La Corte Suprema ha estado escuchando el caso sobre una ley en Tennessee que prohíbe los bloqueadores de la pubertad a menores. A juzgar por los primeros informes, no parece haber resultado como los extremistas trans habían planeado. Llevar estos casos a los tribunales -y permitir que el público escuche los argumentos disparatados a favor de tratamientos médicos irreversibles y peligrosos para las y los menores- es seguramente una de las formas más efectivas de derrumbar todo el castillo de naipes de la ideología de la identidad de género.

La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) y su abogada trans, Chase Strangio, han tratado de argumentar que es discriminatorio según la constitución que Tennessee imponga la prohibición. Su caso se basa en la idea de que viola la 14ª enmienda, que prohíbe la discriminación basada en el sexo.

Sin embargo, en este caso no se trata del sexo, sino de la identidad de género. Y una sola pregunta durante las audiencias del miércoles hizo estallar todo el argumento de la ACLU, además de exponer la locura de la ideología de la identidad de género en general.

¿La identidad de género es inmutable? ¿O se supone que debemos creer que es fluida?

El juez conservador Samuel Alito le preguntó a Strangio si el estatus de transgénero es inmutable. En otras palabras, ¿es algo que no se puede cambiar? “Creo que el expediente muestra que la discordancia entre el sexo de nacimiento de una persona y su identidad de género tiene una base biológica sólida y satisfaría una prueba de inmutabilidad”, respondió Strangio.

Pero, ¿cómo puede ser eso? ¿No se basa todo el sistema de creencias de la cábala trans en la idea de que la identidad de género es “fluida”, es decir, que los sentimientos de un individuo deben promoverse por encima de los hechos de su biología, incluso hasta el punto de que las personas pueden identificarse legítimamente con un género diferente en diferentes días de la semana?

¿Y cómo explica Strangio el creciente número de personas detransicionadoras? ¿Cree que ahora niegan la “discordancia” entre su “sexo de nacimiento y su identidad de género”? ¿O preferiría que se quedaran callados?

El escritor Ben Appel formó parte de la multitud en contra de la ideología de la identidad de género que se reunió frente al tribunal el miércoles. Creció en una comunidad cristiana fundamentalista y sufrió del prejuicio anti-gay extremo. Finalmente escapó y terminó en una secta en la universidad progresista a la que asistía. “Durante años, las preocupaciones válidas y los testimonios desgarradores de personas detransicionadoras, padres, pediatras, terapeutas y denunciantes han sido ignorados en gran medida por las asociaciones médicas y las organizaciones activistas que financian”, dijo. “Y los médicos siguen engañando a los padres y sometiendo a sus criaturas a este profundo daño médico”.

En una entrevista con la CNN, Strangio afirmó que quitarles a los padres el derecho de poner a sus hijos e hijas en una vía médica irreversible era “discriminación sexual”, a pesar del hecho de que las personas que se identifican como transgénero dependen de la identidad de género. “Nuestro argumento es que trata a las personas de manera diferente debido a su sexo y, por lo tanto, el tribunal tiene que tratarlo como a todas las demás formas de discriminación sexual. Y es por eso que es inconstitucional”, dijo Strangio.

Cuando se le preguntó si ganar el caso tendría un efecto dominó al permitir que los hombres que se identifican como mujeres reclamen el acceso constitucional a los baños, vestuarios y deportes para mujeres, Strangio no solo negó que esto sucedería, sino que dijo: “Obviamente, no estoy de acuerdo con esa premisa de que permitir que [varones transfemeninos] ingresen a los deportes o baños femeninos es una amenaza para las mujeres”. Y ahí lo tenemos. La seguridad de las mujeres y las niñas es menos importante que los sentimientos de los hombres.

La Asociación Profesional Mundial para la Salud Transgénero (WPATH) encargó a la Universidad Johns Hopkins que realizara una revisión sistemática de la evidencia sobre el uso de la llamada medicina de afirmación de género para menores, cuya publicación suprimió cuando el informe concluyó que el tratamiento es perjudicial.

El juez Alito agregó que el Informe Cass no encontró evidencia de que la medicina de afirmación de género prevenga el suicidio, a lo que Strangio respondió: “El suicidio consumado es, afortunadamente y se reconoce, poco común”. Strangio acaba de decirle al mundo lo que ya se sabía:  Un movimiento que amenaza con el suicidio si no consigue lo que quiere es una secta.

Los tribunales de justicia son actualmente los únicos lugares donde los ideólogos de la identidad de género están obligados a responder preguntas y, en consecuencia, el público puede escuchar la locura y el peligro que conlleva. Espero que, si la ACLU pierde, el siguiente paso sea presentar cargos penales contra médicos y progenitores que causan daños irreversibles a las y los menores.

Artículo original
Comparte esto:
Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad