Martina Navratilova ha acusado al Comité Olímpico Internacional de librar una “versión de 1984 de la guerra contra las mujeres” después de que el organismo internacional pidiera a los periodistas que asistirán a los Juegos de París de este verano que no utilicen términos como “nacido hombre” o “biológicamente hombre” para describir a los atletas varones transgénero. El COI sostiene que tales etiquetas son “deshumanizantes” y constituyen un “lenguaje problemático”.

En un documento de 33 páginas titulado «Portrayal Guidelines» («Directrices para la comunicación»), el COI ha comunicado a los 20.000 medios de comunicación presentes que «la categoría sexo de una persona no se asigna únicamente en función de la genética» y que «siempre es preferible hacer hincapié en el género real de una persona en lugar de cuestionar potencialmente su identidad haciendo referencia al sexo registrado en su certificado de nacimiento original».

Navratilova, nueve veces campeona de Wimbledon y constante defensora de la integridad del deporte femenino, respondió con dureza a estas declaraciones: «El COI ha sido capturado. Es la versión de 1984 [de George Orwell] de la guerra contra las mujeres. Es un borrado total».

Las directrices del COI va en contra de las medidas adoptadas por los principales deportes olímpicos de atletismo, natación y ciclismo, todos los cuales han revisado sus políticas transgénero para priorizar el sexo sobre el género y garantizar la equidad para las mujeres en sus propias categorías. En 2022, la natación mundial se vio obligada a actuar después de que Lia Thomas pasara de ocupar el puesto 554 en el ranking masculino de Estados Unidos en las 200 yardas estilo libre a ganar un título nacional universitario en la prueba femenina equivalente.

«El COI ha sido capturado. Es la versión de 1984 de la guerra contra las mujeres. Es un borrado total».  Martina Navratilova

 

Las vacilaciones del COI sobre los atletas trans son la causa de gran parte de la discordia y la confusión en que se ha sumido el deporte en esta cuestión. En 2004, aprobó una política para que los transgéneros operados participaran en pruebas femeninas, insistiendo en que la situación sería «extremadamente rara».

En 2015, el COI empezó a recomendar la rebaja de testosterona por debajo de 10 nanomoles por litro como solución [para permitir competir en las categorías deportivas de las mujeres a varones transidentificados], a pesar de que el rango medio para las mujeres se sitúa entre 0,5 y 2,4.

En los Juegos Olímpicos de Tokio de 2021, su director médico, el Dr. Richard Budgett, declaró: «Todo el mundo está de acuerdo en que las mujeres trans son mujeres». Salvo que muchas mujeres no estaban de acuerdo en nada de eso, y la francesa Marion Clignet presentó una encuesta a la UCI el año pasado para demostrar que el 92% de las ciclistas estaban a favor de prohibir la presencia de hombres biológicos en sus pruebas.

La inclusión de «nacido varón» o «genéticamente varón» entre los términos a evitar en París -junto con una directriz general para sustituir «se identifica como» por «es»- ha provocado la indignación de muchos ex olímpicos. Inga Thompson, ciclista que representó a Estados Unidos en tres Olimpiadas, declaró: «Los medios del COI se han dejado comprar, porque en el fondo nunca quisieron que hubiera mujeres en el deporte. Es el movimiento misógino definitivo».

Alison Sydor, que compitió por Canadá en ciclismo de montaña en Atlanta 1996, señaló que el COI había citado a GLAAD*, un grupo estadounidense de defensa del colectivo LGBT, como principal autoridad en la materia. Esta misma semana, GLAAD ha promocionado una camiseta con el mensaje: «No TERFs (feministas radicales transexcluyentes)». «El COI sí que sabe elegir un compañero para dar lecciones a todo el mundo sobre el lenguaje deshumanizador», escribió Sydor.

Hace tres años, en Tokio, se dejaron folletos activistas de organizaciones como GLAAD en las mesas de los periodistas que cubrían la historia de Laurel Hubbard, el levantador de pesas neozelandés, un hombre que consiguió una plaza en los Juegos Olímpicos tras autoidentificarse como mujer. La documentación trataba de instruir a los periodistas sobre la terminología que debían emplear y «términos que deben evitarse» como «Nacido varón/nacida mujer».

Entre las alternativas a «varón biológico» propuestas por el COI figuran «mujer trans» y «persona trans». Sharron Davies, la campeona británica de natación que se hizo con la plata en Moscú en 1980, declaró: «Por suerte, el atletismo, el ciclismo, el rugby y la natación han impedido que los varones hagan trampas en el deporte femenino, pero habrá varones en otras competiciones femeninas de los que ahora se aconseja a los periodistas que no hablen».

Cathy Devine, ex profesora de deporte y actividad física en la Universidad de Cumbria, tachó el documento del COI de «sexista y propagandístico».

A pesar de la feroz reacción, Yiannis Exarchos, director ejecutivo de los Servicios Olímpicos de Radiodifusión, prometió que su equipo en París utilizaría las directrices como «nuestra Biblia».«Pedimos a nuestros colegas de todos los medios de comunicación que las hagan suyas», declaró.

*GLAAD es una organización transactivista que tiene como fin principal adoctrinar a los medios de comunicación y construir un relato transgenerista.

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