La Sociedad Europea de Psiquiatría Infantil y Adolescente (ESCAP) publicó una declaración política sobre la disforia de género en menores y adolescentes, en la que pide a los profesionales sanitarios que «no promuevan tratamientos experimentales e innecesariamente invasivos con efectos psicosociales no probados y, por tanto, se adhieran al principio «primum-nil-nocere» (lo primero es no hacer daño).

La ESCAP señaló la «escasa fiabilidad e inestabilidad de un diagnóstico de disforia de género para un menor en concreto a lo largo del tiempo» y los «posibles efectos de las decisiones de bloquear la pubertad o impedir la transición médica en el desarrollo psicosocial del niño».

ESCAP admitió la posibilidad de que algunos niños puedan beneficiarse de la «reasignación» de sexo, pero reconoció la actual falta de investigación de calidad para determinar la relación riesgo-beneficio.

Formuló varias recomendaciones clave centradas en generar investigación de calidad en el ámbito del tratamiento de la disforia de género en los jóvenes, con un llamamiento a diferenciar entre las prácticas experimentales de los tratamientos médicos establecidos.

La ESCAP también insistió en que «los resultados de las investigaciones se publiquen únicamente sobre la base de criterios de calidad y no en función de sus resultados», lo que sugiere que es consciente del importante sesgo de las publicaciones actuales, según el cual los estudios que informan sobre resultados favorables de la transición se publican de forma rutinaria aunque tengan profundos defectos metodológicos.

El ESCAP recordó a todo el mundo los principios éticos fundamentales, situándolos en el contexto de los tratamientos de la disforia de género en jóvenes:

1. El principio de no maleficencia: no implementar fuera del entorno de investigación ninguna intervención experimental con efectos potencialmente irreversibles, ni intervenciones con consecuencias desconocidas a largo plazo; no adoptar nuevas prácticas prematuramente sin pruebas suficientes; no continuar con prácticas obsoletas que puedan no redundar en beneficio del paciente.

2. . El principio de beneficencia: adoptar intervenciones médicas con una relación favorable entre beneficios y daños; considerar la relación entre beneficios y daños de no proporcionar intervenciones médicas; garantizar un diagnóstico y tratamiento adecuados de los trastornos psiquiátricos coexistentes; garantizar una evaluación diagnóstica exhaustiva de la disforia de género en lugar de basarse únicamente en la autoevaluación de niños y adolescentes.

3. El principio de autonomía: implicar a las y los menores en los procesos de toma de decisiones en torno a su atención de forma adecuada a su edad y desarrollo, evaluando su capacidad para dar su consentimiento; adoptar un proceso adecuado de consentimiento informado para las decisiones posiblemente de por vida e irreversibles, garantizando que menores y adolescentes comprendan plenamente los riesgos potenciales, los beneficios y la naturaleza irreversible de los tratamientos; tener en cuenta los derechos de progenitores y tutores a dar su consentimiento para cualquier intervención importante o para la participación de sus hijas/hijos en investigaciones sobre tratamientos experimentales; tener en cuenta los derechos de progenitores y tutores a estar plenamente informados sobre los cuidados actuales de sus hijas/hijos; ofrecer apoyo y recursos adecuados a aquellos que decidan destransicionar, y respetar su decisión de hacerlo.

4. El principio de justicia: garantizar el acceso a información, evaluación y tratamiento fiables y actualizados para la disforia de género, durante la transición o la destransición; adoptar medidas cautelares iguales para todos; y proteger los derechos de menores y jóvenes como grupo en una fase de desarrollo especialmente vulnerable.

Por último, la Sociedad Europea de Psiquiatría Infantil y Adolescente reafirmó la necesidad de un debate abierto, señalando que «el respeto por todo tipo de opiniones y actitudes diferentes es una parte esencial de un debate profesional abierto y continuo que deseamos estimular.»

Resumen de la Society for Evidence-Based Gender Medicine SEGM. 

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