Carta de Reem Alsalem, Relatora Especial de la ONU sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, sus causas y consecuencias, a Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, sobre las directrices que prepara la OMS sobre la salud de las personas trans y las razones por las que el proceso adolece de graves deficiencias, entre otras, un panel de expertos formado por transactivistas.

Estimado Dr. Ghebreyesus:

Tengo el honor de dirigirme a usted en mi calidad de Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, sus causas y consecuencias.

En este sentido, deseo poner en su conocimiento mi preocupación por el reciente anuncio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de su intención de elaborar unas directrices sobre la salud de las personas trans y de género diverso, así como de organizar una próxima reunión en Ginebra, del 18 al 21 de febrero de 2024, para elaborar directrices de tratamiento y recomendaciones políticas que promuevan la afirmación de género.[1]

Composición del grupo de elaboración de directrices (GDG, por su sigla inglesa)

Mi primera preocupación es que la composición del GDG[2], tal como está anunciado actualmente, presenta importantes conflictos de intereses que no se han abordado. Según el capítulo 6 del Manual para la elaboración de directrices, la gestión de los conflictos de intereses (CdI), incluidos los intelectuales, es fundamental para elaborar directrices creíbles e imparciales. Es evidente que la mayoría del GDG tiene opiniones firmes y parciales a favor de promover la transición hormonal de género y el reconocimiento legal del género autoafirmado. De los 21 miembros del GDG anunciados, ninguno parece representar una voz de cautela en cuanto a la medicalización de la juventud con disforia de género o a la protección de los espacios exclusivos para mujeres.

Al parecer, el proceso de elaboración de estas directrices comenzó en 2021, aunque el primer anuncio oficial de la OMS al respecto data de finales de junio de 2023.[3] Para entonces, el GDG ya estaba formado en un 75 %, y el público dispuso de tan solo dos semanas para aportar comentarios (una vez más, coincidiendo con un periodo vacacional típico). El anuncio actual de la OMS reconoce que el reclutamiento del GDG se llevó a cabo mediante invitaciones privadas: “para elaborar estas directrices los miembros del GDG fueron elegidos por el personal técnico de la OMS entre investigadores con experiencia técnica relevante, entre usuarios finales (gestores de programas y trabajadores sanitarios) y entre representantes de organizaciones de la comunidad trans y de género diverso”. Está claro que se consultó directamente a varias organizaciones de defensa de las personas transgénero. Global Action for Trans Equality (GATE), por ejemplo, había anunciado en su informe anual de 2022[4] que había participado en la convocatoria inicial de la OMS.

Al mismo tiempo, no parece que se haya invitado a las partes interesadas cuyas opiniones difieren de las de las organizaciones de activistas transgénero.

Entre estas partes interesadas se incluyen expertos de las autoridades sanitarias públicas europeas que han tomado la iniciativa en el desarrollo de un enfoque de las transiciones de género en la juventud basado en pruebas y, en consecuencia, prudente (p. ej.: Inglaterra, Suecia y Finlandia), expertos en desarrollo adolescente y autismo u organizaciones de gais y lesbianas. El GDG también prescinde de las voces de otras partes interesadas fundamentales, como las de los y las pacientes perjudicadas por la ampliación del acceso a las hormonas (incluidas las personas transidentificadas y las personas que detransicionan), así como las de las familias de jóvenes con disforia de género de inicio postpuberal.

Estas omisiones son significativas, ya que hoy en día la gran mayoría de las personas que se ponen en contacto con los servicios relacionados con la identidad de género en todo el mundo son adolescentes y adultos jóvenes que no tenían antecedentes de trastornos relacionados con este asunto y cuya disforia de género apareció solo después de la pubertad en el contexto del diagnóstico de enfermedades mentales complejas y de la neurodivergencia. Muchas también se sienten atraídas por personas del mismo sexo. Aunque los expertos de todo el mundo no han llegado a un consenso sobre este fenómeno, que no empezó a surgir hasta 2015, un número creciente de autoridades de salud pública están profundamente preocupadas por los daños demostrados de la “atención médica inclusiva de género” a aquellas personas que desean adquirir una identidad o expresión diferente del género y el sexo que se les observó al nacer.

Ya se han transmitido a la OMS preocupaciones graves y generalizadas sobre la composición del GDG. A este respecto, la respuesta oficial que la OMS ofreció a The Times[5] en respuesta a estas preocupaciones parece sugerir que es habitual que la OMS responsabilice al público de la identificación de los conflictos de intereses del GDG. Sin embargo, este enfoque de la resolución de CdI no parece estar en consonancia con el manual de la OMS.[6] Según este último, la responsabilidad de la gestión de los CdI por parte del GDG, desde la divulgación de información hasta la evaluación de la gravedad de los conflictos y las decisiones finales sobre la composición del grupo, recae en la OMS, como se indica claramente en su manual para la elaboración de directrices. Los miembros del público no están bien situados para identificar los CdI por las siguientes razones: no tienen acceso a los formularios de declaración de CdI cumplimentados por los posibles miembros del GDG. Tampoco son expertos en lo que constituye un CdI.

En vista de lo anterior, recomendaría que se pospusiera la reunión del GDG, anunciada inicialmente para febrero de 2024, hasta que se soliciten, evalúen y aborden adecuadamente todas las preocupaciones de las partes implicadas en relación con el GDG y el proceso correspondiente.

