“Transidentidad”, “transgénero”, “cisgénero”, “xenogénero”, “género fluido”, “no binario”, “identidad de género”, “afirmación de género”, “transición de género”, “personas con vulvas”, etc. Un nuevo conjunto de ideas sobre el sexo, el género, la naturaleza y la composición de la humanidad busca actualmente –y lo logra– ganar aceptación social.
Su entronización, avalada y celebrada por la mayoría de los medios de comunicación, por instituciones médicas, por varios de los gobiernos más poderosos del mundo (Estados Unidos, Canadá, Alemania, Australia, etc.) y por importantes organizaciones supraestatales (Unión Europea, ONU), se presenta como un formidable “progreso” humano.
Como nos proponemos mostrar aquí a través de una colección de notas relativas a diversos aspectos del fenómeno trans, desde sus orígenes históricos hasta sus más extrañas manifestaciones contemporáneas, pasando por los métodos y argumentos utilizados por los prosélitos de la “transidentidad”, la realidad es bien distinta. Su expansión, particularmente perjudicial para las mujeres y los niños, encaja perfectamente en la lógica comercial e industrial, de ahí su aprobación por parte de las principales instituciones del capitalismo global.
