El bar Begine, abierto desde 1986, es el último de los bares que se concibieron como un espacio exclusivamente para mujeres. Un local que ha hecho historia y que ahora pasa a la historia, pues ha dejado de ser un lugar solo para mujeres.

El proyecto Begine está organizado en un bar y un área cultural. El bar va a cambiar en breve de manos. El pasado 28 de agosto de este año (2026) se presentó la nueva dirección del bar ante el interesado público para acallar las murmuraciones sobre un posible cierre. No, no se va a cerrar.

Bien al contrario, se va a abrir prácticamente a cualquiera. La nueva dueña hace mucho que apuesta por la apertura del local a trans y personas queer. Lo único que todavía está por decidir es si los hombres sin etiquetas tendrán entrada al local.

Yo pregunté si las mujeres como yo misma, que tienen una concepción binaria de los sexos, podríamos seguir siendo bien recibidas o por lo menos toleradas. Pero mi pregunta no obtuvo respuesta, como ninguna de las otras que se plantearon. Las preguntas formuladas por el público fueron recogidas para después no ser contestadas sino de manera difusa o ser simplemente pasadas por alto.

Apertura del Begine para hombres que se autodendifican como mujeres.

En primer lugar se aseguró que la entrada al local del Begine según la autoidentificación de cada cual era absolutamente necesaria, porque de otra manera las ayudas del Senado de Berlín para la cultura cesarían. Es una cuestión de ir con los tiempos, se dijo. Los espacios solo para hombres se verían igualmente afectados. En el Prinzknecht (un bar para homosexuales en el barrio de Schöneberger) hay ahora también tardes dedicadas a eventos para FLINTA ( Mujeres, Lesbianas, Intersexuales, No binarios, Trans, Agénero) Pero tras una breve búsqueda en internet no me ha sido posible encontrar ningún evento de tal carácter en ese local. Al contrario, lo primero que se puede leer en la descripción que aparece en Google es MEN ONLY , y también MSINTA (Männer/ Hombres, Schwule / Homosexuales, etc), pero FLINTA no aparece por ninguna parte.

Esto podría deberse, en primer lugar, a que el Prinzknecht no recibe ayudas del Senado de Berlín para la promoción de la cultura, pero entonces su mención habría sido una descarada mentira. Por otro lado, podría ser que el Prinzknecht sea muy poco o nada atractivo para mujeres que se autoidentifican como hombres y que por eso nadie haya aún solicitado su derecho a entrar basándose en la “ley trans” alemana (SBGG y AGG) ni mucho menos haya aún amenazado con una denuncia. O lo que es lo mismo, no hay el menor interés en levantar la perdiz, muy al contrario de lo que ocurre en el Begine, donde se adelantan a cumplir, obedientemente, con la ideología trans, con la esperanza de recibir en el futuro a clientes adinerados.

Está por ver si las ganancias derivadas de atender al pueblo queer equilibrarán en el futuro las pérdidas producidas por
la ausencia de las durante décadas fieles clientes lesbianas. Yo, desde luego, ya conozco a algunas que van a dejar de ir para no tener que someterse.

Novedades estupendas. ¿De verdad?

Finalmente quedó claro que preservar la subvención no era en absoluto el motivo, sino que la medida se había tomado muy a propósito, ya que, al fin y al cabo, no se puede saber por el aspecto exterior de una persona con qué se identifica. Lesbianas, jóvenes y mayores, que prácticamente tienen que mendigar un espacio seguro, fueron, una tras otra, silenciadas. La vida es cambio. Si tienen un poco de paciencia, verán qué estupendo va a ser todo bajo la nueva dirección. Como caramelito final de consolación se les habló de la celebración de fiestas “FLINTA”. Sí, han leído bien, porque lo que es fiestas exclusivamente para mujeres es una cuestión que ha dejado de existir.

¿Usted tiene opinión propia? No se acepta.

Una y otra vez tenía la sensación de que estaba participando en un ritual de humillación “woke”. Una mujer mayor planteó tímidamente, quizás con una elección de palabras poco afortunada, que se sentía discriminada porque Adefra, una asociación de mujeres negras, excluye a mujeres blancas. Inmediatamente se desató una tormenta de indignación a la que la mujer reaccionó con un montón de disculpas y una retractación. A su vez, la nueva dueña del local, persona de color ella misma, se dirigió a la mujer y la elogió efusivamente por su sumisión. La exclusividad para determinados grupos es, no solo aceptable, sino que criticarla se hace imposible, pero no te atrevas a pretender que mujeres potencialmente productoras de gametos grandes puedan reunirse a solas entre sí. Apuesto a que autoidentificarse como persona de color no es suficiente
para que te dejen entrar en un grupo, muy al contrario de lo que sí ocurre cuando se trata del sexo biológico.

A mí se me pidió explícitamente no comentar nada de lo que se había dicho en el Begine aquella tarde. Quizás porque la última vez, en noviembre de 2025, se desató un shitstorm: una tormenta en un vaso de agua en Facebook y en X. Por lo menos eso es señal de que Alfonso Pantisano, el delegado del gobierno de Berlín para “cuestiones queer” me ha leído y me considera una amenaza para su frágil masculinidad. No puedo decir si esta es la razón por la que ha amenazado a las mujeres del Begine con la cancelación de ayudas económicas, pero ¿por qué es tan importante que no saliera del Begine lo que ahí se habló el 28 de agosto? En los siguientes enlaces se pueden leer mis comentarios sobre Alfonso Pantisano en Facebook y en X.

https://www.facebook.com/share/p/19NJuJ2Q2t/?mibextid=wwXIfr
https://www.facebook.com/share/p/1DdW2hRhWm/?mibextid=wwXIfr

Como felizmente heterosexual, no me afecta en absoluto en lo personal que haya hombres en la sala, pero me pongo en el lugar de todas aquellas que han sido víctimas de violencia machista y que por ello no quieren compartir sus espacios con hombres, no importa si son de los que aceptan su biología o si se autoidentifican como una mujer o no se autoindentifican con ningún sexo … Una de ellas explicó que se siente intimidada por el hábito de los varones de tomar posesión de manera expansiva de los espacios, pero que por tener muy reducida su capacidad visual, no puede por sí sola evitarlos. Esta objeción también fue ignorada.

Ya no hay espacio para las mujeres.

Pero, ¿por qué había de molestarme tanto a mi, mujer heterosexual que no ha sido víctima de violencia machista, el que desaparezcan los espacios seguros para las mujeres? Porque no se trata de ti o de mí, sino que es una cuestión que nos afecta a todas. Porque todas las mujeres que se niegan a someterse a la agenda trans, son escluidas. Las lesbianas son el canario de la mina: a ellas les afecta primero.

Nuestro grupo de mujeres “Red de mujeres por sus derechos” (Frauenheldinnen/Netzwerk Frauenrechte Städtegruppe) tampoco tiene ya un local donde reunirse. El café Pink, que es para chicas* con asterisco y chicos* con asterisco y jóvenes mujeres* con asterisco (la versión alemana de la -e o la x), en el que nos reunimos desde hace años, cuando todavía éramos un grupo de Terre-des-Femmes, y que podíamos usar gratis una vez al mes, dice que no tiene ya mesas libres para nosotras. Mal pensada la que imagine otros motivos.

Parece que las mujeres sin * vamos a tener que irnos a la clandestinidad. De momento nos reunimos en mi casa y si alguien sabe de algún local donde seamos bienvenidas, que avise.

Artículo original
Comparte esto:
Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad