Los hombres presentan ventajas físicas de rendimiento frente a las mujeres en el deporte competitivo. Durante años se estableció una normativa para que los varones autoidentificados mujeres pudieran competir en categorías femeninas con la condición de mantener la testosterona por debajo de cierto nivel durante al menos 12 meses.
La evidencia científica indica que las diferencias de rendimiento aparecen especialmente desde la pubertad y pueden oscilar entre un 10% y un 50% según el deporte, siendo mayores en actividades que dependen de la masa muscular y la fuerza explosiva.
Los estudios muestran que la supresión de testosterona en varones autodeterminados mujeres y hormonados solo reduce ligeramente la masa muscular y la fuerza (aproximadamente un 5% tras un año), por lo que la ventaja física se reduce de forma mínima.
Por ello, los autores sugieren que las organizaciones deportivas revisen sus políticas de participación teniendo en cuenta estos datos.
