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A pesar de que no existe prueba concluyente alguna de que la percepción de género haya logrado que una mujer enferme de una enfermedad masculina, o viceversa, los medios de comunicación continúan hablando de «medicina de género» y no de «medicina de sexo», que sería el término científicamente correcto.

En el capítulo 4 de la serie de Netflix El club de las canguro una de las protagonistas, Mary Anne, recibe el encargo de cuidar a Bailey, una niña trans.

Cuando a Bailey le sube la fiebre, Mary Anne la lleva a un hospital. Los doctores aluden entonces a Bailey como «él» y Mary Anne, una niña de doce años, les riñe por haber «asignado el género incorrecto» a Bailey. «La estáis haciendo sentir insignificante».

El capítulo, estrenado el 3 de julio pasado, tuvo cierta repercusión entre el colectivo trans y Netflix le dedicó un hilo de Twitter. El escritor Ben Shapiro respondió a él: «Espero que Bailey no sufra una torsión testicular. La medicina no se ocupa de los sentimientos. Se ocupa de la biología».

En los Estados Unidos, el capítulo ha provocado polémica por tres razones.

El primero es el hecho de que El club de las canguro, que se basa en la serie de libros del mismo nombre de Ann M. Martin, sea una serie infantil.

El segundo, el hecho de que una menor aleccione a dos doctores adultos sobre el tratamiento que deben darle a una paciente también menor.

El tercero, la tesis de que las percepciones deben imperar sobre la realidad biológica incluso en casos en los que está en riesgo la salud del paciente.

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