Reemplazar en la investigación palabras como «mujeres» y «madres» con términos como «las que dan a luz» y «las personas embarazadas» conlleva el riesgo de deshumanizar a las mujeres y dañar décadas de trabajo para mejorar la visibilidad de las mujeres en la literatura médica. Esa es la conclusión de 10 destacadas investigadoras de la salud de la mujer de Australia, EE. UU., Europa y Asia.

En un documento que se publicará próximamente, las investigadoras argumentarán que la sustitución de palabras como «lactancia materna» por términos como «progenitor lactante» amenaza con r»educir la protección del vínculo materno-filial y descorporeizar y desvirtuar la lactancia materna».

La castración del lenguaje de la reproducción femenina se ha hecho con miras a ser sensible a las necesidades individuales y como algo beneficioso, amable e inclusivo”, escriben en el documento. “Sin embargo, esta amabilidad ha derivado en consecuencias no deseadas que tienen serias implicaciones para las mujeres y los niños”.

[…] Jenny Gamble, ex presidenta del Colegio Australiano de Matronas, profesora de partería en el Centro para la Excelencia en el Cuidado de la Universidad de Coventry y los hospitales universitarios de Coventry y Warwickshire, del Reino Unido, afrma que el lenguaje basado en el sexo “es importante debido a que la opresión [de las mujeres está] basada en el sexo”.

“Confundir la idea de identidad de género y la realidad del sexo conlleva el riesgo de tener consecuencias adversas para la salud y una discriminación más profunda e insidiosa contra las mujeres”, añade. “El sexo [una categoría biológica], el género [un papel social] y la «identidad de género» [un sentido interno de uno mismo, según los defensores del concepto] no son sinónimos, pero se tratan como si lo fueran”.

El embarazo, el parto y la maternidad son cuestiones fundamentalmente sexuadas, no de género. Las mujeres embarazadas y que dan a luz y las nuevas madres y sus bebés tienen vulnerabilidades únicas y también requieren protección.

Las investigadoras han recordado la exclusión de las mujeres de la investigación médica durante décadas y han hecho campaña por una investigación que no margine a las mujeres. [Los expertos en salud dicen que las mujeres continúan siendo discriminadas, ya sea consciente o inconscientemente, en casi todos los ámbitos del sistema médico, desde la participación en ensayos clínicos hasta la gestión de la atención y el alivio del dolor]

La profesora Gamble afirma que la tendencia de borrar o redefinir el término «mujer» ha comenzado a recorrer el mundo y que «visto desde Australia, parece que la forma en que el Reino Unido se ha movido para borrar el uso del lenguaje sexuado ha sido rápida y extrema».

A fines de 2021, cuando el Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos de Australia y Nueva Zelanda publicó un artículo titulado Esas personas que dan a luz: las mujeres , escrito por la filósofa política de la Universidad de Melbourne, Holly Lawford-Smith, en una edición de la revista O&G sobre el lenguaje en la salud de la mujer. El artículo fue retirado en un día.

En el artículo ahora archivado, la Dra. Lawford-Smith, quien se describe a sí misma como una feminista crítica con el género, argumentó que “las consideraciones en contra del uso del lenguaje neutro en cuanto al género para hablar de los problemas de salud específicos de las mujeres incluyen la historia de la lucha por la representación de las mujeres en el lenguaje, que nuestras antepasadas feministas lucharon duro para ganar”.

[ ] La profesora asociada Gribble añadió que fue consciente de que el lenguaje específico sobre el sexo comenzó a desaparecer hace cuatro años, cuando estaba escribiendo un artículo sobre lactancia y «alguien sugirió que no usara la palabra ‘madre'».

Ella y su colega Hannah Dahlen, profesora de obstetricia, también empezaron a interesarse por el tema del lenguaje castrado debido al titular de la portada de 2021 de The Lancet, que decía «Históricamente, la anatomía y la fisiología de los cuerpos con vaginas se han descuidado».

El titular de The Lancet, que provocó un feroz debate internacional, es parte de la tendencia de reemplazar la palabra «mujeres», menospreciando a las mujeres.

La profesors Dahlen opina que la «muy buena intención» de hacer que el lenguaje sea inclusivo «está comenzando a excluir a las mujeres y causar una tergiversación desenfrenada del sexo en los datos científicos».

La antropóloga Lara McGirr añade que la erosión del uso del lenguaje sexuado en torno al embarazo, el parto y la alimentación hace retroceder a las mujeres. […]

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