Tras los muros de la Penitenciaría de Mujeres de Colmeia, en Gama, una metamorfosis administrativa y penal está transformando la geografía de la delincuencia y la convivencia. Lo que antes era una prisión exclusiva para mujeres ahora alberga a 86 hombres autoidentificados como mujeres. De ellos, 85 autodeclararon su «identidad femenina» tras el inicio de todo el proceso judicial.
Las tácticas adoptadas por esos hombres han puesto en peligro la Ley de Ejecución Penal (LEP) y la seguridad del personal y las reclusas.
Según cartas escritas por mujeres detenidas en la unidad (más información abajo), varios hombres se encuentran en celdas destinadas a mujeres tras identificarse como «mujeres transgénero» . De esta manera, logran burlar las normas y son recluidos en cárceles de mujeres.
Datos oficiales de la Secretaría de Administración Penitenciaria (Seape), obtenidos a través de la Ley de Acceso a la Información, revelan un crecimiento exponencial en la autodeclaración de identidad de género transgénero: en 2023, la unidad albergó a 19 personas que se identificaron como transgénero. En septiembre del año pasado, la cifra ascendió a 86, un aumento del 353%.
Sumando los hombres en régimen semiabierto y el pabellón psiquiátrico –que también están alojados en Colmeia–, el número total de internos hombres en la estructura penitenciaria llega a 155, lo que representa un contingente que ya equivale al 13% de la ocupación total de la unidad, que alberga a 644 mujeres.
De los 86 hombres autoidentificados como transgénero, 85 autodeclararon su «identidad femenina» tras el inicio de todo el proceso judicial. El traslado está sujeto a la autorización del Tribunal de Ejecución Penal (TPP).
La encuesta indica que el cambio de sexo registral, en muchos casos, ocurre después de iniciado el proceso, lo que revela el método utilizado para trasladar a individuos desde cárceles masculinas de máxima seguridad a la cárcel de mujeres de Colmeia.
Conexión con bandas
Entre los hombres transferidos a la prisión como mujeres se encuentran personas vinculadas a temidas bandas criminales, como Primeiro Comando da Capital (PCC), Comando Vermelho (CV) y Comboio do Cão (CDC).
Entre los delitos cometidos por los presos trans se encuentran:
- 11 homicidios agravados;
- 11 casos de violación de persona vulnerable y 5 violaciones comunes; y
- 6 robos con resultado de muerte.
Denuncias de acoso e inseguridad
El impacto en la vida cotidiana de las reclusas es devastador. En cartas manuscritas fechadas en 2021, las reclusas describen la pérdida de su último bastión de privacidad. «Hemos perdido nuestra privacidad. Hay constante exposición corporal y estamos sujetas a lenguaje sexualmente agresivo», afirma un fragmento del documento enviado al Ministerio Público.
El ambiente tenso se ve alimentado por los patios compartidos y el contacto visual al tomar el sol. Los informes indican que algunos reclusos simulan autolesiones e intentos de suicidio para obligar a la administración a conceder beneficios o para acusar estratégicamente a los policías de «transfobia».
Campo de batalla
Para las funcionarias penitenciarias, la rutina se ha convertido en un campo de batalla psicológico. Mientras que la población masculina aumentó de 19 a 155, la fuerza de seguridad recibió refuerzos de solo ocho nuevos agentes en cuatro años.
Según el Sindicato de Policías Penitenciarios del Distrito Federal (Sindpol-DF), la organización trabaja para garantizar la creación de un entorno que evite la exposición de las policías penitenciarias y las mujeres privadas de libertad a riesgos inaceptables en las unidades penitenciarias femeninas. «El sindicato se ha opuesto vehementemente a la implementación de medidas sin una estructura adecuada, sin un refuerzo proporcional del personal y sin una evaluación real de su impacto en el sistema», señala el comunicado.
