Hilo publicado en Twitter por @genderisharmful. Las imágenes se han añadido para ilustrar el texto.

Desde que comencé a involucrarme en este asunto (del género), he visto muchas cosas, algunas que me han entristecido, enojado y enfurecido. He visto mujeres denigradas y deshumanizadas, etiquetadas como «alimañas» y «rabiosas». He visto mujeres amenazadas de violación y muerte.

He visto a mujeres entrar en reuniones pasando entre filas de hombres que las gritaban y escupían por tener la audacia de reunirse con otras mujeres de ideas afines.

He visto mujeres agredidas en encuentros al aire libre. Mujeres acosadas en línea y sus datos personales expuestos.

He visto a mujeres despedidas de sus puestos de trabajo y denunciadas antes sus asociaciones profesionales, con toda su carrera pendiendo de un hilo.

He visto a una mujer a la que se le dice que tendrá que tener seguridad en sus clases, tales fueron las amenazas creíbles que se hicieron contra ella en su universidad.

He visto cómo se abusaba de las mujeres y se las acosaba en Twitter y Facebook, y cómo se las echaba de esas plataformas por defender sus derechos sexuales.

 

Según Twitter, decir que solo las mujeres tienen cáncer de útero es conducta de odio

He visto a mujeres a las que se les ha dicho que son escoria y que merecen morir por negarse a que un pene se meta en su vida sexual.

He visto a mujeres a las que se les ha dicho repetidamente que se callen y que son basura.

He visto fantasías escritas sobre lo que se les haría a esas mujeres consideradas «TERFs», que incluían la violación, el asesinato y el troceado de sus cuerpos.

He visto a gente alegrarse de la muerte de una joven por cáncer cerebral, e incluso publicar un gif de un esqueleto bailando sobre su tumba.

He visto cómo mujeres que han tratado de recaudar fondos para su defensa en los tribunales (a lo que tienen todo el derecho) han sido eliminadas de plataformas de crowdfunding.

He visto una efigie de una mujer colgada de un árbol, por defender los derechos basados en el sexo.

He visto pintadas en las que se sugería que las mujeres debían «ir al paredón». También he visto pintadas que decían que a las mujeres había que arrancarles los dientes y «atragantarlas con una polla femenina».

He visto cómo una mujer recibía papeles del juzgado, en su casa, denunciada por la misma persona que la acusa de acoso. He visto a una mujer encerrada en una celda durante 7 horas, sin productos sanitarios y separada de su bebé lactante y de su hijo autista.

Incluso he visto a mujeres que han apoyado firmemente a las personas trans, acosadas en Twitter y maltratadas, por cometer un «error» en un tuit.

He visto cómo se difunden mentiras descaradas sobre las mujeres sin que se intente rectificarlas.

He visto a mujeres ser condenadas por su propia comunidad de escritores por ser lo suficientemente valientes como para hablar sobre los niños y su protección.

He visto miles y miles de amenazas sexualmente violentas hacia las mujeres. He visto timelines  de mujeres contaminados con imágenes pornográficas.

He visto vídeos de hombres masturbándose en los baños públicos de mujeres, a pocos metros de ellas y de sus hijos.

He visto páginas web de mujeres hackeadas y llenas de contenido pornográfico. He visto sitios web de mujeres copiados y troleados. También he visto direcciones manipuladas o pirateadas para redirigir el tráfico online a otro lugar.

He visto una rata clavada en la puerta de un centro de crisis por violación con mensajes viles pintados en sus ventanas. Y ha habido muchos hombres que se han mostrado muy dispuestos y entusiastas a participar en todo ello.

Se trata de un movimiento por los derechos de los hombres, que no se detendrá ante nada, para destruir y aniquilar a las mujeres de la manera más agresiva y degradante.

La gente tiene que despertar. Ya.

 

 

 

 

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