales sanitarios que poseen un GRC o que se identifican como transgénero sin un GRC, se desprende que hay una gran incomprensión de cómo funciona el proceso de FOI en relación con otras leyes para incluir el suministro de información al público sobre cuestiones directamente relacionadas con la igualdad en cuanto a características protegidas.

En resumen, si las mujeres no pueden preguntar si un profesional sanitario se identifica como «transgénero» o si se les prohíbe preguntar si un profesional es varón para saber si deben solicitar que las atienda una profesional sanitaria mujer, las prohibiciones percibidas de preguntar sobre el sexo implican que las mujeres no pueden dar su consentimiento informado a que un médico varón les realice exámenes íntimos, no sea que se las acuse de discriminar o infringir la ley.

Fuerzas policiales del Reino Unido

De los 48 cuerpos de policía del Reino Unido consultados: 36 enviaron sus respuestas y 12 no han respondido a las solicitudes de libertad de información después de un período de espera de cuatro meses. De las 36 fuerzas policiales que respondieron, se recibió la siguiente información sobre el número de agentes de policía que tienen un GRC o que no lo tienen, pero que se identifican como transgénero:

  • 22 respuestas afirmaron no registrar ninguna información sobre quiénes se identifican como transgénero en sus plantillas
  • El resto afirmaron no poder responder, aunque las preguntas pedían números brutos, no información personal
  • 0 fuerzas policiales restringen a quienes se identifican como transgénero la realización de registros íntimos a mujeres.

De los cuerpos de policía consultados, ninguno planteaba algún tipo de restricción a los agentes varones que se identifican como transgénero que les impidiera realizar registros íntimos a mujeres.

Un cuerpo de policía respondió que reconocía que un registro íntimo durante una detención policial «no puede ser realizado por una persona del sexo opuesto», pero no aclaró si entiende lo que significa sexo o si «sexo» es «género» (en inglés a menudo se confunden gender y sex) o «identidad de género», como es habitual en muchos cuerpos policiales. Las razones parecen estar contenidas en las directrices policiales contradictorias donde la Ley de policía y pruebas penales de 1984 (Ley PACE, por su sigla inglesa) deja claro que tales registros deben ser realizados por un agente del mismo sexo; en los anexos, sin embargo, esto se vuelve totalmente confuso: el «género» anula el «sexo» o se confunde a menudo con el «sexo» como categoría.

En el ámbito policial, según la “Guía de las revisiones de 2019 a la Ley de pruebas policiales y penales de 1984 (PACE) Códigos de práctica C (Detención) y H (Detención-Terrorismo)”, Anexo 1, «Establecimiento del género de las personas a efectos de registro y otros procedimientos determinados», que confunde el género con el sexo en repetidas ocasiones en el Anexo de la Ley PACE:

Aunque no existe una definición consensuada de transgénero (o trans), generalmente se utiliza como término general para describir a las personas cuya identidad de género (autoidentificación como mujer, hombre, ninguno o ambos) difiere del sexo con el que fueron registradas al nacer. El término incluye, pero no se limita, a las personas transexuales.

En el “Anexo L de Establecimiento del género de las personas a efectos de registro y otros procedimientos determinadosse confunde aún más el sexo con el género, ya que ambas categorías se utilizan de forma inexacta e indistinta:

  1. Según la ley, el género (y, por tanto, el sexo) de una persona es su «género» registrado al nacer, a menos que se le haya expedido un Certificado de Reconocimiento de Género (GRC) en virtud de la Ley de reconocimiento de género de 2004 (GRA), en cuyo caso el género de la persona es su género adquirido. Esto significa que, si el género adquirido es el masculino, el sexo de la persona pasa a ser el de un hombre y, si es el femenino, el sexo de la persona pasa a ser el de una mujer y debe ser tratada como su género adquirido.

Además, este anexo de la Ley PACE aclara en el apartado 4.a que «No se debe preguntar a la persona si es titular de un GRC (véase el párrafo 8)». Esto crea una contradicción, ya que la Ley de igualdad permite que se limiten los servicios en función del sexo de nacimiento, pero la Ley de reconocimiento de género permite que las personas oculten su sexo de nacimiento. La contradicción significa que nadie tiene que revelar si tiene un GRC, y el agente al que se le comunica esta información según este anexo (párrafo 8) no puede divulgarla, es decir, que la persona tiene un GRC y su sexo de nacimiento está protegido.

Esto afecta aún más al deber de los agentes de policía de cumplir con sus obligaciones, ya que la Ley de igualdad da cabida a excepciones en las que una mujer detenida tiene derecho a ser registrada por una mujer, mientras que la GRA contempla que estos hombres pueden ocultar su sexo, de manera que aquí la L5 del Anexo es prácticamente inaplicable.

