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Stonewall está siendo criticada por afirmar que niños de tan sólo dos años pueden reconocer si son transgénero y que las guarderías deberían enseñar esa idea. La disputa se desencadenó cuando la organización LGBTQ compartió un artículo en las redes sociales titulado «Mi hijo de 4 años es disidente de género pero su guardería no lo respeta».

El relato, publicado por Metro online, fue escrito por una transmasculina anónima que afirma que su hija cree que es un niño.

[En el artículo de Metro, la madre decía: «Mi esposo y yo comenzamos a preguntarle si se sentía como un niño o una niña, o ninguno de los dos, para hacerle saber que estábamos escuchando y controlando cualquier progreso en cualquier dirección. La estaba bañando una vez cuando surgió la pregunta y ella dijo ‘soy un niño’. Llegó espontáneamente, burbujeando desde algún lugar puro y seguro dentro de ella»]

Stonewall añadió un tuit que decía: «Las investigaciones sugieren que los niños de tan solo 2 años reconocen su identidad trans. Sin embargo, muchas guarderías y escuelas enseñan un concepto binario de sexo preasignado. ¡La educación inclusiva y de afirmación LGBTQ es crucial para el bienestar de todos los jóvenes!».

Esta afirmación ha provocado la reacción de quienes critican las teorías identitarias, que han cuestionado la afirmación de que niños de dos años sean capaces de reflexionar sobre su sexo e «identidad de género».

Stephanie Davies-Arai, directora del grupo Transgender Trend, declaró: «Esto es consecuente con la creencia extrema de Stonewall de que el sexo biológico es irrelevante, que lo que sientes es lo que te hace ser una niña o un niño. Eso es lo que están enseñando a los menores. De hecho, lo que están haciendo es abogar por el abuso infantil, es decir, abogan por que los adultos digan mentiras a los niños sobre la realidad fundamental de su sexo».

Y añadió: «Debe haber una investigación urgente sobre cómo se ha permitido que una organización con esta ideología extrema influya en las escuelas».

En enero se reveló que los organismos públicos habían concedido 1,25 millones de libras esterlinas en subvenciones financiadas por los contribuyentes a Stonewall durante 18 meses.

Ese dinero se sumaba además a las grandes sumas pagadas en concepto de suscripciones por el sector público al controvertido programa Diversity Champions de Stonewall, cuyo objetivo es promover la igualdad en el lugar de trabajo.

Muchas agencias del gobierno e instituciones públicas se han retirado de dicho programa debido a la preocupación por la agenda de Stonewall en relación con los derechos transgénero.

Kate Barker, directora general de LGB Alliance, que defiende los derechos de lesbianas, gays y bisexuales, dijo que hay que dejar que los niños se desarrollen y exploren a su ritmo.

“La infancia es preciosa, y todos los niños deberían poder imaginar, jugar, disfrazarse y creer que son lo que quieren ser», afirmó. Muchos gays no fueron niños «típicamente» masculinos, y muchas lesbianas fueron «marimachos». Si crecieran hoy en día, perfectamente se les podría estar enseñando que son «en realidad» del sexo opuesto y convencerles de que pueden ser felices modificando sus cuerpos’.

Stonewall ha declarado: «A medida que niños y jóvenes crecen, es crucial que puedan ser ellos mismos sin sentir que hay algo malo en hacerlo. La educación inclusiva LGBTQ+ significa simplemente asegurar que los niños crezcan comprendiendo que las personas LGBTQ+ existen y que somos válidas. Significa aprender que algunas familias tienen dos madres o dos padres, y que algunas personas son trans y no binarias».

Artículo original

 

 

 

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