Los medios de comunicación de EEUU están adaptando su lenguaje para evitar las menciones a las cirugías de reasignación en menores respetando así las exigencias del lobby transgenerista. Conforme a las recomendaciones de GLAAD (la Alianza de Gays y Lesbianas contra la Difamación) los titulares y las noticias quieren alejar la imagen de las hormonas y de agresivas operaciones quirúrgicas y hablan en su lugar de «atención médica que reafirma el género” o «atención médica que afirma a las personas trans».

En su guía para “educar a los periodistas y a Hollywood” (sic) GLAAD recomienda no usar el término cirugía de reasignación o de cambio de sexo porque, explican, los varones que se autoidentifican como mujeres han sido siempre mujeres. (Para el activismo propagandístico de GLAAD puede consultarse https://contraelborradodelasmujeres.org/financiacion/)

Las noticias que se refieren a los cambios legislativos de los Estados para limitar la hormonación y las cirugías de reasignación en menores son un buen ejemplo de la sumisión de los medios a la neolengua transgenerista.  Veintiún Estados están estudiando actualmente esos cambios legislativos que podrían penalizar a los médicos y a los padres y madres demasiado entusiastas con las terapias afirmativas.

Cuando Arkansas, el primer Estado en hacerlo, aprobó la «Ley para salvar a los adolescentes de la experimentación» (SAFE) que impide los procedimientos de cambio de sexo y las cirugías para menores, la NBC tituló «Arkansas aprueba un proyecto de ley para prohibir la atención de afirmación de género para los jóvenes trans».

La CNN, por su parte, destacó en titulares: «El gobernador republicano de Arkansas veta un proyecto de ley de atención médica a las personas trans» 

El Washington Post  se refirió a la ley diciendo que limitaba el acceso a tratamientos médicos para niños transgénero», y calificó la legislación como «parte de un esfuerzo creciente de los políticos para restringir los derechos de los jóvenes transgénero en todo Estados Unidos». 

El New York Times evitó hablar de cirugías y utilizó una elaborada perífrasis sobre “atención médica que reafirma el género relacionada con la transición” en un artículo sobre una manifestación transgénero en Brooklyn.  Al otro lado del océano, The Guardian acusó a los fabricantes de armas de Arkansas de vetar la atención médica a los jóvenes trans.

En muchos de estos casos, la mención a la atención médica de los menores va acompañada de afirmaciones sobre la inocuidad de los tratamientos hormonales y su efecto beneficioso sobre la salud y la estabilidad emocional de las y los pacientes. Lo primero es falso. Lo segundo -la validez de los bloqueadores para tratar la disforia- ha sido discutido recientemente por diferentes estudios.

Activistas transgeneristas como Charlotte Clymer, que fue secretaria de prensa en Human Rights Campaign, una de las más poderosas organizaciones del lobby, han usado la expresión «atención médica de afirmación trans» para defender las cirugías sin mencionarlas. Aunque esa defensa a veces se le ha ido de las manos, poniendo como ejemplo a Irán, país donde los homosexuales son colgados de una viga pero tienen toda clase de facilidades si deciden mutilarse en un quirófano. 

Ongs transgeneristas, foros de activistas, incluso el Journal of the American Medical Association, la revista publicada por la Asociación Médica Americana, utilizan la expresión «atención médica de afirmación trans» para criticar la legislación que quiere poner coto a la medicación experimental y a las cirugías en menores.

Según Daily Caller,  el tema de la medicalización de niñas y niños ha ganado prominencia nacional en los últimos dos años por casos como el  de James Younger, un niño de 7 años cuya madre planeaba convertirlo en una niña a pesar de las objeciones de su padre. La autora e investigadora Abigail Shrier encendió la discusión mundial a través de su libro de 2020 «Daño irreparable. La locura transgénero que seduce a nuestras hijas» sobre el daño que se está haciendo a las niñas, conducidas a los bloqueadores y hormonas y, en una proporción creciente, a las mutilaciones quirúrgicas. (El libro de Shrier se publicará próximamente en España)

Pese a los intentos del activismo transgenerista, el uso de bloqueadores y hormonas en menores se empieza a cuestionar en todo occidente. No solo EEUU, también en Reino Unido, Finlandia o Suecia se están limitando o prohibiendo los que han sido calificados como «tratamientos experimentales en vivo».

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