CONTEXTO

Al inicio de la década de 1990, en el ámbito académico del feminismo, comienza a sustituirse el concepto «mujer» por el «género». Las historias de las mujeres, que a duras penas habían empezado a escribirse, desaparecen. Se cambian títulos de artículos, libros, estudios y departamentos universitarios para reemplazar el concepto «estudios de la mujer» por el de «estudios de género». Estas teorías que nos presentan como nuevas, tienen ya décadas de existencia, y sus efectos sobre la lucha feminista y la lucha de clases han sido perjudiciales.

El camino para la emancipación de las mujeres se abre cuestionando las bases materiales de su opresión, no cambiando el sujeto político de esta lucha, ni sustituyendo la realidad de las mujeres por el constructo cultural que las oprime: el género.

La ALIANZA CONTRA EL BORRADO DE LAS MUJERES es una iniciativa que nace para poner de manifiesto cómo la eliminación del “sexo” como categoría jurídica borra a las mujeres, invisibiliza el principal elemento sobre el que se basa la desigualdad estructural que padecen, e inutiliza las medidas de acción positiva basadas en el sexo así como todas las políticas públicas que combaten la desigualdad basada en el sexo.

La ALIANZA CONTRA EL BORRADO DE LAS MUJERES defiende la especificidad del deporte femenino y sus categorías deportivas femeninas, porque mujeres y hombres tienen diferencias anatómicas que producen una ventaja para los varones (entendido el término en sentido estrictamente biológico). La mayor densidad ósea, mayor capacidad pulmonar, mayor masa muscular, el mayor tamaño y altura promedio no desaparecen tras años de hormonación.

La ALIANZA CONTRA EL BORRADO DE LAS MUJERES propone a la sociedad española un análisis detallado sobre las consecuencias de las propuestas legislativas y sociales, educativas y culturales que pretenden introducir en la legislación la «autoidentificación» del sexo como una categoría jurídica, y la imposición del “género” como una categoría identitaria que refuerza los estereotipos sexistas y apuntala los elementos más perniciosos sobre los que se basa la discriminación por razón de sexo. Esta imposición impacta negativamente sobre la vida de las mujeres y las niñas, ya que  el género es un concepto variable en el espacio y el tiempo, y está influido por las modas y las prácticas culturales. El sexo, sin embargo, es un concepto estable y jurídicamente determinado, que se basa en la biología, y que queda descrito y asignado tras la observación de la genitalidad de cada miembro de la especie. La imposición de la ficción jurídica de la auto-identificación borra la realidad contrastable.

Porque la ALIANZA CONTRA EL BORRADO DE LAS MUJERES quiere llamar a la sociedad en su conjunto y a los partidos políticos en particular, a reflexionar sobre las consecuencias del reconocimiento jurídico del concepto «identidad de género», y sobre cómo determinadas propuestas legislativas —comprometidas en los programas electorales de algunos partidos—, presentan el cambio de género como sinónimo de cambio de sexo, con la pretensión de institucionalizar en el ámbito educativo contenidos curriculares acientíficos, pseudocientíficos o directamente negacionistas de aquello que se puede percibir de manera clara y precisa.

Porque cualquier propuesta legislativa que refuerce los estereotipos de género —algo que tratamos de desafiar en las escuelas para ayudar a todas las niñas/os a darse cuenta de su potencial, y en particular a las niñas a tener confianza en sus capacidades—, atenta contra la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres.

Porque la pretensión del reconocimiento jurídico de una autodeterminación del género no puede derivar en la libre autodeterminación del sexo (o en su borrado registral y estadístico, que ha de estar separado en mujeres y hombres si queremos seguir siendo capaces de analizar la situación de la mujer en la sociedad).

Porque si para las políticas públicas el sexo de una persona es irrelevante, todas las políticas para combatir la desigualdad estructural que como mujeres padecemos, se tornan del todo irrelevantes.

Porque el cambio de la terminología descriptiva de las cosas no cambia el hecho cierto de que son las mujeres, por ser mujeres, las protagonistas de la gestación (con todas sus consecuencias). Porque no se puede borrar la realidad de que quien gesta y pare son mujeres, reemplazando la palabra «madre» por «persona gestante» o «padre de parto». Este lenguaje nace de la misoginia y trata de eliminar conceptualmente la realidad de que si gestas y pares eres una mujer.

Porque el sexo al que se pertenece no es un dato indiferente. Porque las mujeres necesitamos que las leyes tengan en cuenta la categoría jurídica del sexo en lo concerniente a la violencia machista, el deporte, la salud, etc.

Porque la negación de la realidad indudable del sexo biológico, está llevando a la impostura de utilizar eufemismos y expresiones como «cuerpos feminizados».

