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Tocó el cielo de la política cuando devolvió su acta de diputado y se mantuvo en aquel mítico “NO es NO”. Un gesto que entusiasmó a mucha gente. Gente que en 2016 estaba desencantada con el socialismo institucional que se había convertido en un buen gestor de lo público y en un mal catalizador de las reivindicaciones ciudadanas. Dos años antes consiguió subir la moral a una militancia socialista a la que le había pasado por encima la apisonadora de los 4 jinetes del apocalipsis de la política –  Errejón, Monedero, Echenique e Iglesias – .

Y volvió a hacerlo con el motor, a prueba de baches, de Adriana Lastra. El socialismo vio que se podía tumbar al aparato, a los barones y a las viejas guardias y reconquistar la Secretaria General. El problema era que la mayoría de quienes piensan en clave socialista todavía no se daban cuenta de las corrosivas actuaciones políticas del que luego sería el ex-vicepresidente consorte. Y esa ceguera afectaba también a Pedro Sánchez y a su círculo asesor que cabalgaban en la prepotencia de creerse caballo ganador, aunque nadie era consciente de ello.

Cuando a costa de batacazos electorales se cierra el pacto de gobierno con Pudimos ya hay muchas personas que desconfían de pactar con quienes les han calificado de casta política y desprestigiado en todos los medios, y se han dedicado a tragarse, en el famoso pacto de la cerveza, a un Garzón que apuntaba maneras, aunque ahora parezca una caricatura de sí mismo. Un pacto de gobierno que llevaba un plato de lentejas escondido en la negociación.

Sí, lo han adivinado. El plato de lentejas, como siempre, son los derechos de las mujeres. Se entrega el Ministerio de Igualdad al partido que se ha pulido de sus filas a toda feminista que pudiera contradecir al ex-vicepresidente consorte, aprendiz de macho alfa. Los despropósitos de Irene Montero y su panda de influencers y siervas del patriarcado ya los he analizado, así que vamos a centrarnos en la supuesta jugada de póquer que creyó realizar Pedro Sánchez.

Pedro Sánchez es frio y calculador, hay quien dice que apunta maneras de jugador de póquer, aunque yo diría que es de mus. Su meta, no confesa, era jibarizar a Pudimos. Y para ello ¿qué mejor que utilizar al movimiento feminista?

Lo cierto, es que Irene Montero se lo ha puesto fácil desde el minuto 0 y todo habría ido según la jugada programada sino fuera porque el exvicepresidente consorte se olió la tostada y antes de que le salpicara la inacción política que mostró en cuanto a las residencias de personas ancianas y sus otras obligaciones de gobierno, decidió saltar del barco puesto que ya, desde la lejana cena con Roures en Catalunya,  tenia su futuro asegurado.

Hace mucho tiempo que usted, Pedro Sánchez, y sus machos de sanedrín se dedicaban a tener a Carmen Calvo de cortina de humo y a Irene Montero de parapeto mientras trabajaban para cumplir con el decálogo de actuación de la agenda queer y neoliberal para colar estos dislates jurídicos.

Decálogo que ya fue denunciado en distintos medios internacionales y que ustedes han cumplido a la perfección contribuyendo a la ceremonia de la confusión utilizando sin rubor a lesbianas, gays y transexuales para hurtar a la opinión pública lo que se esconde tras esta ley disfrazada de progresía. Además de conculcar todas las leyes que defienden a las mujeres de la discriminación por sexo y de la violencia machista, esta ley esconde el huevo de la serpiente: una Ley Mordaza que impedirá a medios y a profesionales emitir opiniones e información veraz en contra, bajo penas de hasta 150.000 Euros de multa. [..]

¿Dónde está su agenda feminista? En realidad nunca la hubo. Nunca ha tenido la intención de llevar a cabo ninguna de sus promesas electorales respecto a la explotación sexual o la reproductiva. Y, mientras, asiste impasible repartiendo, eso sí, cariño en sus tuits, a la masacre cotidiana de mujeres por el terrorismo machista. No hemos visto ni oído que usted haya exigido a la ministra que reforzara las leyes para proteger a las mujeres ni de este terrorismo ni de maltratadores ni de las miserias que ha provocado la pandemia.

La gran mayoría de mujeres votantes socialistas está asistiendo perpleja a la ocupación del PSOE por las hordas liberales que usted  permite, no sabemos a cambio de qué,  aunque podemos intuirlo.

Eso sí, recuerde usted, y quienes le rodean,  que el  feminismo no vota traidores. Luego no se extrañen que gane la derecha. Aunque, quizás, usted tiene ya un futuro que no está en el PSOE…

Señor Pedro Sánchez, váyanse y deje que vuelvan los socialistas. Gracias.

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