Lo que suceda en el Tribunal Federal esta semana tendrá consecuencias enormes para los derechos basados en el sexo en Australia. El pleno del Tribunal Federal está escuchando la apelación Giggle vs Tickle. En el centro de la apelación está Sall Grover @salltweets, fundadora de la aplicación exclusiva para mujeres Giggle for Girls, que eliminó a un usuario —Roxanne Tickle— tras ver la foto de un hombre.

Tickle, un hombre que se identifica como mujer, demandó a Grover por discriminación de género.

El año pasado, el juez Bromwich falló a favor de Tickle, concediéndole daños y perjuicios, así como las costas judiciales. Pero lo que realmente impactó fue su conclusión jurídica más amplia: que «el sexo no se limita a ser un concepto biológico» y que «puede modificarse».

Sall Grover está apelando aquella decisión, argumentando que Giggle existe para proporcionar un espacio seguro solo para mujeres bajo la disposición de medidas especiales de la Ley de Discriminación Sexual, un espacio para hablar sobre la salud, el trauma y la seguridad de las mujeres sin presencia masculina, independientemente de cómo se identifiquen esos hombres.

Lo que está en juego no son solo los criterios de una app. Esta apelación cuestiona si es legal, en Australia, crear un espacio para mujeres basado en su sexo biológico. Y si negar el acceso a los hombres a dicho espacio —cuando el propósito es proteger y empoderar a las mujeres— debería considerarse realmente discriminación.

Se han recibido aportaciones de todos los sectores, incluidos el Comisionado contra la Discriminación Sexual y el grupo de presión trans Equality Australia, ambos presionando a favor de una interpretación amplia de las protecciones de la identidad de género.

Mientras tanto, el Grupo de Acción Lésbica apoya a Grover y pide claridad respecto a que “mujer” todavía significa hembra humana adulta ante la ley.

El resultado de este caso podría definir el futuro de los espacios exclusivos para mujeres en Australia, desde aplicaciones hasta vestuarios, campos deportivos y refugios. ¿Debería permitirse a las mujeres decir que no? Esa es la cuestión que se dirime en la Corte. Esa y el significado de la palabra mujer.

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