Texto íntegro de la carta enviada a la Defensora del lector de El País sobre el reiterado posicionamiento del periódico favorable a la participación de varones autoidentificados como mujeres y varones con Diferencias en el Desarrollo Sexual en las categorías deportivas femeninas.
Estimada Defensora,
Nos dirigimos a usted en calidad de lectoras preocupadas por la cobertura del periódico El País sobre temas deportivos relacionados con las categorías femeninas y la inclusión en ellas de personas trans de sexo masculino.
En los últimos meses, el periódico ha publicado varios artículos en los que se defiende la participación en las categorías femeninas de hombres autoidentificados como mujeres (trans) y de hombres con Diferencias de Desarrollo Sexual. Sirvan como ejemplos:
Entrevista a Joanna Harper, atleta [trans]: «Las motivaciones para excluir a las mujeres trans de la competición deportiva son más políticas que científicas». El País, 23 de noviembre de 2025.
En un momento de la entrevista, Harper, doctora en Ciencias del Deporte, afirma: «¿Tienen ventajas las mujeres transgénero? Sí. Pero todas las personas transgénero también tienen enormes desventajas en la vida».
«Retorno al pasado en las pruebas de sexo para los Juegos Olímpicos: el COI planea vetar a las trans y otras atletas con elevados índices de testosterona». El País. 30 de diciembre de 2025.
En ambos titulares se da a entender de forma tendenciosa que se quiere excluir, vetar a las personas trans de la práctica deportiva. No es cierto. Lo que se debate es que las claras ventajas biológicas de los varones derivadas de un desarrollo con testosterona son razón fundamentada para impedir su participación en las categorías deportivas de las mujeres. Pese a lo que pretende el titular, no son mujeres con altos niveles de la hormona masculina.
De forma sistemática, El País oculta que esas ventajas biológicas (mayor fuerza, mayor altura y resistencia física, corazón y pulmones más grandes, más masa muscular) no desaparecen ni por autopercibirse mujeres ni por reducir sus niveles de testosterona. Como lo demuestran todos los estudios realizados hasta la fecha.
La postura del periódico prioriza la validación de identidades sobre el principio de equidad y juego limpio que merecen las atletas, lo que genera una clara contradicción en la línea editorial del periódico. Sacrificar el reconocimiento de las diferencias biológicas para validar identidades colisiona de manera frontal con el principio de justicia en la competencia deportiva.
Esa validación se da por buena en unas declaraciones de Silvia Camporesi, de la Universidad de Lovaina, recogidas en uno de los artículos de El País mencionados más arriba: «Al referirse a las pruebas [de sexo] específica y exclusivamente como pruebas para mujeres, se da a entender que la organización [el COI] da prioridad al sexo biológico, y no al género, a la hora de considerar la elegibilidad». Al buscar esas declaraciones, y ninguna otra favorable a desagregar las categorías deportivas por sexo, El País se posiciona y silencia a quienes defienden el juego limpio.
Consideramos que el periódico no debería alinearse con posturas que pongan en cuestión los derechos conquistados de las mujeres. La lucha por la igualdad entre los sexos y la protección de los derechos de las mujeres en el deporte son logros que no deben ser comprometidos. La inclusión de personas trans de sexo masculino en categorías donde compiten mujeres amenaza estos derechos, y es fundamental que el periódico tome una posición clara en defensa de la equidad y la justicia para las mujeres deportistas.
Atentamente
Alianza Contra el Borrado de las Mujeres
3 de enero de 2026.
[Uno y otro de los dos artículos mencionados tuvieron en su día puntual respuesta de ContraBorrado]
