Activistas feministas realizan una acción de protesta en el Museo Reina Sofía por conceder espacios a quienes borran a las mujeres y reescriben su historia para convertirlas en hombres. Señalan que el Museo tergiversa la historia para crear un relato alternativo y falso sobre la vida de Catalina de Erauso (ca. 1592-1650)

Ayer se inauguró en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía la videoinstalación «Una voz para Erauso. Epílogo para un tiempo trans”, una obra en la que, pretendidamente y en palabras del Museo, se “entrecruzan la historia con las políticas trans contemporáneas a través de una figura apasionante y compleja: la de Catalina/Antonio de Erauso (ca. 1592-1650): monja, militar, escritora no binaria y una de las figuras históricas más fascinantes del Siglo de Oro español”. En misma presentación de la web del Museo, se califica a Catalina como “transgénero”.

Finalizada la videoproyección, las activistas repartieron octavillas en las que se podía leer:

Catalina de Erauso era una mujer.

Mujer, escritora, aventurera, lesbiana, monja y alférez…

La falsificación histórica no es arte.

Borrar a las mujeres no es cultura. Es misoginia.

Borrar a las lesbianas es lesbofobia.

El director del Reina, Manuel Segade, cedió el micrófono a las activistas y les agradeció luego su comportamiento respetuoso, mostrándose receptivo a una reunión de trabajo.

Contra la historia y la verdad

Las feministas denuncian que las direcciones de los museos públicos estén utilizando recursos y el altavoz del que disponen para organizar actividades contrarias a la verdad histórica y a La ley de Igualdad, al tiempo que promocionan a artistas que han hecho del trans-proselitismo su nicho de negocio.

Nada permite afirmar que Catalina de Erauso, mujer, escritora, aventurera, lesbiana, monja y alférez…fuera una personas trans. Fue, como en tantos otros casos bien documentados, una mujer que se disfrazó de hombre para huir del convento y vivir experiencias que le estaban prohibidas como mujer.

Ella misma lo dejó escrito:

La verdad es ésta: Que soy mujer, que nací en tal parte, hija de Fulano y Zutana, que me entraron de tal edad en tal convento… que estando para profesar, por tal ocasión me sali; que me fui a tal parte, me desnudé, me vestí, me corté el cabello, partí allá y acullá; me embarqué, aporté, trajiné, maté, herí, maleé, correteé, hasta venir a parar en lo presente…

La pretensión ahistórica y militante del transgenerismo de convertir en trans a cualquier mujer del pasado que ocultara su sexo para vivir en libertad es un falseamiento que utiliza el pasado para validar ideologías del presente.

Como ya denunció la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres en mayo de 2022, la dirección del Reina Sofía hace años que lleva a cabo la estrategia del ilusionista, ya que mantiene la brecha entre mujeres y hombres en adquisiciones, colecciones y exposiciones mientras impregna con lo queer-trans su apuesta museística contraria a la igualdad. Fue así en el tiempo de Manuel Borja-Villel al frente del Museo y parece que será así bajo la dirección de Manuel Segade.

Las feministas han reclamado conocer los detalles de esa adquisición por parte del Museo Reina Sofía, respecto de los criterios artísticos y, en su caso, el precio de adquisición de la obra.

Madrid, 30 de noviembre de 2023.

Alianza Contra el Borrado de las Mujeres

 

 

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