Porque es preciso dar a conocer a la sociedad las tres fases en las que se basan las estrategias nacionales e internacionales de borrado de las mujeres, pero también quiénes las apoyan y cómo se financian.

Porque corresponde al gobierno hacer efectivas las demandas del feminismo español, que rechaza el reconocimiento jurídico de la autoidentificación y que se declara también contrario a la regulación de la prostitución como ocupación laboral y a la práctica del alquiler de mujeres con fines reproductivos.

Estas son algunas de las razones por las que se constituye la ALIANZA CONTRA EL BORRADO DE LAS MUJERES. Tenemos muchas más. Si eres feminista, mira con detenimiento toda la información que vamos a compartir. Infórmate, acompáñanos, haz feminismo, divulga. Ayúdanos a mostrar a toda la sociedad las trampas que resultan de la sustitución de la categoría «sexo»  por la de «identidad de género» y las consecuencias que esto tiene para las mujeres y las niñas.

Las tres fases para eliminar el sexo como categoría

El movimiento queer y transactivista, a nivel internacional, utiliza una táctica en tres fases para lograr la eliminación del sexo como categoría legal.

Fase 1

Reconocimiento
de la noción de “identidad de género”.

Fase 2

Reconocimiento de la “libre determinación del sexo registral”.

Fase 3

Eliminación
de la categoría legal “sexo”.

Fase 1

La primera fase es el reconocimiento de la noción de “identidad de género”.

En esta fase las leyes reconocen que existen las personas transexuales, que son aquellas que no “se identifican” con su sexo biológico y que desean cambiar tanto su apariencia anatómica como su “sexo legal”. Se trata de casos excepcionales diagnosticados como personas con “disforia de género”. La categoría legal de sexo alude a la realidad física, salvo en el caso excepcional de las personas transexuales, para las que se articula una “ficción jurídica”. En esta fase no se cuestiona la existencia biológica de las mujeres, sino que se plantea que los hombres con disforia son también mujeres (se afirma que son tan discriminados como éstas). Esta fase se plasma en “la ley de cambio registral” de 2007, aunque la eliminación de la exigencia de cirugía marcó el inicio hacia la segunda fase.

Fase 2

La segunda fase es el reconocimiento de la “libre determinación del sexo registral”,

concepto que se funda en la teoría queer. En esta fase las leyes inician el borrado de la transexualidad (disforia). Se considera que el sexo biológico no existe y que el “sexo legal” siempre es una ficción. En esta fase se borran las palabras que aluden a la realidad biológica de las mujeres y se niega la existencia del patriarcado (pues se sostiene que el problema social es el “binarismo” o el “cisexismo”). Se considera que las personas transgénero son aquellas que quieren cambiar su sexo legal, por el motivo que sea. Se sostiene que las personas autoidentificadas como transfemeninas sufren doble discriminación y que las mujeres son privilegiadas en relación con aquellos. Cualquier mención al sexo biológico se considera discurso de odio. El “Proyecto de Ley sobre la libre determinación de la identidad” presentado por Unidas Podemos en 2018, se ubica en esta fase. El reconocimiento de la categoría “no binario” marca el inicio hacia la tercera fase.

Fase 3

La tercera fase es la desaparición de la categoría legal “sexo”.

Se considera que el binarismo de sexo es un constructo opresor, de modo que se elimina el “sexo” del registro civil y de los documentos de identidad. Como consecuencia, todos los derechos basados en el sexo desaparecen, de modo que desaparecen las leyes de igualdad entre mujeres y hombres, así como las leyes contra la violencia de género. La discriminación contra las mujeres se vuelve imposible de combatir desde el derecho. Esta es la legislación que el movimiento transactivista intenta implementar actualmente en Argentina.

¿En qué fase se encuentra España?

¿En qué fase se encuentra España actualmente con respecto al borrado legal de las mujeres?

España tiene una ley que permite rectificar la mención registral del sexo a personas mayores de edad que cumplan con dos requisitos:

  1. Que exista diagnóstico de disforia de género.
  2. Que la persona haya sido tratada médicamente durante al menos dos años para acomodar sus características físicas a las correspondientes al sexo reclamado.

La acreditación de estas dos condiciones se realiza mediante informe de médico o psicólogo clínico que han de certificar a su vez dos aspectos clave:

  1. la estabilidad y persistencia de esta «disonancia de género».
  2. La ausencia de trastornos de personalidad que pudieran influir en la existencia de la disonancia.

Para hacer esto posible, se ha implantado una atención sanitaria institucional que atienda la disforia de género, teniendo incorporada en la cartera de servicios del sistema nacional de salud los tratamientos psicológicos, endocrinos y quirúrgicos dirigidos a la «reasignación» de sexo.

