La campaña de acoso y linchamiento desatada por el activismo transgenerista contra la profesora Kathleen Stock ha despertado al sector académico, estudiantes y empleados de la Universidad de Sussex que denuncian la erosión de la libertad de expresión en el campus. Se quiere silenciar toda voz crítica con el transgenerismo en el debate sobre sexo e identidad de género.

Nosotros, académicos, académicos jubilados, estudiantes, ex alumnos y empleados de la universidad/colegio de Sussex abajo firmantes, apoyamos decididamente a la profesora Kathleen Stock.

Estamos indignados por la campaña de abuso sostenido a la que ha sido sometida durante años. Condenamos sin reservas la escalada de esta intimidación en los últimos días, incluyendo la exhibición prominente en el campus de carteles y pegatinas pidiendo su despido. Creemos que este abuso es perpetrado por un pequeño pero obstinado grupo de acosadores, permitido por los administradores que no han tomado ninguna acción efectiva para abordar el clima de la libertad académica en el campus, y exacerbado por el silencio de otros académicos que se mantienen al margen y no dicen nada.

El ataque a una persona de alto perfil como la profesors Stock no se produce en el vacío. Es uno de los síntomas de la perniciosa erosión de la libertad académica y la libertad de expresión que se ha producido en los campus universitarios en los últimos años, especialmente (aunque no exclusivamente) en relación con los debates sobre sexo e identidad de género. En este contexto, presentar las opiniones de Stock como «antitrans» es falso. Las posturas y los argumentos que ha expresado en su trabajo reflejan el marco legal vigente de la ley de igualdad del Reino Unido, donde las personas trans están protegidas de la discriminación mediante la característica protegida del cambio de sexo, y donde la característica protegida separada correspondiente al sexo es fundamental para la defensa de los derechos de las mujeres y los derechos de las lesbianas y los gays.

Acogemos con satisfacción la declaración de apoyo del vicerrector Adam Tickell al profesor Stock. No creemos que, por sí misma, esta declaración vaya a poner fin al acoso contra ella, ni a abordar el clima de miedo que se ha instalado en Sussex y en otras universidades. Lo que se necesita es un cambio cultural. Tickell tendrá que escuchar a la profesora Stock y a otras académicas y estudiantes feministas y trabajar con ellas para identificar acciones que produzcan ese cambio cultural. Es necesario que estas acciones incluyan una investigación sobre los recientes actos de intimidación y medidas disciplinarias contundentes contra los autores, acciones restaurativas para reconstruir las relaciones sobre la base de la dignidad y el respeto para todos, e intervenciones en el plan de estudios para garantizar que se enseñe a los estudiantes a participar en un debate racional y basado en pruebas sobre cuestiones difíciles y emocionales.

La profesora Stock ha soportado abusos e intimidaciones a los que ningún académico debería enfrentarse, simplemente por hacer su trabajo. No estamos dispuestos a permanecer como espectadores silenciosos de ese atropello.

Para añadir su nombre a esta declaración, rellene el siguiente formulario

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