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Un informe sobre el servicio nacional de identidad de género de Escocia realizado por médicos del NHS reveló que 79 niños de entre nueve y 18 años fueron remitidos para recibir medicamentos bloqueadores de la pubertad mientras eran tratados en la Clínica Sandyford de Glasgow.

El informe también reveló que un número «desproporcionadamente» alto de menores sometidos a tratamiento de género que fueron derivados a endocrinólogos en el Royal Hospital for Children de Glasgow entre 2011 y 2019 tenían autismo.

Casi el 40% de los niños remitidos sufría de trastornos de salud mental, incluyendo ansiedad y depresión.

En los últimos 12 meses, la clínica Sandyford ha atendido a más de 600 pacientes con menos de 18 años.

Psiquiatras y activistas han exigido al Gobierno escocés el cierre inmediato de la clínica por su predisposición a medicar a niños «claramente vulnerables y con problemas» con fármacos «experimentales» y «peligrosos».

Han acusado a la administración de Nicola Sturgeon de perseguir una «agenda transactivista impulsada por la ideología», basada en la afirmación de los sentimientos de los menores y no en las pruebas médicas.

El Dr. David Bell, antiguo director de persona y quien levantó la voz de alarma sobre la clínica Tavistock de Londres, que va a ser cerrada tras una revisión condenatoria de NHS England, advirtió que «el 98%» de los menores que empiezan a tomar bloqueadores de la pubertad continúan con hormonas del sexo cruzado».

También explicó a The Telegraph: «El mero hecho de empezar a tomarlos les pone en un camino médico, se convierte en una profecía autocumplida. Una vez que se toman los fármacos, se tiene mucho miedo de dejarlos porque se ha convertido la pubertad en un objeto fóbico».

«Sandyford debería cerrarse. El NHS England ha resuelto que el servicio de género en Tavistock sea cerrado por estas razones. No es que los niños ingleses tengan cuerpos o genes o mentes diferentes a los escoceses».

Preocupación por el desarrollo del cerebro

 El Dr. Bell añadió que existen «importantes preocupaciones» sobre el daño óseo causado por los bloqueadores de la pubertad y las consecuencias para el desarrollo del cerebro.

A pesar de las conclusiones de su propio informe, los médicos del NHS autores de la evaluación, publicada en el European Journal of Pediatrics, dijeron que la clínica Sandyford tenía «claros beneficios para los jóvenes y sus familias».

La evaluación, publicada en abril del año pasado, abarca a pacientes que recibieron fármacos para la «supresión de la pubertad» y «hormonas de afirmación del género» entre 2011 y 2019.

Los bloqueadores son medicamentos de terapia hormonal feminizante que contienen estrógenos o de medicamentos hormonales masculinizantes que contienen testosterona.

El Dr. Andreas Kyriakou, antiguo endocrinólogo pediátrico del Royal Hospital for Children de Glasgow y autor principal de la evaluación, escribió: «Los problemas de salud mental siguen siendo una de las principales preocupaciones que coexisten en jóvenes trans, ya que más de un tercio de los que acuden a nuestra clínica tienen un diagnóstico de trastorno de salud mental».

‘»Nuestro estudio confirma el número desproporcionado de jóvenes con rasgos del espectro autista, muy superior al esperado en la población general».

También añade que los centros especializados deberían seguir ofreciendo servicios a niños y niñas con disforia de género.

Trina Budge, directora de la organización feminista For Women Scotland, afirmó que «no hay absolutamente ninguna prueba que justifique el servicio de Sandyford» tras la investigación de la doctora Hilary Cass sobre la clínica Tavistock.

El servicio «no es viable a largo plazo

El informe de Cass, publicado en marzo de este año, concluyó que el servicio  de la clínica Tvistock «no era una opción segura ni viable a largo plazo» y que otros problemas de salud mental quedaban «eclipsados» cuando los niños remitidos a la clínica planteaban cuestiones de género.

La Sra. Budge dijo: «No hay absolutamente ninguna prueba que justifique que Sandyford siga medicando a niños claramente vulnerables y con problemas con fármacos experimentales y, lo que está cada vez más claro, peligrosos».

«Hemos pedido en repetidas ocasiones que se cierre la clínica de género para niños y que los recursos se desvíen a una buena atención de salud mental: sabemos que, con apoyo, la mayoría de los niños estarán contentos con sus cuerpos si se les da la oportunidad de madurar».

Un portavoz del Gobierno escocés declaró: «El documento académico expone cuestiones clínicas relevantes tanto para el acceso como para la prestación de atención clínica especializada. Las decisiones sobre el tipo de tratamiento a recetar corresponden a los médicos en consulta con sus pacientes, tras una evaluación individualizada y especializada.

«La mejora del acceso y la prestación de estos servicios clínicos se estableció en nuestro marco de diciembre de 2021 para los servicios de identidad de género del NHS. Seguimos trabajando con los socios para mejorar la provisión y la entrega clínica actual, trabajar para reducir los tiempos de espera y apoyar mejor a los que esperan para acceder a los servicios clínicos.»

El año pasado, el Tribunal de Apelación dictaminó que los niños menores de 16 años deben ser autorizados a tomar bloqueadores de la pubertad sin el consentimiento de los padres.

La decisión revocó una sentencia histórica de 2020, según la cual los menores de 16 años carecían de capacidad para dar su consentimiento informado a estos fármacos, que retrasan el inicio de la pubertad.

El caso original fue presentado por Keira Bell -una mujer de 24 años que comenzó a tomar bloqueadores de la pubertad cuando tenía 16 años antes de «detransicionar» posteriormente- y por la madre de una adolescente que está en la lista de espera para el tratamiento, a la que se refiere como «Sra. A».

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