Keira Bell y James Esses advierten de los peligros que podría suponer para la salud de menores vulnerables el ensayo clínico propuesto sobre bloqueadores de la pubertad. Han anunciado que presentarán una demanda ante la Autoridad de Investigación Sanitaria del Reino Unido si no se abandona el ensayo propuesto.

La Sra. Bell ha sido la demandante principal en los procedimientos de revisión judicial interpuestos contra el Tavistock and Portman NHS Trust. Se le suministraron bloqueadores de la pubertad y hormonas cruzadas cuando era adolescente, y ha intentado destransicionar. El Sr. Esses es un psicoterapeuta en ejercicio cuyos clientes incluyen menores que sufren disforia de género. Es fundador de las organizaciones terapéuticas Thoughtful Therapists y Just Therapy, y hace campañas y aboga por el tratamiento ético de la disforia de género.

Los abogados de ambos señalan que el ensayo clínico propuesto violaría numerosos requisitos éticos, regulatorios y legislativos y socavaría los propósitos mismos para los cuales se creó la Autoridad de Investigación Sanitaria del Reino Unido.

Keira Bell ha declarado: «Darles a menores confundidos y con problemas mentales medicamentos que les cambian la vida y que los dañan es una receta obvia para el desastre. Es del todo poco ético e injustificable seguir adelante con un ensayo para estos medicamentos que no han demostrado ningún beneficio, solo perjuicio, y no facilitan ningún retorno. Sufrí después de tomar estos medicamentos a los 16 años, y el daño a menores aún más pequeños sería aún mayor y más escandaloso».

James Esses ha explicado: «Las y los menores vulnerables nunca deberían ser utilizados como conejillos de indias. El número potencialmente ilimitado de menores que participarían en un ensayo clínico propuesto sobre bloqueadores de la pubertad serían tratados peor que los conejillos de indias. ¿Por qué? Porque nuestro gobierno ya es plenamente consciente del daño físico y emocional significativo e irreversible que se deriva de los bloqueadores de la pubertad. Estudio tras estudio, que culminó en la Revisión Cass, lo ha demostrado. La misma Revisión de la que  ahora se están apropiando indebidamente para justificar estos ensayos».

Esses ha añadido: «El Departamento de Salud publicó recientemente una declaración en la que reconoce el ‘riesgo inaceptable para la seguridad’ de los bloqueadores de la pubertad. La respuesta para las y los menores sienten la malestar con sus cuerpos es el paso del tiempo y la progresión natural de la pubertad, junto con, si es necesario, una terapia de conversación exploratoria. La respuesta nunca es una medicalización irreversible que lleve a los menores por una pendiente resbaladiza hacia la esterilidad. Keira, alguien que conoce los daños de esta medicación mejor que nadie, y yo presentaremos una demanda de revisión judicial si el gobierno intenta seguir adelante con este ensayo clínico profundamente antiético y peligroso».

James Gardner, abogado consultor senior de Sinclairslaw, que representa a Keira Bell y James Esses, ha afirmado: «Este ensayo clínico corre el riesgo de causar daños irreversibles y graves a la salud de algunos de los menores más vulnerables del Reino Unido. El NHS [la sanidad pública británica] ay el Departamento de Salud han tomado medidas decisivas para proteger a las y los adolescentes del daño que causan los bloqueadores de la pubertad; no tiene sentido que la Autoridad de Investigación Sanitaria ignore sus obligaciones legales y éticas y siga adelante con este ensayo peligroso e innecesario.

Si la Autoridad de Investigación Sanitaria ignora las preocupaciones de nuestros clientes, iniciaremos acciones legales para que el ensayo se declare ilegal».

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