Cuerpos con vaginas es una forma extraña de referirse a la mitad de la humanidad. Sin embargo, fue la expresión que la revista médica The Lancet eligió para la portada de su último número, señalando a los lectores que «históricamente, la anatomía y la fisiología» de esos cuerpos se habían ignorado. Tras las quejas por el lenguaje deshumanizador, The Lancet se disculpó. Pero no es el único. Cada vez son más los funcionarios y organizaciones a los que se les traba la lengua a la hora de utilizar la palabra «mujer».

Un hospital británico ha ordenado al personal de sus salas de maternidad que se esfuercen en utilizar la expresión «personas que dan a luz». Alexandra Ocasio-Cortez, miembro del Congreso de Estados Unidos, habla de «personas que menstrúan». El 18 de septiembre, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU)  publicó una cita de Ruth Bader Ginsburg, jueza del Tribunal Supremo, en el aniversario de su muerte. La cita era una defensa del derecho de las mujeres a abortar. Pero la versión de la ACLU, por la que también se disculpó posteriormente, sustituía sistemáticamente la palabra «mujeres» por «personas». En Gran Bretaña, el Partido Laborista, en la oposición, se ha enredado públicamente cuestionándose que sólo las mujeres tienen cuello de útero.

La mayoría de los diccionarios definen a la mujer como una ‘hembra humana adulta’. Pero para algunos activistas esto es una burda provocación, porque niega que los hombres también puedan ser mujeres... Los médicos, los dirigentes y los políticos deberían pensar detenidamente antes de desechar palabras de uso común o utilizarlas de forma nueva y radicalmente diferente. En su prisa por parecer modernos se arriesgan a hacer un flaco favor a sus pacientes, empleados y votantes… Muchos de los nuevos términos parecen deshumanizar…Hay más que un tufillo a misoginia en el aire.

Es sorprendente que no haya una campaña igual de entusiasta para abandonar la palabra «hombre» en favor de «poseedores de próstata», «eyaculadores» o «cuerpos con testículos». Se ordena a las mujeres que prescindan de una palabra útil que han utilizado toda su vida.

Pero hay más. Las pautas médicas, por ejemplo, debe ser claras y comprensibles para todos. […] Alrededor del 40% de las mujeres no tienen del todo claro qué es exactamente el cuello del útero. Esto implica que pedir a las «personas con cuello de útero» que acudan a los chequeos pueda no ser claro o comprensible, especialmente para las mujeres que tienen el inglés como segunda lengua… Insistir en términos desconocidos o que suenen extraños dificultará el debate sobre cuestiones que afectan sólo o desproporcionadamente a niñas y mujeres, como la mutilación genital femenina, la violencia doméstica, el matrimonio precoz o la persistencia de las diferencias salariales.

En muchos países se está debatiendo si la seguridad o la equidad deberían o no prevalecer sobre la inclusión. ¿Deberían los reclusos, incluso los violentos, que se identifican como mujeres ser alojados en cárceles de mujeres, como ocurre en Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá y otros países? ¿Deben los deportes femeninos estar reservados a las mujeres biológicas, o debe permitirse que cualquier atleta que se identifique como mujer se una a un equipo de rugby femenino? Pero, intimidados por los insultos y el acoso, muchos tienen miedo de participar en el debate.

(Traducción vía @Radfem_Italia)

Artículo original
Comparte esto:
Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad