«Viajar hasta Barcelona para que se cumpla la ley trans aragonesa: Si tiene que operarse de nuevo, prefiere morirse». Así titulaba El Periódico de Aragón una crónica el pasado 13 de abril. Contaba el caso de «Teresa, una joven trans aragonesa de 22 años, [que] encadena complicaciones tras una colovaginoplastia» y que denuncia, junto a su familia, tener que viajar a la capital catalana para recibir la atención que tendría que brindarle la sanidad aragonesa.

Una noticia de gran interés porque revela mucho más de lo que pretende.

Según declara la familia, como Aragón no dispone de profesionales cualificados para esa cirugía, «Teresa», nombre ficticio, debe desplazarse a Barcelona. «Las operaciones sí las cubre la Seguridad Social pero derivan los casos a una clínica de la capital catalana». Sin duda, es una situación no deseable. Pero desvía la atención sobre otros asuntos que también desvela la noticia.

«No puede más. Si tiene que volver a pasar por quirófano prefiere morirse. Han sido cinco veces en seis meses, dice su madre con crudeza».

Pese a que el titular, y la familia, ponen el foco en que «Teresa» tenga que viajar a Barcelona, no hacen ningún hincapié en el hecho de que con 22 años haya sufrido 5 operaciones en 6 meses. Y también pasa de puntillas sobre el proceso que ha llevado a «Teresa» al sitio dónde está hoy: «A los 12 años ya lo sabía. Poco antes de que cumpliera los 18 comenzamos con el proceso. Bastó con una consulta al endocrino y otra en psiquiatría para contar con el informe que le permitía comenzar con el proceso quirúrgico, rememora la madre», según El Periódico.

«[El] camino comenzó el 8 de octubre de 2021 cuando se presentó el mencionado informe de psiquiatría al endocrino por la disforia de género. Entonces entró en lista de espera para operarse del pecho y hacerse una colovaginoplastia»

Una sola consulta basta para iniciar un complejísimo proceso quirúrgico (la colovaginoplastia dura unas 8 horas) en que se usa un fragmento del intestino para crear una cavidad que simule una vagina. Una operación irreversible que condiciona toda la vida joven y adulta del paciente.

¿En qué consiste? Aunque la crónica del periódico no lo cuenta, hay que contarlo.

➡️ Colovaginoplastia (vaginoplastia con colon) Uno de los procedimientos para crear una falsa vagina en hombres:

   •   Utiliza un segmento del intestino grueso (colon)

   •   Está indicada en casos con insuficiente tejido genital* o en reintervenciones

*Los pacientes que han recibido bloqueadores de la pubertad pueden tener, en función de la edad de inicio, unos genitales muy poco desarrollados, con insuficiente tejido de pene y escrotal para injertos. En estos casos, se recurre a la colovaginoplastia, una técnica menos utilizada que la inversión pene-escrotal.

➡️ Fases principales (según las clínicas especializadas):

 Incisión abdominal y extirpación de un segmento del colon

Las partes restantes del colon se vuelven a conectar

Creación de una cavidad que simula una vagina

Colocación del injerto de colon

Construcción de genitales externos. Labioplastia y clitoroplastia utilizando tejido escrotal

➡️ Nivel de complejidad y exigencias postoperatorias. Se trata de una intervención de alta complejidad quirúrgica, que implica:

   •   intervención en múltiples sistemas (digestivo, urinario, genital)

   •   necesidad de equipos especializados

   •   seguimiento postoperatorio prolongado

➡️ Cuidados posteriores imprescindibles:

   •   revisiones médicas periódicas

   •   higiene específica para evitar olores de origen colónico

   •   dilataciones regulares de por vida de la nueva cavidad para evitar que se cierre

➡️ Complicaciones:

Según una clínica especializada en esta operación, «la colovaginoplastia tiene algo más de riesgo que la vaginoplastia simple porque además de tratar los tejidos vía perineal, es decir por fuera del abdomen, también tenemos que tratar órganos internos a través de la cavidad abdominal. La complicación más importante en una colovaginoplastia es el fallo en la sutura del colon, esto significa que si se abre esta sutura en el post operatorio se vierte contenido intestinal a la cavidad abdominal. Es una complicación grave que requiere una re intervención urgente».

Imagen Fuente: Diagnóstico por imagen de las complicaciones de la cirugía de afirmación de género en los pacientes trans. Sociedad Canaria de Pediatría.

 

Cinco quirófanos en seis meses. ¿Tienen los menores de 18 años madurez suficiente para consentir una cirugía irreversible como la descrita, que va a determinar y condicionar toda su vida adulta? ¿Es ético dañar el cuerpo sano de menores y adolescentes? ¿Se molestó alguien en averiguar las causas del malestar de ese niño de 12 años?

Son preguntas necesarias. Se desestiman con descalificativos como “patologización” o «transfobia». Pero lo cierto es que un niño confundido inició a los 12 años un proceso que culminó, años más tarde y en una sola consulta, con un daño irreversible a su cuerpo.

No es un caso aislado. Es un modelo -el llamado tratamiento afirmativo- que empieza con los bloqueadores de la pubertad, continúa en la gran mayoría de los casos con las hormonas cruzadas y finaliza con las cirugías. Es el modelo que promocionan los protocolos sanitarios vigentes en todas nuestras Comunidades Autónomas.

Alianza Contra el Borrado de las Mujeres

23 de abril de 2026

 

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