Los niños han resultado heridos y han sufrido efectos secundarios graves en los tratamientos para menores calificados como transgéneros. Los médicos del Hospital Universitario Karolinska conocían la información, pero no lo comunicaron, según recoge la televisión pública sueca. En total, hay 13 casos en Estocolmo en los que los menores han tenido efectos secundarios graves y lesiones médicas.

En mayo de 2021, el Hospital Universitario Karolinska decidió detener los nuevos tratamientos hormonales para niños y jóvenes a quienes se diagnostica disforia . En las nuevas directrices, el hospital afirmó que los tratamientos son controvertidos, que hay una falta de respaldo científico y que existe el riesgo de posibles efectos secundarios.

Pero cuando Karolinska se refirió a «posibles efectos secundarios», ya había casos concretos en sus propios historiales.

Leo tenía diez años cuando les dijo a sus padres que era un niño no una niña, y once cuando los médicos del hospital infantil de Astrid Lindgren comenzaron a administrarle las llamadas hormonas de bloqueo para detener su pubertad.

Su madre Natalie dice que Leo se había autolesionado previamente y se había aislado en casa. Después de comenzar el tratamiento, se sintió mejor, pero por poco tiempo. «Se sintió tan mal que intentó suicidarse en varias ocasiones. No entendíamos, pensábamos que  se sentiría mejor con el tratamiento, dice Natalie.

Con el tiempo, Leo también comienza a quejarse de dolor de espalda. «Cuando le preguntamos por su espalda, nos decía «Tengo dolor todo el tiempo».

«Castración química»

En los últimos cinco años, alrededor de 440 niños con disforia de género han recibido bloqueadores de la pubertad. El objetivo es detener el desarrollo para dar tiempo a que el menor reflexione antes de decidirse por cualquier tratamiento con estrógenos o testosterona, que provocan cambios permanentes en el organismo.

Pero según el médico jefe y endocrinólogo pediatra Ricard Nergårdh, que trata a niños con disforia de género, las hormonas de bloqueo también pueden dañar al paciente.

Es castración química. Los bloqueadores pueden afectar el estado mental de una manera que no se pensaba ni deseaba. Es muy importante que el paciente y su familia estén bien informados al respecto.

Según Richard Nergårdh, el tratamiento durante dos años generalmente se establece como el tiempo «razonable» para minimizar el riesgo de efectos secundarios. La densidad ósea debe controlarse con regularidad.

En el caso de Leo, pasaron 4,5 años antes de que le hicieran una radiografía. Sus padres finalmente fueron contactados por el hospital de niños de Astrid Lindgren, que les informó de que había anomalías en el esqueleto de Leo.

Es más poroso de lo que debería ser, dos vértebras han cambiado y Leo es diagnosticado con osteoporosis y se ha quedado significativamente más bajo de lo esperado.

Por tanto, Leo ha recibido hormonas de bloqueo durante más del doble del tiempo que la atención considera defendible. Pero a pesar de las lesiones establecidas, el tratamiento continuó durante otros tres meses. No se realizó ningún informe de desviación.

Por supuesto que sientes enfado hacia aquellos en quienes confiabas. Pero también hacia mí, soy yo quien debe proteger a mi hijo, pero no lo he hecho de ninguna manera», dice la madre de Leo, Natalie.

La revisión sobre otros niños ha evidenciado que han tenido efectos secundarios graves a causa de los tratamientos hormonales. Se sospecha que un niño tiene una lesión hepática, a otro se le ha diagnosticado una densidad ósea reducida después de dos años. Un tercero ha sufrido un severo deterioro del estado mental.

Según la Televisión Pública Sueca, en los últimos cinco años, alrededor de 440 niñas y niños con disforia han recibido hormonas de bloqueo. 87 menores han sido tratados durante más de tres años. Para 31 de ellos, el tratamiento aún está en curso.

[…] Ricard Nergårdh, endocrinólogo pediatra, cree que el apoyo científico para el tratamiento con bloqueadores para abordar la disforia de género es débil. Esto se refiere tanto a la eficacia como a los riesgos que conlleva el tratamiento. Hay pocos estudios a largo plazo, y el estudio realizado en los Países Bajos, pionero en la terapia afirmativa con uso de bloqueadores, se basa solo en 55 personas en una clínica y carece de un grupo de control.

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