En España, las personas transexuales no tienen obstáculos legales para someterse a hormonación, y pueden acceder a cirugía. También pueden hacer cambios sobre el “sexo registral”  al que digan pertenecer, siempre que hayan cumplido los dos requisitos que estipula la Ley.

Asimismo, las personas transgénero, pueden cambiar de nombre y de “sexo registral” sin necesidad de pasar por una cirugía genital. En el caso de los varones, pueden cambiar su sexo administrativo manteniendo la genitalidad masculina y acceder, automáticamente, al derecho a un trato idéntico al de cualquier mujer.

En España  la Ley 3/2007, de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas, exige la aportación de informe de médico o psicólogo clínico, relativo a la existencia de disonancia entre el sexo morfológico inicialmente inscrito tras el nacimiento, y a la «identidad de género» sentida por el solicitante, así como a la ausencia de trastornos de personalidad.[1]

En estos momentos se pretende modificar la ley, con el fin de que el cambio de la constancia registral del sexo al que se pertenece para que sea coincidente con el “género sentido”, sea posible mediante la simple expresión de la voluntad de formalizar dicho cambio, por parte del sujeto interesado, incluso siendo menor de edad. Como consecuencia, se elimina cualquier requisito médico o psicológico, así como el plazo temporal que permita la comprobación fehaciente de que existe la conocida como “disforia de género”.

La Instrucción de 23 de octubre de 2018, de la Dirección General de los Registros y del Notariado, sobre cambio de nombre en el Registro Civil de personas transexuales («B.O.E.» 24 octubre), dio directrices a los encargados del Registro Civil con respecto a las solicitudes de cambio de nombre, para que aquellos  a quienes no les es posible obtener el cambio de la inscripción de su sexo en el Registro Civil, por no cumplir los requisitos del art. 4 de la Ley 3/2007, puedan hacerlo con la simple declaración de que se sienten de otro sexo.


¿Por qué se está fomentando un cambio legislativo en esta materia? ¿Cuáles son los elementos mollares de esa reforma?

Las leyes anunciadas y comprometidas por determinados partidos políticos en sus programas electorales buscan eliminar la certificación médica y psicológica, y convertir en un automatismo el cambio de sexo registral con la mera declaración de que te sientes de otro sexo, introduciendo también la obligatoriedad.

Las propuestas hechas hasta el momento abocan a la tercera fase del proceso: el borrado de la categoría legal «sexo».

Cuando se establece la libre determinación de la identidad sexual, la constatación científica de la categoría biológica pierde todo su sentido. Para las feministas, esto impacta de forma letal  sobre las políticas públicas enfocadas a combatir la desigualdad entre mujeres y hombres, poniendo en riesgo la lucha contra las discriminaciones de las mujeres basadas en el sexo.

Con esa ley, si un hombre manifiesta sentirse mujer, sin ningún requisito que verifique su posible disforia, será, a todos los efectos legales, una mujer. Como consecuencia, todos los derechos basados en el sexo desaparecen, y pasan a ser inoperantes las leyes de igualdad entre mujeres y hombres, o las leyes contra la violencia de género. La discriminación contra las mujeres se vuelve imposible de combatir desde el Derecho.

Las leyes que borran a las mujeres son ya una realidad en países como Canadá, Reino Unido, EEUU y sus efectos han sido demoledores sobre las políticas de igualdad entre mujeres y hombres. Son un precedente que no podemos ignorar.

1

Artículo 4 Requisitos para acordar la rectificación

  1. La rectificación registral de la mención del sexo se acordará una vez que la persona solicitante acredite:
  • a) Que le ha sido diagnosticada disforia de género.
  • La acreditación del cumplimiento de este requisito se realizará mediante informe de médico o psicólogo clínico, colegiados en España o cuyos títulos hayan sido reconocidos u homologados en España, y que deberá hacer referencia:
    • 1. A la existencia de disonancia entre el sexo morfológico o género fisiológico inicialmente inscrito y la identidad de género sentida por el solicitante o sexo psicosocial, así como la estabilidad y persistencia de esta disonancia.
    • 2. A la ausencia de trastornos de personalidad que pudieran influir, de forma determinante, en la existencia de la disonancia reseñada en el punto anterior.
  • b) Que ha sido tratada médicamente durante al menos dos años para acomodar sus características físicas a las correspondientes al sexo reclamado. La acreditación del cumplimiento de este requisito se efectuará mediante informe del médico colegiado bajo cuya dirección se haya realizado el tratamiento o, en su defecto, mediante informe de un médico forense especializado.
  1. No será necesario para la concesión de la rectificación registral de la mención del sexo de una persona que el tratamiento médico haya incluido cirugía de reasignación sexual. Los tratamientos médicos a los que se refiere la letra b) del apartado anterior no serán un requisito necesario para la concesión de la rectificación registral cuando concurran razones de salud o edad que imposibiliten su seguimiento y se aporte certificación médica de tal circunstancia.

