Profesionales de la medicina están abandonando la Asociación Médica Británica en protesta por su oposición al Informe Cass, en medio de afirmaciones de que el sindicato ha sido tomado por una «minoría de vocales» impulsada ideológicamente. Cientos de miembros, incluidos líderes clínicos del NHS y ex presidentes de facultades reales de medicina, han hecho pública su «consternación» respecto a los líderes de la BMA por votar a favor de rechazar el Informe Cass sobre el cuidado de menores transgénero y para revertir la prohibición de los bloqueadores de la pubertad.
Algunos han dimitido del sindicato tras 50 años como miembros, y otros han dicho que el “pésimo” liderazgo de la BMA tiene una deriva “cada vez más alocada” y “capturada ideológicamente”.
La ruptura comenzó el 31 de julio cuando la BMA anunció que presionaría contra la implementación del Informe Cass, una revisión de cuatro años que recomendaba poner fin a la práctica de recetar hormonas de sexo cruzado a menores con disforia de género en el NHS.
El resto del establishment médico y el NHS han aceptado y apoyado plenamente la revisión de Hilary Cass, una pediatra [expresidenta del Royal College of Paediatrics and Child Health] pero la BMA ha dicho que creará un grupo para “criticar públicamente” la revisión.
Se pidió al consejo del sindicato, un órgano electo de formulación de políticas de 69 miembros, que votara sobre una moción que rechazaba el Informe Cass en una reunión descrita por los críticos como “secreta y opaca”. La moción fue aprobada, convirtiéndose en una política formal de la BMA, aunque no se ha facilitado el desglose de las votaciones y no se ha consultado a la base de miembros de la BMA, compuesta por 195.000 médicos.
La moción fue presentada en el consejo de la BMA por Tom Dolphin, un anestesista consultor de Londres, y Vassili Crispi, un médico residente de Birmingham que ha dicho que «rechazar el Informe Cass es uno de los muchos pasos que debemos dar».
Fue respaldada por Emma Runswick, vicepresidenta del consejo de la BMA …. Runswick ha descrito la prohibición de los bloqueadores de la pubertad como una «decisión terrible» y ha repetido la afirmación desacreditada de que había provocado más suicidios.
Algunos otros miembros de alto rango del consejo de la BMA se mostraron perplejos de que se les pidiera votar sobre el tema y dijeron que no reflejaba las opiniones de los miembros en general.
Jacky Davis, una radióloga consultora y miembro del consejo de la BMA que se opuso a la moción, declaró: “El consejo de la BMA contiene una minoría de vocales que tiene una agenda contra Cass. Están impulsando políticas en una dirección sobre la que no se ha consultado a los miembros y con la que no están de acuerdo».
“Esta minoría ha votado para bloquear la implementación del Informe Cass, una revisión basada en evidencia que llevó cuatro años de elaboración. No tienen evidencia para su oposición. El Informe Cass no es un asunto para un sindicato. No es nuestro negociado como sindicato hacer una crítica del Informe Cass. Es una pérdida de tiempo y recursos”.
Davis dijo que la moción debería haberse debatido en la reunión anual de representantes de la BMA en junio, en lugar de someterse directamente a votación en el consejo. “Somos una organización de miembros y las y los miembros merecen ser consultados y saber qué sucede en el consejo. En este momento no hay rendición de cuentas ni transparencia sobre lo que ha sucedido”, dijo.
El Informe Cass es el mayor que se ha llevado a cabo hasta ahora sobre el tratamiento de menores que tienen malestares de género, y un equipo de la Universidad de York ha revisado los datos de 113.000 menores. La BMA ha argumentado que hay “debilidades en las metodologías” utilizadas por Cass y que sus recomendaciones “no están fundamentadas”.
Más de 1.400 médicos, 900 de los cuales son miembros de la BMA, han firmado una carta abierta en la que piden a la BMA que abandone su oposición a Cass. La carta critica a los líderes del sindicato por “ir en contra de los principios de la medicina basada en la evidencia y en contra de la práctica ética”. La carta ha sido firmada por figuras de alto perfil, incluidos casi 70 profesores y 23 expresidentes o presidentes actuales de reales colegios de medicina.
Entre los comentarios dejados por los firmantes se incluyen docenas de personas que dicen que están renunciando o considerando renunciar a su membresía. Muchos médicos criticaron a los miembros del consejo. Uno de ellos pidió una “moción de censura a la dirección de la BMA”, otro dijo que se trataba de “un fracaso abismal de la dirección” y otro comentó que “parece que se ha permitido que los activistas asuman el control».
La postura de la BMA no ha tenido ningún impacto en el compromiso del NHS de implementar las recomendaciones del Informe Cass, incluida la prescripción de bloqueadores de la pubertad solo en ensayos clínicos. El NHS dijo que tenía “plena confianza” en el Informe Cass.
Un portavoz del Informe Cass dijo: “Las revisiones sistemáticas realizadas por la Universidad de York, que respaldan los hallazgos de la revisión, son las más grandes y completas hasta la fecha. Analizaron 237 artículos de 18 países, que proporcionaron información sobre un total de 113.269 niños y adolescentes».
“Todos los artículos de investigación de la revisión sistemática de la Universidad de York fueron sometidos a revisión por pares, una piedra angular del rigor académico y la integridad para garantizar que los métodos, los hallazgos y la interpretación de los hallazgos cumplieran con los más altos estándares de calidad, validez e imparcialidad».
“Como se indica en el informe final, si bien es necesario un debate abierto y constructivo sobre los hallazgos de la revisión y sus recomendaciones, todos deben recordar a las y los menores y jóvenes que intentan vivir sus vidas y a las familias, cuidadores y médicos que hacen todo lo posible para apoyarles. Todos deben ser tratados con compasión y respeto”.
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