El personal penitenciario se muestra «profundamente preocupado» por la decisión de permitir que un agente trans varón registre a las mujeres que visitan una cárcel escocesa cuyo nombre se ha mantenido oculto. Los registros pueden ser rigurosos para impedir la entrada de drogas y contrabando.
Los funcionarios advierten que «esto está causando una gran angustia a las mujeres visitantes, que ya son extremadamente vulnerables», y activistas [por los derechos de las mujeres] añaden que consideran que la medida es ilegal.
Esta es la última controversia en una creciente división cultural que se está gestando en Escocia sobre las normas de autoidentificación del sexo.
El año pasado, el Primer Ministro John Swinney abandonó formalmente los planes de autoidentificación del sexo impulsados por Nicola Sturgeon, alegando que no pueden implementarse.
A pesar de ello, muchas organizaciones admiten que permiten al personal autoidentificarse y cambiar su sexo en sus registros incluso sin necesidad de tener un certificado de reconocimiento de género.
Activistas que se dedican a este tema se apresuran a señalar que no se trata de lo que puedan hacer determinados individuos, sino de directrices deficientes por parte del gobierno y de las organizaciones sobre un tema extremadamente delicado.
La persona funcionaria de prisiones denunciante expresó su preocupación por las funciones desempeñadas por el funcionario trans, a quien no se identifica. Tampoco se revela la prisión en la que trabaja para proteger su privacidad.
También declaró: «Ya es grave que este funcionario trans registre al personal, pero también registre a mujeres vulnerables que visitan la prisión y que sienten que no tienen otra opción por temor a ser sancionadas. Sabemos por nuestros años de experiencia que algunas de estas mujeres habrán sufrido agresiones y violencia sexual en el pasado. Ser cacheada por un funcionario trans será una experiencia perturbadora y angustiosa.
Esto no debería estar sucediendo, pero es otro ejemplo de cómo la identidad de género se antepone a la ley y al sentido común.
Se supone que existen normas que impiden que esto suceda. Los funcionarios hombres no deberían registrar a las mujeres.
Pero como este funcionario insiste en que es mujer, procede a registrar a las mujeres que visitan la prisión. Los registros pueden ser rigurosos porque buscamos drogas y contrabando. La situación está causando mucha angustia.
El Servicio Penitenciario Escocés (SPS) ha estado en el punto de mira repetidamente por su gestión de las cuestiones de género, permitiendo anteriormente que violadores, asesinos y abusadores masculinos que se identifican como mujeres fueran internados en cárceles para mujeres.
El doble violador Adam Graham, de 35 años, ahora conocido como Isla Bryson, fue enviado inicialmente a la prisión de mujeres de Cornton Vale en Stirling antes de ser trasladado a una prisión para hombres.
A pesar de la gran reacción pública, el SPS defendió su decisión, describiendo el internamiento de Bryson como una «cuestión operacional».
La exdirectora de la prisión de Cornton Vale, Rhona Hotchkiss, afirma que la decisión del Servicio Penitenciario Escocés podría ser ilegal.
Hotchkiss señaló: “Permitir que un hombre, con o sin Certificado de Reconocimiento de Género, registre a las mujeres visitantes de forma que implique contacto físico, como un cacheo, incluyendo la ropa, contravendría directamente las normas legales que rigen el funcionamiento del Servicio Penitenciario Escocés.
Además, los funcionarios de prisiones solo pueden realizar cacheos con el permiso de la visitante. Dudo mucho que se le explique a ninguna visitante la masculinidad del funcionario que realiza el cacheo, y mucho menos que esta se sienta capaz de negarse a ser registrada.
Es necesario entender que la mayoría de las personas que visitan una prisión se sienten nerviosas, intimidadas y desconocen por completo lo que está permitido y lo que no. Permitir que funcionarios masculinos registren a las mujeres visitantes es, en mi opinión, una práctica explotadora y abusiva”.
Carolyn Brown, de la Women’s Rights Network Scotland, ha dicho: “Lo que está sucediendo aquí es ilegal. Como psicóloga, sé que estas prácticas de cacheo retraumatizarán especialmente a mujeres vulnerables, que se sentirán impotentes para hacer algo para detenerlo o quejarse. Este es un ejemplo particularmente vil de cómo se vulnera continuamente la Ley de Igualdad bajo el pretexto de la cuestión de la identidad de género, y uno de los peores que hemos visto. Es deplorable”.
La Dra. Lucy Hunter Blackburn, del colectivo independiente de análisis de políticas Murray Blackburn Mackenzie, ha declarado: «Es impactante que los administradores del servicio penitenciario esperen que cualquier mujer sea registrada por un agente varón, independientemente de cómo se identifique.
Ya hemos planteado la misma cuestión en relación con la Policía de Escocia, y la Policía de Transporte Británica está siendo objeto de acciones legales en Inglaterra por la misma política, considerada una violación de los derechos humanos fundamentales de las mujeres.
La Policía de Transporte Británica (SPS) debería reconocer de inmediato que someter a las mujeres a registros por parte de cualquier miembro varón del personal es totalmente inaceptable”.
La ministra de Igualdad en la oposición del Partido Conservador Escocés, Tess White, declaró: «Esta escandalosa historia demuestra que la imprudente política de autoidentificación del Partido Nacional Escocés se ha infiltrado en los organismos e instituciones públicos de Escocia.
Nunca se debería permitir que un hombre registre al personal ni a reclusas vulnerables. La llamada inclusión no puede lograrse a expensas de la seguridad de las mujeres.
Los ministros del SNP deben intervenir urgentemente y exigir que se esclarezcan las razones por las que el Servicio Penitenciario Escocés permitió que esto sucediera, y reconocer el daño que sus reformas de género están causando a nuestros servicios públicos.
El reglamento penitenciario establece que cualquier registro debe ser realizado por un funcionario del mismo sexo que la persona registrada, en presencia de un segundo funcionario del mismo sexo”.
El Servicio Penitenciario Escocés afirmó que no hace comentarios sobre el personal en particular, pero que en cada centro hay un responsable de turno a disposición de los visitantes para que puedan hablar sobre cualquier inquietud o problema. Añadió: «Contamos con procesos establecidos para garantizar la protección de los derechos y el bienestar de todo el personal, de conformidad con la legislación en materia de igualdad».
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