Nuestro Manifiesto

Nosotras, mujeres, feministas, herederas de todas las que lucharon por nuestros derechos, frente al movimiento internacional de borrado de las mujeres…

DENUNCIAMOS QUE:

Se quieren introducir en nuestras leyes los conceptos acientíficos de identidad y expresión de género, conceptos que convierten el sexo en irrelevante.

El sexo es la base de la discriminación y la violencia que sufrimos las mujeres

Eliminar la categoría sexo para sustituirla por un género autopercibido es un acto de misoginia

Al eliminar el sexo como categoría jurídica todas las políticas para combatir la desigualdad estructural que las mujeres padecemos se tornan irrelevantes

La Ley de Violencia de Género y la Ley de Igualdad se anulan y desactivan si se elimina por ley el sexo como base de la violencia y la desigualdad

El género – lo femenino, lo masculino atribuido al sexo – es un sistema de opresión. El rol de género es la herramienta cultural y social que dice a las mujeres a qué estereotipos deben someterse y qué roles deben adoptar.

Describir el género como una identidad sentida permite afirmar que las personas no conformes con los estereotipos y roles sexuales que les imponen es un indicador de que se ha nacido en el cuerpo equivocado. Creencia errónea y acientifica

Bajo la falacia de que se puede haber nacido en el cuerpo equivocado, las criaturas menores de edad estén siendo llevadas a la hormonación y a las cirugías innecesarias. Y eso es maltrato infantil.

Se están inoculando en niñas y niños ideas profundamente sexistas, basadas en creencias acientificas, según las cuales hay juegos de niñas y de niños, gustos diferentes de niñas y de niños,Si esos juegos y gustos no responden a los estereotipos sexistas es, según estas falsas creencias, debido a que el cerebro,»rosa o azul”, no se corresponde con el sexo biológico

Por denunciar la ideología misógina y reaccionaria que se esconde tras estos falsos conceptos, el activismo feminista está siendo objeto de persecución manifiesta. Por ello expresamente proclamamos que el feminismo no puede ser confundido con los postulados queer ni mucho menos sustituido por lo queer

Los defensores de las políticas de “identidad de género” utilizan en todos los países las mismas tácticas lobbistas Esas tácticas incluyen imposiciones normativas que son coercitivas contra las mujeres

Que los lobbies que quieren implantar estas políticas de «identidad de género» promueven hurtar al debate democratico público, político y mediático el articulado de estas leyes y sus consecuencias para las mujeres en particular y la ciudadanía en general

Por todo ello,

MANIFESTAMOS QUE:

El feminismo no es una teoría de las identidades o los deseos individuales.

La perspectiva crítica feminista nos permite afirmar que la “identidad de género” es solo la nueva categoría a partir de la cual se quiere materializar la exclusión pública y la irrelevancia jurídica de las mujeres.

Negar el sexo y universalizar el género como liberador es un rotundo éxito del patriarcado, ya que la única certeza es que el dolor, la violencia y la injusticia tienen género y que esa violencia y esa injusticia las padecen las mujeres por el hecho de haber nacido mujeres

No vamos a asistir impasibles al relato queer que niega la especificidad de las mujeres: Según ese relato misógino, no hay violencia de género, no somos el sujeto activo del feminismo, no hay un sexo biológico, no somos mujeres sino “cismujeres”, no somos “mujeres embarazadas” sino “cuerpos gestantes”, no somos un grupo social sino un colectivo

Denunciamos el relato queer que pretende que las mujeres, y la sociedad en general, aceptemos categorías inestables, permeables y fluidas -como es el concepto de “identidad de género pretendiendo , además, que nos veamos representadas en esas categorías

Rechazamos que bajo la acusación de “transfobia”, debamos aceptar un social nuevo contrato por el que se nos invisibiliza. Afirmamos que esta imposición es una imposición patriarcal.

Rechazamos que el género sentido sea determinante en las estadísticas, en el deporte femenino o en las cuotas paritarias de representación. Si la categoría sexo desparece de esos y otros ámbitos, desaparecen también los datos sobre las mujeres, los méritos deportivos de las mujeres y el derecho de las mujeres a que se escuche nuestra voz

Desde La Alianza Contra el Borrado de las Mujeres rechazamos tajantemente todo intento de borrar a las mujeres invisibilizando la categoría “sexo” como eje de opresión, rechazamos que el “género” se corresponda con vivencias intimas, rechazamos que se pulverice el significado de la palabra “mujeres”.

Ni la ignorancia ni el temor pueden aplazar nuestro deber como feministas para denunciar las leyes de borrado de las mujeres.

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