A diferencia del sexo, la identidad de género no es científicamente observable ni comprobable. A pesar del millón de galimatías que lo intentan, no existe una definición estable de identidad de género.

El término se aplica de diversas formas, aunque no exclusivamente, a la certeza innata de que una persona no es del sexo con el que nació, a un sentido de sí misma en constante cambio que puede ser masculino, femenino, ninguno de los dos o ambos, al grado en que una persona se identifica con estereotipos sexuales a menudo regresivos, o a algo parecido a un alma de género, que puede estar atrapada en el cuerpo “equivocado”.

La identidad de género es una idea indemostrable, una construcción sociopolítica, una creencia cuasirreligiosa. En el fondo, se define por poco más que los sentimientos subjetivos de una persona o, más precisamente, su pretensión de tener esos sentimientos. Se nos dice que debemos creer en la existencia de esos sentimientos y que esos sentimientos constituyen una nueva forma de realidad, aunque en ninguna otra esfera de la vida humana se sostiene que la autopercepción de una persona deba aceptarse sin cuestionarla como verdadera o real.

La ideología de la identidad de género está causando graves daños mensurables a jóvenes muy vulnerables y a las mujeres. Estamos asistiendo a un escándalo médico de proporciones aterradoras, así como a un ataque a los derechos de las mujeres y las niñas en el mundo desarrollado sin parangón en lo que llevo de vida.

He leído tratados sobre astrología que tienen más sentido que las peroratas escritas sobre la identidad de género, y creo que quienes siguen impulsándola como algo “real” o científicamente observable son culpables de causar un daño enorme. Sus efectos se están dejando sentir no solo en individuos vulnerables, sino en disciplinas e instituciones antes imparciales y racionales que han abrazado una forma de fundamentalismo basado en la fe que se hace pasar por sofisticación intelectual.

Enlace al original

 

 

Comparte esto:
Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad