Las cárceles de mujeres del Estado de California están haciendo los preparativos finales para recibir a decenas de presos transgéneros y «no binarios». Esos preparativos incluyen información sobre métodos anticonceptivos, atención prenatal y aborto … y  el reparto de condones. Desde la entrada en vigor de la nueva ley SB132 el pasado 1 de enero, que permite elegir en qué cárcel ser recluido, unos 300 presos nacidos varones han pedido ser trasladados a módulos de mujeres.

La denuncia ha partido del grupo Women’s Liberation Front (WoLF) que afirma: «Los nuevos preparativos son una admisión tácita por parte de los funcionarios de que las mujeres deben esperar ser violadas cuando están en prisión con hombres, donde, por sistema, todo sexo se considera no consensuado». 

Antes de la aprobación de la SB 132, los embarazos entre encarceladas eran extremadamente raros en las cárceles de mujeres de California. Las mujeres que ingresan al sistema judicial que ya están embarazadas generalmente son retenidas en la cárcel del condado o en instalaciones médicas separadas hasta que dan a luz. 

Según Wolf, las instalaciones también están aumentando las medidas de seguridad en preparación para cientos de nuevos hombres peligrosos y violentos que vivirán junto a una población reclusa vulnerable. Las cárceles de mujeres han sido tradicionalmente de menor seguridad y han otorgado más privilegios a las reclusas, ya que las mujeres encarceladas son menos violentas que los hombres y presentan un riesgo menor para los funcionarios. 

Hablando con Amie Ichikawa, fundadora de Woman II Woman y defensora de las mujeres encarceladas, una presa actualmente alojada en la cárcel de CCWF (Prisión para Mujeres del Centro de California​, en Chowchilla) afirmó que era como si la prisión hubiera “dado el visto bueno para que nos violen, ya que tienen un plan para abordar las secuelas de esas violaciones». 

En una reciente reunión en la prisión de CCWF, una presa leyó una declaración en la que pidió ayuda y acusó a los funcionarios de ignorar sus preocupaciones:

“¿Cómo vamos a sentirnos seguras en nuestra comunidad? Cuando buscamos ayuda, no obtenemos nada … Ha habido una agresión [por un preso transgénero]  a una mujer pero estamos silenciadas. Se nos ha quitado la esperanza una vez más. ¿A alguien le importa que nos veamos obligadas a alojarnos con hombres de 1,90 y más de 100 kgs, con penes que están aquí para violar brutalmente a mujeres? Los funcionarios de esta prisión nos han advertido que vienen más con cargos graves. ¿Dónde está la preocupación por nuestra seguridad? Decimos que tenemos miedo y somos nosotras las que estamos encerradas»,

La prisión no ha podido prevenir o detener la actividad sexual entre reclusos varones alojados con mujeres encarceladas. Las fuentes nos dicen que ha habido incidentes de agresión sexual, así como actividad sexual ilícita entre los reclusos varones y las mujeres, poniendo a las mujeres en riesgo de embarazo y enfermedad, incluido el VIH, así como un mayor riesgo de acciones disciplinarias que pueden afectar a las posibilidades de libertad condicional…

A medida que lleguen más hombres a las instalaciones de mujeres, la crisis solo empeorará. En solo seis meses desde la promulgación de la SB 132, el número de personas encarceladas que se identifican a sí mismas como trans o no binarias (por lo tanto, se vuelven elegibles para solicitar un traslado de instalación) ha aumentado de 1.088 a 1.237. Los casi 300 traslados pendientes son solo el comienzo de la invasión de las cárceles de mujeres por parte de presos varones violentos, incluidos asesinos y violadores convictos. 

Según Women’s Liberation Front, en 2009, California informó que el 20 por ciento de los reclusos que se identifican como transgénero son delincuentes sexuales. Esto significa que al menos 50 de las solicitudes de transferencia actuales a instalaciones para mujeres probablemente sean de delincuentes sexuales. 

WoLF ha puesto en marcha una petición para frenar el traslado de reclusos varones a las cárceles de mujeres.

NOTA de ACBM: La nueva legislación que permite la entrada de varones autoidentificados a las prisiones de mujeres es obra del senador Scott Wiener que suma entre, otras iniciativas, incluir el género «no binario» en los documentos oficiales; reducir las penas por exponer a alguien al VIH sin su conocimiento; suavizar las leyes sobre el registro de delincuentes sexuales o fortalecer las protecciones basadas en la «identidad de género». Un misógino queer de libro que ha puesto a las presas de California en situación de riesgo llevando a la práctica en las prisiones toda su agenda transgenerista.

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