Agrupados en una asociación, un gran número de policías, militares y guardias civiles han cambiado su «sexo» en el Registro Civil con solo hacer una declaración, tal y como permite una ley aprobada en 2023.

En los últimos meses, cada vez son más los hombres que publican en las redes sociales españolas su deseo de cambiar de sexo por razones prácticas. Algunos dicen que quieren aumentar sus posibilidades de obtener la custodia de sus hijos; otros, aprobar con mayor facilidad las oposiciones femeninas para ser bomberas o policías, o evitar denuncias por violencia de género. Su retórica, similar a la del partido de extrema derecha Vox, que ataca las leyes de igualdad y a los grupos LGBTI+, se percibió inicialmente como una simple provocación.

Hasta que, a finales de febrero, una información del diario El faro de Ceuta hizo que los medios nacionales tomaran nota: desde que entró en vigor la Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, [conocida como Ley Trans] en marzo de 2023, 47 personas han cambiado de «sexo» en el registro civil de esta ciudad autónoma; 39 de ellas, principalmente militares y policías, han pasado de ser [legalmente] hombres a mujeres. Las asociaciones LGBTI se apresuraron a señalar un posible fraude de ley.

«No puede haber fraude de ley, porque la ley se basa en la autopercepción y no contempla ningún requisito. Que tengan cuidado los que cuestionan la condición de género que reivindico: ya hemos presentado una denuncia por transfobia contra la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales +, una asociación woke que nos critica por no cambiar de aspecto», explica David Peralta, agente de policía «madrileña» de 37 años, «secretaria» y «cofundadora» de la Asociación de Trans No Normativos, de la que forman parte la mayoría de los agentes hombres ceutíes que se han «convertido» en mujeres.

Reclamada desde hace tiempo por las personas transgénero, pero también muy controvertida, sobre todo dentro del movimiento feminista, la ley trans reconoce el principio de «autodeterminación de género». Cualquier persona es libre de cambiar el sexo que figura en su documento de identidad si así lo solicita. Antes era necesario haberse sometido a un tratamiento hormonal durante dos años y tener un certificado médico de disforia de género. Con el objetivo de «despatologizar» la transición, ahora basta con hacer una simple declaración ante el Registro Civil y reiterarla tres meses después. Desde marzo de 2023, 5.139 personas han realizado este trámite, cuatro veces más que en 2022 (1.306). En el 63% de los casos, la transición fue de hombre a mujer.

«Un país feliz sin hombres»

David, por su parte, cambió su sexo en el registro civil hace seis meses, conservando su apariencia masculina y su nombre de pila, como los demás miembros de su asociación. «Contamos con unos mil integrantes y el 80% somos policías o militares», explica, insistiendo en que no se ha beneficiado en absoluto de su cambio de «género». «Ser mujer no tiene ninguna ventaja cuando has conseguido entrar en la policía, pero las pruebas físicas son mucho más fáciles; así que animo a todos los aspirantes a cambiar de sexo».

Uge Sangil, presidenta de la FELGBTI+, la mayor organización LGTB de España, intenta restarle importancia, ya que «en todas las leyes puede haber fraude. Corresponde a los tribunales perseguir [a los posibles defraudadores], demostrando que buscan beneficios legales (…) y una exposición mediática para cuestionar la ley…». Por el momento, ninguno de los dos ha sido procesado.

Sin pestañear, David lanza un mensaje antifeminista apenas disfrazado de ironía: «Somos mujeres fuertes, libres y autónomas, queremos la igualdad real entre hombres y mujeres y que nuestra palabra deje de ser considerada superior a la de los hombres ante la ley cuando presentamos una denuncia. Nuestro objetivo es proteger a la infancia, en particular, de la amputación genital a los 16 años, y luchar contra el patriarcado. Para ello, basta con que todos los niños pequeños cambien su sexo masculino por el femenino. Entonces seremos un país feliz, sin hombres».

«Es evidente que estos señores pretenden poner de manifiesto las contradicciones de la ley trans. Juegan a demolerla, pero también a destruir las políticas públicas a favor de la igualdad [entre mujeres y hombres]», lamenta la feminista Ángeles Álvarez, portavoz de la Alianza contra el Borrado de Mujeres, que se opuso a dicha ley. «El Gobierno les ha dado munición con una ley absurda basada en la autodeterminación».

Tras numerosas polémicas sobre la administración de bloqueadores hormonales, la clínica londinense Tavistock, especializada en la adolescencia, cerrará sus puertas el 1 de abril, y estos tratamientos dejarán de administrarse a menores en los hospitales públicos. Suecia también ha dado marcha atrás, ya que este tipo de tratamiento solo se administrará a partir de ahora en casos muy excepcionales.

«No creo que el fraude llegue al 5%: no vamos a hacer de la excepción la regla», aseguró la ministra de Igualdad, Ana Redondo, zanjando el debate. «La ley está funcionando y la gran mayoría de los cambios han mejorado la vida de las personas en transición».

Sandrine Morel (Madrid, corresponsal de Le Monde)

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