La Generalitat de Catalunya impulsa la eliminación de espacios privados, comprometiendo, la privacidad, la dignidad y la seguridad de las mujeres y las niñas. Así se desprende de dos casos recientes del ámbito sanitario y educativo que diferentes feministas de Cataluña han remitido a la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres.

El primero de ellos es una «Guía del Clínic de Barcelona para la atención de las personas trans* en el ámbito sanitario». Según esa Guía, «el término trans* (con asterisco) incluye todas las identidades no normativas (hombre trans, mujer trans, persona no binaria, transexual, transgénero, travesti, crossdresser, agénero, bigénero, género fluido, etc.) y personas intersexuales».

En una de sus recomendaciones, la Guía del Clínic, un hospital público que depende de la Generalitat, establece que «la habitación será asignada teniendo en cuenta el género sentido de la persona». O lo que es lo mismo: si un varón afirma que se siente mujer, será hospitalizado con mujeres. La opción de que esa persona sea alojada en una habitación individual se descarta expresamente si el motivo es por razones “de identidad de género”.

La intimidad de las mujeres, su privacidad, su dignidad y su seguridad en situaciones de mayor vulnerabilidad, se sacrifican sin más consideraciones.

Por contra, la privacidad de las personas trans se cuida en todos los detalles y se garantiza con la recomendación de que «las conversaciones relativas a la identidad de género de la persona, incluyendo las preferencias sobre tratamiento, nombre o pronombres, se tienen que llevar a cabo en condiciones de privacidad».

El derecho a la intimidad, que también reivindica el documento del Clínic para las personas trans, no aplica para las mujeres.

El segundo documento al que ha tenido acceso la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres es un acta de una formación oficial y obligatoria del Departamento de Educación de la Generalitat para coordinadoras COCOBE, siglas que responden a Coordinació de Convivència i Benestar de l’alumnat.

Imagen

En el documento se afirma que «desbinarizar todos los espacios como baños y vestuarios en una escuela de primaria [6 a 12 años] es una apuesta por una organización más inclusiva, equitativa y adaptada a la realidad de toda la comunidad educativa. Los baños y vestuarios mixtos o de acceso universal eliminan las barreras derivadas del binarismo de género (sic) y promueven una cultura escolar sensible a las necesidades de todas las personas»

De todas, no. Una vez más, la intimidad de las niñas, su privacidad, su dignidad y su seguridad se sacrifican a favor de una forma de entender el “respeto a la diversidad” que no respeta los derechos de las niñas y adolescentes.

El experimento de baños y vestuarios mixtos en los centros educativos no es una demanda social y ya ha mostrado su fracaso en países como Reino Unido. Las chicas eluden usarlos, especialmente durante la menstruación. En Escocia, el modelo de instalaciones mixtas se ha revertido tras la publicación de una guía emitida por los ministros del Parlamento en septiembre de 2025.

Desde la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres, conminamos a la Generalitat de Catalunya, a los responsables de Educación y Sanidad, a que los derechos de niñas y adolescentes no sean despreciados para satisfacer demandas que no atienden a los intereses de la mayoría.

Alianza Contra el Borrado de las Mujeres

20 de abril de 2026.

Comparte esto:
Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad