Las derivaciones de menores a clínicas británicas de género se han incrementado en un 10.000%  en una década. Hay una clara evidencia de que niñas y niños que, al madurar, probablemente serán gais y lesbianas podrían estar siendo sometidos a prácticas de conversión en función de sus malestares de género y no de su orientación sexual. Estos son algunos de los detalles que proporciona la ministra de Mujeres e Igualdad de Reino Unido.

Estimada Caroline:

Durante mi comparecencia en la Comisión Especial de la Mujer e Igualdad el 13 de diciembre de 2023, me comprometí a escribir con más información sobre puntos específicos de interés que usted y los miembros de la Comisión plantearon.

Datos sobre servicios de identidad de género

La Comisión preguntó por los datos sobre el significativo aumento de derivaciones de jóvenes a clínicas de identidad de género. NHS England informa de que en 2021/2022 hubo más de 5.000 derivaciones al Servicio de Desarrollo de la Identidad de Género (GIDS, por su sigla inglesa), gestionado por el Tavistock and Portman NHS Foundation Trust. Esta cifra contrasta con las poco menos de 250 derivaciones de 2011/2012. En la revisión de la Dra. Cass (Cass Review) se recoge que en 2009 se producían aproximadamente 50 derivaciones al año, por lo que las derivaciones han aumentado desde entonces en un 10.000%.[1] En dicha revisión también se señala que en 2020 las derivaciones se situaban en 2.500 anuales, es decir, el aumento a 5.000 en el año más reciente representa una duplicación en un solo año. Como dije en la sesión de presentación de pruebas, esta tendencia supone una explosión en el número de derivaciones.

Me comprometí a proporcionar más detalles sobre la evidencia de que niñas y niños que, al madurar, probablemente serán gais y lesbianas (personas atraídas por el mismo sexo) podrían ser sometidos a prácticas de conversión en función de su identidad de género y no de su orientación sexual. Tanto los estudios prospectivos como los retrospectivos han encontrado una relación entre la no conformidad de género en la infancia y el hecho de que alguien se declare gay o lesbiana más adelante.[2] Una persona joven y su familia pueden darse cuenta de que no son conformes con el género antes de ser conscientes de su orientación sexual en desarrollo. Si la disconformidad de género se interpreta erróneamente como prueba de ser transgénero y se afirma médicamente a un menor, es posible que este no haya tenido la oportunidad de identificar, aceptar o explorar su orientación hacia el mismo sexo.

El fuerte vínculo entre la atracción hacia personas del mismo sexo y la identidad transgénero se ha debatido en la literatura académica pertinente durante muchos años. En 1999 los fundadores holandeses de la transición médica de género para adolescentes escribieron lo que sigue (son sus palabras):

“No todos los menores con TIG (trastorno de la identidad de género) resultan ser transexuales después de la pubertad… Estudios prospectivos de niños varones con TIG muestran que este fenómeno está más fuertemente relacionado con la homosexualidad posterior que con el transexualismo posterior. Estos hallazgos concuerdan con estudios retrospectivos que han demostrado que los hombres y las mujeres homosexuales recuerdan más comportamientos de género cruzado en la infancia que los hombres y las mujeres heterosexuales”.[3]

En 2012, uno de los mismos autores también constató la aparición de un patrón claro:

“Los estudios de seguimiento han demostrado que sólo una pequeña proporción de niños y niñas con disforia de género se declaran transexuales a una edad más avanzada, que una proporción mucho mayor tiene una orientación sexual homosexual sin ningún tipo de disforia de género”.[4]

Los datos más recientes de GIDS en Inglaterra demuestran que los pacientes más mayores que expresaban una orientación sexual no eran heterosexuales en su inmensa mayoría.

El 67,7% de las pacientes adolescentes se sentían atraídas sólo por otras mujeres; el 21,1% eran bisexuales y sólo el 8,5% se declaraban heterosexuales. Entre los pacientes adolescentes varones, el 42,3% se sentía atraído sólo por otros varones, el 38% era bisexual y sólo el 19,2% afirmaba sentirse atraído únicamente por mujeres.[5]

Como mencioné en la audiencia de la Comisión, tengo constancia de los preocupantes testimonios de algunos médicos que dudan en trabajar en servicios de identidad de género. Me tomo sus reflexiones muy en serio. Como se detalla en el informe provisional de la revisión de la Dra. Cass, el personal de atención primaria y secundaria ha declarado que se siente presionado para adoptar un enfoque afirmativo incuestionable, que contradice el proceso estándar de evaluación y diagnóstico clínico para el que ha sido formado. 

La Dra. Natasha Prescott, exmédica del GIDS, declaró en su entrevista de salida del Tavistock que “cada vez preocupa más que la terapia afirmativa de género, si se aplica irreflexivamente, sea una terapia reparadora contra personas homosexuales, es decir, que las convierta en heterosexuales” y el Dr. Matt Bristow, exmédico del GIDS, declaró a Hannah Barnes que llegó a sentir que el GIDS realizaba “terapia de conversión para chavales y chavalas homosexuales”.[6] En una encuesta realizada a 100 personas que detransicionaron, el 23% de las encuestadas señalaron la homofobia o la dificultad para aceptarse a sí mismas como lesbianas, gais o bisexuales como motivo de la transición y posterior detransición.[7]

Como han señalado los médicos alemanes especializados en cuestiones de género:

«Debe entenderse que una terapia hormonal precoz puede interferir en el desarrollo del paciente como homosexual. Esto podría no ser en interés de los pacientes que, como resultado de la terapia hormonal, ya no pueden tener las experiencias decisivas que les permiten establecer una identidad homosexual». [8]

Durante nuestra sesión de presentación de pruebas también me preguntó si se está estableciendo un patrón específico en torno a las niñas con autismo y la transición. En su declaración de junio de 2023, NHS England destacó el aumento de jóvenes autistas que buscan la transición de género:

«Cambios notables en los tipos de pacientes derivados que no se comprenden bien. Se ha producido un cambio drástico en la casuística de derivaciones, pasando de ser predominantemente nacidos varones a ser predominantemente nacidas hembras que presentan incongruencia de género en los primeros años de la adolescencia. Además, un número significativo de niños y niñas también presentan neurodiversidad y otras necesidades de salud mental, así como comportamientos de riesgo, lo que requiere una cuidadosa consideración y debe comprenderse mejor”.

Muchos estudios han señalado que las personas autistas están sobrerrepresentadas en la población de las clínicas de género, incluido un estudio reciente en el que se señalan «pruebas de una mayor tasa de autismo en adultos y jóvenes que acceden a clínicas de género a nivel internacional, que oscila entre el 5% y el 26%».[9]

Los autores han advertido de que esto supone un cuestionamiento del modelo afirmativo:

  • El Journal of Autism and Developmental Disorders publicó un estudio de 2018 que arrojó que “los rasgos autistas parecen ser más prevalentes en las personas transgénero nacidas mujeres”.[10]
  • El 9,4% de los pacientes adolescentes neerlandeses eran autistas. Se informó de que los pacientes autistas seguían diversas vías de reafirmación de género, como bloqueadores de la pubertad, hormonas de reafirmación de género y cirugía de reasignación de género.[11]
  • La revista Journal of Autism and Developmental Disorders publicó en 2012 un estudio según el cual casi el 30% de los “hombres transgénero” (mujeres de nacimiento) eran autistas, frente a solo el 2% de las nacidas mujeres sin identidad de género[12]
  • En 2015 Child and Adolescent Psychiatry and Mental Health publicó un estudio en el que se constató que el 26% de adolescentes solicitantes de reasignación de “sexo” fueron diagnosticados de espectro autista, lo que superaba con creces la prevalencia de 6/1000 para la población general. Los autores concluyeron que “el espectro autista debe tomarse en serio a la hora de considerar las directrices de tratamiento de la disforia de género en la infancia y la adolescencia”.[13]

También hay pruebas significativas de que los jóvenes con disforia de género son más propensos a lo que sigue:

  • Tener dificultades asociadas, como autolesiones no suicidas, ideación suicida, intentos de suicidio, trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), síntomas de ansiedad, psicosis, dificultades alimentarias, acoso escolar y haber sufrido malos tratos (es decir, abuso físico, psicológico/emocional, sexual y abandono). Estos resultados proceden de un estudio transversal de 218 niños, niñas y adolescentes con rasgos de disforia de género derivados al GIDS de Londres durante 2012. En 2014, las tres dificultades asociadas más comunes en los pacientes del GIDS fueron: acoso escolar, bajo estado de ánimo o depresión y autolesiones, encontradas en el 47, 42 y 39% de los casos respectivamente.[14]
  • Estar bajo tutela. En un estudio de 185 jóvenes derivados al GIDS durante un período de 2 años (1 de abril de 2009 a 1 de abril de 2011) se concluyó que los jóvenes bajo tutela representaban el 4,9% de las derivaciones, una cifra bastante más alta que en la población general inglesa (0,58%)”.[15]
  • Haber experimentado acontecimientos vitales difíciles. Un estudio de niños y niñas que acudieron a un servicio multidisciplinar de género en Australia reveló una prevalencia de experiencias infantiles adversas, como conflictos familiares (65,8%), enfermedades mentales de los progenitores (63,3%) y pérdida de figuras importantes por separación (59,5%). El estudio también identificó altas tasas de trastornos mentales comórbidos: ansiedad (63,3%), depresión (62,0%), trastornos del comportamiento (35,4%) y autismo (13,9%).[16]

Tras el informe provisional, NHS England está estableciendo un nuevo modelo clínico para niños, niñas y jóvenes que experimentan incongruencia de género y disforia de género. Estamos a la espera de la publicación del informe definitivo de la Dra. Cass, que incluirá nuevas recomendaciones en este ámbito.


[1] The Cass Review, Interim Report (febrero de 2022), p. 32, apartado 3.10

[2] Xu, Y., Norton, S., & Rahman, Q. (2021). “Childhood gender nonconformity and the stability of self-reported sexual orientation from adolescence to young adulthood in a birth cohort”. Developmental Psychology, 57(4), 557–569. https://doi.org/10.1037/dev0001164

[3] Cohen-Kettenis, P. T., & Gooren, L. J. G. (1999). “Transsexualism: A review of etiology, diagnosis and treatment. Journal of Psychosomatic Research”, 46, 315–333.

[4] Annelou L. C. de Vries MD PhD & Peggy T. Cohen-Kettenis PhD (2012)

“Clinical Management of Gender Dysphoria in Children and Adolescents: The Dutch Approach”,

Journal of Homosexuality, 59:3, 301-320, DOI: 10.1080/00918369.2012.653300

[5] Holt V, Skagerberg E, Dunsford M. Young people with features of gender dysphoria: Demographics and associated difficulties. Clinical Child Psychology and Psychiatry. 2016;21(1):108-118. doi:10.1177/1359104514558431

[6] Time to Think: The Inside Story of the Collapse of the Tavistock’s Gender Service for Children. Hannah Barnes, Swift Press, 2023.

[7] Littman L. Individuals Treated for Gender Dysphoria with Medical and/or Surgical Transition Who

Subsequently Detransitioned: A Survey of 100 Detransitioners. Arch Sex Behav. nov. de 2021; 50(8):3353-3369. doi: 10.1007/s10508-021-02163-w. Epub 2021 Oct 19. PMID: 34665380; PMCID: PMC8604821.

[8] Korte, A, Goecker, D, Krude, H, et al, Gender Identity Disorders in Childhood and Adolescence: Currently Debated Concepts and Treatment Strategies, Dtsch Arztebl Int 2008; 105(48):834-41.

https://www.doi.org/10.3238/arztebl.2008.0834

[9] Cooper, K., Mandy, W., Russell, A., & Butler, C. (2023). “Healthcare clinician perspectives on the intersection of autism and gender dysphoria. Autism”, 27(1), 31-42. https://doi.org/10.1177/13623613221080315

[10] Nobili, A., Glazebrook, C., Bouman, W.P. et al. “Autistic Traits in Treatment-Seeking Transgender Adults”. J

Autism Dev Disord 48, 3984–3994 (2018). https://doi.org/10.1007/s10803-018-3557-2

[11] de Vries, A.L.C., Noens, I.L.J., Cohen-Kettenis, P.T. et al. “Autism Spectrum Disorders in Gender Dysphoric Children and Adolescents”. J Autism Dev Disord 40, 930–936 (2010).

https://doi.org/10.1007/s10803-010-0935-9

[12] Jones, R.M., Wheelwright, S., Farrell, K. et al. “Brief Report: Female-To-Male Transsexual People and

Autistic Traits”. J Autism Dev Disord 42, 301–306 (2012). https://doi.org/10.1007/s10803-011-1227-8

[13] Kaltiala-Heino, R., Sumia, M., Työläjärvi, M. et al. “Two years of gender identity service for minors:

overrepresentation of natal girls with severe problems in adolescent development”. Child Adolesc Psychiatry

Ment Health 9, 9 (2015). https://doi.org/10.1186/s13034-015-0042-y

[14] Holt V, Skagerberg E, Dunsford M. “Young people with features of gender dysphoria: Demographics and associated difficulties”. Clin Child Psychol Psychiatry. 2016 Jan;21(1):108-18. doi: 10.1177/1359104514558431. Epub 2014 Nov 26. PMID: 25431051.

[15] Matthews T, Holt V, Sahin S, Taylor A, Griksaitis D. “Gender Dysphoria in looked-after and adopted young people in a gender identity development service”. Clin Child Psychol Psychiatry. 2019 Jan;24(1):112-128. doi: 10.1177/1359104518791657. Epub 2018 Aug 11. PMID: 30101601.

[16] Kozlowska, K., McClure, G., Chudleigh, C., Maguire, A. M., Gessler, D., Scher, S., & Ambler, G. R. (2021). “Australian children and adolescents with gender dysphoria: Clinical presentations and challenges experienced by a multidisciplinary team and gender service”. Human Systems, 1(1), 70-95.doi/10.1177/26344041211010777

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