Corto plazo para las consultas

Mi segunda preocupación es que a los miembros del público solo se les concedió un plazo de tres (3) semanas durante las vacaciones de Navidad y Año Nuevo para responder al anuncio de la composición final del GDG, lo cual socava potencialmente el proceso de consulta y da lugar a que no sea eficaz, genuino ni significativo. El final del año es tradicionalmente un periodo en el que la mayoría de los ciudadanos de muchos países del mundo están de vacaciones. Los políticos, expertos, profesionales de la medicina y los funcionarios que trabajan con instituciones sanitarias no podrán enviar sus aportaciones a tiempo. Por lo tanto, para que las consultas tengan sentido, deben ampliarse al menos hasta finales de febrero de 2024. La reunión prevista del GDG también tendrá que posponerse a otra fecha, no celebrarse en febrero como estaba previsto en un principio.

Enfoque de la OMS sobre la autoidentificación de la identidad de género

Por otro lado, me preocupa mucho que las importantes cuestiones sociales de los beneficios y perjuicios de permitir el reconocimiento legal de la identidad de género autodeterminada se hayan entremezclado con la cuestión de los tratamientos médicos. Al parecer, la OMS ha encargado al mismo grupo activista transgénero GATE, que estuvo en la convocatoria privada inicial de la OMS en 2022, que también lleve a cabo la importante investigación sobre “valores y preferencias”[7]. La investigación de GATE concluyó que “la mejora del acceso al reconocimiento legal del género” es una “intervención necesaria”[8].

Incluso si se presupone que la investigación de GATE fue imparcial y se llevó a cabo correctamente (lo cual es cuestionable dados los grandes conflictos de intereses del grupo) y que el reconocimiento legal del género autodeterminado tiene un efecto terapéutico para las personas transidentificadas, esto no es suficiente para afirmar que se trata de una “intervención necesaria” sin tener en cuenta los impactos relacionados con los derechos humanos del reconocimiento legal de la identidad de género autoidentificada en grupos afectados más amplios, como las mujeres y la infancia, sobre todo las niñas, incluida la necesidad legítima en algunas circunstancias de mantener el acceso a espacios exclusivamente femeninos y de garantizar el derecho de todas las mujeres y criaturas, niñas especialmente, a una vida digna, segura y exenta de violencia.

Como afirmé en mi carta sobre el proyecto de reforma de la Ley de reconocimiento de género (Gender Recognition Act – GRA) de Escocia y en otras ocasiones: “Reconozco que, de acuerdo con las normas de derechos humanos, los Estados tienen la obligación fundamental de facilitar el reconocimiento legal de las personas con diversidad de género, de forma coherente con los derechos a la no discriminación, a la igualdad de protección ante la ley, a la intimidad y a la identidad. Sin embargo, el derecho al reconocimiento legal de la identidad de género no implica el derecho a la autoidentificación no regulada de la identidad de género sin la debida salvaguarda y evaluación de riesgos”No demuestra “un consenso internacional de que existe un derecho humano inherente a la autoidentificación de la identidad de género”. Además, y de manera crucial, cuando existen procesos de autoidentificación, las normas internacionales de derechos humanos reconocen el derecho de los Estados a incluir medidas restrictivas, siempre que persigan un fin legítimo y sean una respuesta proporcionada a su objetivo”[10].

La cuestión del reconocimiento legal del género autoidentificado debe evaluarse con un conjunto diferente de partes interesadas, invitando tanto a defensores trans como a representantes de los derechos de las mujeres y la infancia. Estas dos cuestiones —la administración de hormonas y el reconocimiento legal de la autoidentificación de la identidad de género— son totalmente diferentes y no deben confundirse en un único proceso. Ambas deben desenmarañarse antes de seguir adelante con el proceso.

Le agradezco que tenga debidamente en cuenta estas preocupaciones y espero su respuesta.

Por último, me permito recordarle que es posible que en un futuro próximo me refiera de manera pública a las preocupaciones que he planteado en esta carta.

Aprovecho esta ocasión, Dr. Ghebreyesus, para transmitirle mi más alta estima y consideración.

Reem Alsalem

Relatora Especial sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, sus causas y consecuencias

 

[1] https://www.who.int/news/item/18122023whoannouncesthedevelopmentofaguidelineonthehealthoftransandgenderdiversepeople.

[2] https://cdn.who.int/media/docs/defaultsource/hqhivhepatitisandstislibrary/biographies_tgd gdg_proposed_members_2024.pdf?sfvrsn=5b1e7491_3.

[3] https://www.who.int/news/item/28062023whoannouncesthedevelopmentoftheguidelineonthehealthoftransandgenderdiversepeople.

[4] https://gate.ngo/2022annualreport/

[5] https://www.thetimes.co.uk/article/who-trans-bias-self-id-gender-rights-jhn53vz57.

[6] https://www.who.int/publications/i/item/9789241548960

[7] Virginia Mcdonald et al., Journal of International Aids Society, “The World Health Organization’s work and recommendations for improving the health of trans and gender diverse people” [Nuestra trad. del título: “El trabajo y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para mejorar la salud de las personas trans y de género diverso”], https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/jia2.26004.

[8] GATE, “Trans and Gender Diverse Values and Preferences Report” [Nuestra trad. del título: “Valores y preferencias trans y de género diverso”], https://gate.ngo/transvaluesandpreferenceshivservices/

[9] Véase la declaración de Reem Alsalem, Relatora Especial sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, https://www.ohchr.org/sites/default/files/documents/issues/women/sr/activities/SRVAWGstatementresponse SRI.pdf.

[10] Ibid.

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