Reem Alsalem, Relatora Especial de Naciones Unidas sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, sus causas y consecuencias, pide que se reconozca la subrogación como un sistema de violencia, explotación y abuso, e insta a su abolición.
Dado que la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) aún no ha incluido el comunicado de prensa sobre la publicación de mi informe en el sitio web del mandato, publico aquí [en Twitter] el texto:
La subrogación reduce a las mujeres y los niños, incluidas las niñas, a meras mercancías, despojándolos de su igualdad y dignidad y fomentando su explotación y abuso», afirmó Reem Alsalem, relatora especial sobre la violencia contra la mujer, sus causas y consecuencias, en un informe presentado a la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El informe examina las diferentes manifestaciones de violencia contra las mujeres y las niñas relacionadas con la gestación subrogada, centrándose en factores como las normas patriarcales, las desigualdades sexuales y de género, las disparidades económicas y la globalización.
«La subrogación es el resultado de la mercantilización y comercialización de la capacidad reproductiva de las mujeres, y se aprovecha y explota a las mujeres, especialmente a aquellas que provienen de entornos marginados y empobrecidos», afirmó Alsalem.
Su informe destacó la violencia física, psicológica y económica a la que se enfrentan las madres subrogadas y argumentó que esta práctica da lugar a graves violaciones de los derechos humanos, incluidos el derecho a la salud, la privacidad, la familia y la seguridad física, y aumenta el riesgo de esclavitud, tortura y tratos inhumanos y degradantes.
La Relatora Especial afirmó que las pruebas disponibles apuntan a graves riesgos para niñas y niños nacidos mediante gestación subrogada, entre ellos consecuencias negativas para su salud física y mental y su desarrollo como resultado de la separación de sus madres al nacer. Otros riesgos son los conflictos de identidad, el aumento del riesgo de apatridia, la trata y el abandono, y la interrupción arbitraria y forzosa de los embarazos a discreción de los padres comitentes.
«A pesar de estas consecuencias perjudiciales, varios actores estatales y no estatales siguen siendo cómplices al permitir la gestación subrogada, entre otras cosas minimizando los abusos y riesgos que conlleva y blanqueando la práctica, lo cual es muy preocupante», afirmó la experta.
Alsalem subrayó que un enfoque de la gestación subrogada basado en los derechos humanos y sensible al sexo y al género requiere la adopción de un marco abolicionista global que ponga fin a la demanda penalizando la obtención de niños mediante la gestación subrogada o su facilitación por parte de intermediarios.
También pidió la despenalización de las madres subrogadas, reconociéndolas como víctimas y proporcionándoles asistencia integral, protección, acceso a la justicia y reparaciones, y poniendo fin a su dependencia económica de la participación en acuerdos de gestación subrogada. El informe señaló la importancia de sensibilizar a la opinión pública, entre otras cosas mediante campañas educativas sobre las consecuencias perjudiciales de la subrogación.
Alsalem recomendó garantizar el reconocimiento de la madre biológica como madre legal, y que cualquier transferencia de los derechos parentales solo se permita mediante procesos de adopción judicial que salvaguarden el interés superior del niño.
Otras recomendaciones clave incluyen garantizar la igualdad de derechos y el acceso a los servicios para las criaturas nacidas mediante acuerdos de gestación subrogada, mejorar la recopilación de datos y reforzar la cooperación internacional con miras a desarrollar estrategias eficaces para ayudar y proteger a las víctimas.
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