Raquel Rosario Sánchez, presidenta de Women Talk Back

Las asociaciones estudiantiles feministas podrán rechazar la entrada de varones transfemeninos en sus reuniones, según han admitido los responsables del Sindicato de Estudiantes de Bristol tras ser denunciados por el grupo de mujeres Women Talk Back.

Esta asociación había organizado reuniones sólo para mujeres en la Universidad de Bristol para debatir sobre la violencia machista y argumentó que la presencia de varones transfemeninos podía hacer que las asistentes tuvieran miedo de denunciar. El grupo feminista fue denunciado por un estudiante.

Tras una investigación, en febrero de 2021 el Sindicato de Estudiantes de Bristol exigió que Raquel Rosario Sánchez, presidenta de Women Talk Back, dimitiera antes de prohibirle ejercer cargos directivos durante dos años y ordenar al grupo que organizara un curso de «igualdad, diversidad e inclusión» para la asociación.

En respuesta, cuatro miembros del grupo feminista emprendieron acciones legales, alegando en la documentación para el Tribunal del Condado de Bristol que el Sindicato de Estudiantes de Bristol les había «negado sus derechos protegidos por la Ley de Igualdad, que las había discriminado favoreciendo a los denunciantes, que las había causado perjuicio y que las habían tratado de forma menos favorable, acosado y victimizado».

Ahora, el Sindicato de Estudiantes de Bristol ha dado marcha atrás y ha admitido que «los clubes y asociaciones afiliados pueden ofrecer legalmente servicios para un solo sexo y constituirse como asociaciones para un solo sexo» en virtud de la Ley de Igualdad.

En un acuerdo extrajudicial alcanzado este mes, el sindicato de estudiantes confirmó que «entiende que Women Talk Back tenía el propósito de funcionar de esta manera» y que «la WTB podría, si así lo desea, volver a solicitar su afiliación al sindicato en base a ello».

El comunicado del Sindicato de Estudiantes de Bristol añadía: «Al hacerlo, la WTB incluiría en sus estatutos la definición de ‘mujer’ de la Ley de Igualdad de 2010, es decir, ‘una hembra (humana) de cualquier edad’, en lugar de la definición de los estatutos del Sindicato».

Esto ha supuesto un giro de 180 grados para los responsables del SU de Bristol, que inicialmente habían dicho a la asociación que la definición de mujer en los estatutos del Sindicato, «cualquiera que se autoidentifique como mujer», implicaba «que una agrupación no podría incluir solo a las nacidas mujeres», por lo que las agrupaciones no podían ser de un solo sexo.

El sábado, la WTB aplaudió el resultado «histórico» por sentar un precedente legal para las universidades de todo el Reino Unido que «hace más fácil respirar a las mujeres como nosotras en el mundo académico».

Raquel Rosario Sánchez, estudiante de doctorado en el Centro de Investigación sobre Género y Violencia de la Universidad de Bristol, declaró a The Telegraph: «Los transactivistas del mundo universitario pensaban que desapareceríamos si nos intimidaban lo suficiente. Pero nos negamos a acobardarnos, a desvincularnos o a renunciar».

«Con nuestra experiencia, hemos conseguido por primera vez el reconocimiento de las asociaciones de un solo sexo como legales dentro del mundo académico. Nuestra historia trata de mujeres jóvenes que utilizan su voz para lograr un cambio positivo que beneficie a todo el alumnado, independientemente de su sexo.»

Un paso adelante

La asociación Women Talk Back, que cuenta con 73 asociadas registradas y cientos de asistentes a sus reuniones, recaudó 52.000 libras para su acción legal contra el Sindicato de Estudiantes.

Elizabeth McGlone, abogada de Didlaw que representó a WTB, declaró a The Telegraph: «la WTB y el Sindicato de Estudiantes de Bristol llegaron a un acuerdo a principios de este mes en el que el Sindicato reconoce que la WTB tenía el propósito de funcionar como un servicio para un solo sexo de conformidad con las excepciones legales que permite  la Ley de Igualdad de 2010.

«El SU de Bristol ha actualizado sus directrices sobre afiliación y reafiliación como resultado de este caso.

Considero que esto es un paso adelante en la protección de los espacios de un solo sexo que, en circunstancias específicas, son legales en virtud de la Ley de Igualdad de 2010, sobre la base de que son un medio proporcionado para lograr un objetivo legítimo, como la privacidad o la prevención del trauma.

Transctivismo en el campus

Este ha sido el último enfrentamiento entre feministas críticas con la ideología de la identidad de género y transactivistas en los campus universitarios británicos.

En 2019, el Sindicato de Estudiantes de Bristol respaldó propuestas para vetar a conferenciantes que fueran calificadas como «Terfs», un término considerado como un insulto, acrónimo de Feminista Radical Transexcluyente.

El año pasado, The Telegraph reveló cómo la Asociación Feminista de la Universidad de Swansea, solo para mujeres, había sido «purgada por transactivistas » por apoyar los derechos de las mujeres basados en el sexo, con el cierre de sus cuentas de correo electrónico y asociadas que la abandonaron por su propia seguridad.

Esto llevó a Toby Young, fundador de Free Speech Union, a advertir de que «el borrado gradual de las asociaciones feministas en las universidades británicas es un escándalo nacional».

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