A pesar de las contradicciones  y del uso inexacto de «sexo» y «género», la Ley es muy clara: todas las personas tienen derecho a ser registradas por un agente de su mismo sexo.

[…] Está claro que muchos de los cuerpos de policía han sido mal informados sobre la naturaleza de la Ley de igualdad de 2010, y uno de ellos respondió a nuestra solicitud de información de esta manera:

La información sobre «reasignación de género» está protegida por la Ley de reconocimiento de género, y no debe revelarse a ninguna otra persona. Stonewall proporciona orientación en esta área del registro y la detención, la visión general, el individuo y el gerente. Me gustaría reiterar que la divulgación de información sobre reasignación de género, en cualquiera de sus formas, es ilegal y, por tanto, constituye un delito. Si un agente ha declarado que es titular de un GRC, se cumplirán las orientaciones y la Ley PACE de acuerdo con los deseos del individuo de manera confidencial.

Esto confirma directamente —junto con respuestas similares a otras solicitudes de información de otras fuerzas policiales que repiten esta interpretación errónea— que Stonewall ha participado en el engaño de varias fuerzas policiales sobre las sutilezas de la ley en lo que respecta a la «identidad de género», lo cual ha llevado a muchas a dar prioridad al género (y a sustituir los derechos de las mujeres basados en el sexo).

Esto debería preocupar a las fuerzas policiales y a las mujeres del Reino Unido, que están siendo engañadas en cuanto a sus derechos a ser registradas por una mujer agente y no por un hombre que se identifique como transgénero.

Resumen

 A partir de la información proporcionada a través de las solicitudes de FOI realizadas a los centros del NHS y a las fuerzas policiales británicas, existe un claro incumplimiento de las características protegidas, tal y como se detalla en el artículo 149 de la Ley de igualdad de 2010. Surgen otros problemas en cuanto a la forma en que el mecanismo de la FOI parece venirse abajo cuando se plantean preguntas relativas al «sexo», que parecen estar restringidas por lecturas incorrectas de la FOI y otros textos normativos. También es notable el incumplimiento del deber de igualdad por parte de estos organismos del sector público.

Servicios no mixtos

Hay un fallo básico en el reconocimiento de los derechos basados en el sexo, tal y como se establece en la Ley de igualdad de 2010. Tanto los centros del NHS como las fuerzas policiales confunden repetidamente el «sexo» con el «género» e incluso dan prioridad al «género» sobre el «sexo» en las directrices del NHS y de la policía.

La sustitución de «sexo» por «género» revela, en el caso de las fuerzas policiales, una preocupante serie de estereotipos sexistas; los agentes de policía se ven arrastrados a un teatro en el que tienen que juzgar qué sexo puede tener una persona basándose en unas nociones de género bastante anticuadas.

También es preocupante que ni el Servicio Nacional de Salud ni la policía tengan políticas claras para proteger los derechos de las mujeres y las niñas en función del sexo, lo que necesariamente pasaría por mantener la transparencia de la información, es decir, el sexo del médico o del agente que se asigna para realizar un examen o registro íntimo. Mientras que la Ley de reconocimiento de género de 2004 (GRA) garantiza el derecho a ocultar esta información de los agentes o médicos que se identifican como «transgénero», la Ley de igualdad de 2010 recoge la categoría protegida de «sexo», que no puede hacerse valer si las mujeres y las niñas no reciben un consentimiento informado que depende del conocimiento que la GRA de 2004 les niega.

Dado que varios colegios médicos tienen políticas de «consentimiento informado» para los exámenes íntimos, es lógico concluir que las mujeres no pueden consentir que un hombre les haga un examen íntimo si se les oculta el sexo de este.

Ley de igualdad de 2010

El problema principal, tanto en los centros del NHS como en las fuerzas policiales del Reino Unido, en lo que respecta a los derechos de las mujeres basados en el sexo, son las facetas de la Ley de igualdad de 2010 que han sido completamente ignoradas tanto por los centros del NHS como por las fuerzas policiales del Reino Unido.[…]

La Ley de igualdad de 2010 permite que tanto las fuerzas policiales como los centros del Servicio Nacional de Salud hagan excepciones: el derecho de las mujeres a que sean agentes de policía del mismo sexo los que lleven a cabo cacheos o a que el personal médico del mismo sexo sea el que realice exámenes íntimos mantiene la integridad de los derechos de las mujeres basados en el sexo. […]

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