Un cuestionario respondido por 17 trabajadoras de la unidad en 2025 expone la gravedad de la situación, en la que:
- El 100% afirma que existe una diferencia brutal en la fuerza física, lo que hace que las restricciones sean peligrosas;
- El 100% denuncia la constante necesidad de apoyo de policías hombres, lo que viola el artículo 77 de la LEP (Ley de Ejecución Penal), que prevé personal exclusivamente femenino en las cárceles de mujeres; y
- 100% describen situaciones de riesgo inminente.
“Una reclusa trans me miraba con la mano dentro del pantalón, masajeándose los genitales… Acumulan [armas caseras] para intimidarnos. Antes de que llegaran, nunca había tocado la sirena. Ahora, es casi todos los días”, relata una policía en una declaración anónima.
Entender la ley
La Resolución nº 348/2020 del Consejo Nacional de Justicia (CNJ) permitió la asignación de personas privadas de libertad a centros penitenciarios con base en la autodeclaración de la «identidad de género».
- Artículo 7. En caso de detención de una persona que se autoidentifique como parte de la población LGBTI, el lugar de detención será determinado por el magistrado mediante resolución motivada, previa consulta a la persona sobre su elección, la cual podrá ocurrir en cualquier momento durante el proceso penal o la ejecución de la pena, debiendo también garantizarse la posibilidad de cambio de ubicación, de conformidad con los objetivos establecidos en el artículo 2 de esta Resolución.
- § 1 La posibilidad de elegir el lugar de privación de libertad y de cambiarlo deberá ser informada expresamente a la persona que forme parte de la población LGBTI al momento de la autodeclaración.
Vergüenza e inseguridad
El Sindpol-DF (Sindicato de Policías Civiles del Distrito Federal) enfatizó que «garantizar derechos no puede significar violar otros derechos». «Las funcionarias penitenciarias, que también son mujeres, no pueden ser sometidas a vergüenza, inseguridad y tensión constante, al igual que las reclusas no pierden su dignidad ni su derecho a la protección de su condición femenina», concluyó.
En un comunicado, el Tribunal de Ejecución Penitenciaria (TEP) afirmó que todas las decisiones relativas a la custodia de personas transgénero en el sistema penitenciario del DF (Distrito Federal) se ajustaron estrictamente a la legislación vigente y a las normas del Consejo Nacional de Justicia (CNJ). «La creación por parte del TEP del Pabellón para Personas Transgénero en la Penitenciaría Femenina del Distrito Federal (PFDF) se guió por la legalidad, la protección integral de las personas en situación de vulnerabilidad y el deber constitucional de prevenir la violencia, la discriminación y la vulneración de derechos «, declaró.
El Tribunal de Ejecución Penal también declaró que las decisiones que autorizan la detención de personas transgénero son individualizadas, están bien fundadas y se sustentan en los principios del debido proceso y el derecho a la plena defensa. El Tribunal enfatiza que la preocupación por la seguridad y la dignidad de las mujeres sigue siendo primordial, tanto para las privadas de libertad como para el personal femenino de la unidad penitenciaria.
Como ocurre con cualquier política pública, pueden presentarse casos de abuso de derecho, inconsistencias o, eventualmente, falsificación de información personal. Para estas situaciones, el sistema penitenciario y el Tribunal de Ejecución Penitenciaria (TEP) cuentan con un proceso de verificación consolidado y ampliamente difundido para equipos técnicos, que incluye análisis de documentos, escucha calificada y evaluación multidisciplinaria. Cuando es necesario, las medidas se revisan con acciones específicas caso por caso.
Según VEP, el aumento del número de mujeres transgénero privadas de libertad se debe a la adopción de una metodología de trabajo alineada a la normativa nacional del CNJ (Consejo Nacional de Justicia), en la que la autodeclaración de la identidad de género es considerada y analizada dentro de parámetros legales, técnicos y de seguridad.
Finalmente, el VEP aclara que la presencia de equipos compuestos por profesionales de ambos sexos en áreas específicas de la unidad penitenciaria responde a la necesidad de una custodia diferenciada, garantizando la seguridad interna sin descuidar las directrices de la Ley de Ejecución Penal. «Todos los horarios y procedimientos son llevados a cabo por la administración penitenciaria, de conformidad con sus responsabilidades legales», concluyó.
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