La 128.ª Asamblea Médica Alemana de 2024 acaba de aprobar dos resoluciones: restringir los bloqueadores de la pubertad, las hormonas cruzadas y las cirugías para jóvenes menores de 18 años con disforia de género a ensayos clínicos controlados; y circunscribir las leyes de autodeterminación del sexo registral a los mayores de 18 años. Los tratamientos son experimentales y no mejoran los malestares de género.

La primera resolución se centra en la «atención de afirmación de género» para los jóvenes. La resolución, votada por la mayoría de los delegados médicos, dice:

«La 128.ª Asamblea Médica Alemana de 2024 pide al Gobierno Federal que solo permita bloqueadores de la pubertad, terapias hormonales de cambio de sexo o cirugía de reasignación de género en menores de 18 años con incongruencia de género (GI) o disforia de género (GD) en el contexto de estudios científicos controlados y con la participación de un equipo multidisciplinario y un comité de ética clínica y después de un diagnóstico y tratamiento médico y, en particular, psiquiátrico de cualquier trastorno mental. Los resultados terapéuticos de cualquier intervención de este tipo deben ser objeto de un seguimiento sociológico, médico, psiquiátrico, social y psicológico infantil y adolescente durante un período de al menos diez años y los resultados de la evaluación deben incorporarse a la revisión de la ‘Guía sobre incongruencia de género y disforia de género en la infancia y la adolescencia: diagnostico y tratamiento.’ »

«Las pruebas médicas actuales afirman claramente y sin ambigüedades que los fármacos bloqueadores de la pubertad, los tratamientos hormonales del sexo opuesto (la llamada administración hormonal cruzada  y la cirugía de reasignación de sexo (por ejemplo, una mastectomía) no mejoran los síntomas de incongruencia de género  o disforia de género  ni la salud mental de los menores  Se trata de intervenciones irreversibles en el cuerpo de menores fisiológicamente sanos en primera instancia, que no pueden dar su consentimiento informado en ausencia de pruebas para tales medidas. Tales intervenciones también influyen en la psique humana, especialmente en menores durante su desarrollo.

La mayoría de los menores que reciben bloqueadores y hormonas de sexo cruzado desean posteriormente someterse a cirugía genital.

El uso de intervenciones como la administración de bloqueadores y hormonas de sexo cruzado es una forma de medicina experimental en menores, que muy probablemente irá seguida de intervenciones en el cuerpo del niño, como la amputación del pecho o el pene, y que tiene como consecuencia la pérdida de la capacidad reproductiva y la reducción de la capacidad de experimentar el sexo, incluida la anorgasmia.

Un niño o adolescente no está en condiciones de decidir por sí mismo -sin consejo médico y consentimiento paterno- sobre el uso de bloqueadores de la pubertad o de hormonas cruzadas antes del final de la pubertad y del proceso de maduración física y antes de que se hayan superado los conflictos de roles típicos de la edad o los trastornos de imagen corporal de la pubertad, especialmente en ausencia de pruebas médicas de sus
respectivos beneficios claros y sostenibles en esta misma población.

La insatisfacción con el sexo o el género es más frecuente en torno a los once años, y la frecuencia de esta sintomatología disminuye con la edad. La clara mayoría de los menores no muestran una insatisfacción de género o de sexo persistente a lo largo de su vida.

La administración de bloqueadores de pubertad, hormonas cruzadas y la realización de cirugía de reasignación de sexo no deben hacerse depender únicamente de la voluntad de un niño o adolescente en desarrollo. Dada la evidencia existente sobre el tratamiento de la disforia, debe prevalecer la preocupación por el bienestar de la/el menor o adolescente.

La segunda resolución trataba sobre las leyes de autoidentificación y resuelve que no se debe permitir que los menores se «autoidentifiquen» en un sexo elegido sin un diagnóstico y una consulta psiquiátricos especializados previos para niños y adolescentes.

Se resolvió que:

«La 128ª Asamblea Médica Alemana 2024 pide al Bundestag que modifique la Ley de Autoidentificación para que no se permita a los menores de 18 años proporcionar o haber proporcionado información sobre su sexo y estado civil en el registro personal sin un diagnóstico y consulta psiquiátricos especializados previos de niños y adolescentes».

La justificación de la segunda resolución afirma que:

El 12.04.2024, el Bundestag aprobó la llamada Ley de Autodeterminación. Prevé la derogación de la Ley de Transexuales (TSG), en vigor desde 1981. En contra de la recomendación de la Asociación Médica Alemana, el cambio de inscripción de género y de nombre de pila de las personas «transexuales», así como de las «no binarias» e intersexuales, se regulará en un procedimiento administrativo conjunto, es decir, ya no en dos leyes distintas, cada una con requisitos diferentes, como ocurría anteriormente. La ley establece que, en el futuro, toda persona que haya cumplido 14 años podrá someterse a una transición transexual.

El menor debe poder obtener del registro civil una declaración jurídicamente vinculante de que la información sobre su sexo legal y nombre en el registro de personas se sustituye por otra designación o se suprime, sin condiciones, es decir, sin ningún examen de la seriedad, veracidad y permanencia del deseo y sin una consulta psiquiátrica-psicoterapéutica obligatoria. En el caso de una persona incapacitada legalmente o que aún no haya cumplido los 14 años, sus representantes legales deberán realizar la declaración. En caso de que estos últimos se nieguen a hacerlo, la declaración debe realizarla el tribunal de familia como alternativa, siempre que el cambio de sexo y nombres no sea contrario al interés superior del menor.

Desde una perspectiva médica, sexológica y biológica, el sexo de una persona es una realidad que puede determinarse en el cuerpo y, en la inmensa mayoría de los casos, es inequívoco, no de libre disposición, sino inmutable. El sexo es biológicamente binario, y el concepto es diferente del de identidad de género. En raras ocasiones, la identidad de género subjetivamente percibida de una persona se desvía de su sexo físico objetivamente dado. La Ley de autodeterminación intenta encontrar una solución al conflicto interno asociado (incongruencia de género) y un problema de derecho procesal primario equiparando la categoría de sexo legal con el constructo psicológico de la «identidad de género».

Debe criticarse en la ley:

-la falta de diferenciación entre el sentimiento subjetivo de pertenencia de una persona, incluida la autoidentificación derivada de ese sentimiento, y su sexo físico-biológico real,

-la equiparación de la identidad de género y el sexo legal en el registro oficial de nacimientos,

-la inadecuada diferenciación entre intersexualidad/DSD («variantes del desarrollo sexual») y transexualidad.

Desde un punto de vista médico/psicoterapéutico y sexológico, la ley de autodeterminación no es el instrumento adecuado para garantizar la autonomía de las personas afectadas por incongruencia de género, promover su trato igualitario y protegerlas de la discriminación en la vida cotidiana.

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