La introducción de la identidad digital por parte del gobierno corre el riesgo de convertirse en un problema al nivel del escándalo informático de la Oficina Postal, advirtió un destacado activista, si no se obliga a los organismos públicos a registrar el sexo biológico de una persona.
Lord Arbuthnot, que hizo campaña por la justicia para las víctimas del escándalo Horizon*, ha dicho que la historia corre el riesgo de repetirse porque organizaciones como el NHS (Servicio Nacional de Salud), la DVLA (Agencia de Licencias de Conductores y Vehículos) y los departamentos gubernamentales no están de acuerdo sobre cómo registrar el sexo de una persona.
Arbuthnot ha dicho que no garantizar que todos los organismos registren los datos de la misma manera podría llevar a que una persona cuyo sexo se registre incorrectamente reciba una atención médica incorrecta. También podría resultar en que una agencia de cuidados que dependa de las identidades digitales del gobierno envíe sin saberlo a un hombre que se identifique como mujer para brindar cuidados íntimos a una mujer mayor en su hogar.
Ha dicho que las personas transgénero también estarán «mal atendidas» porque las diferentes fuentes gubernamentales se contradicen entre sí.
Arbuthnot dio la alarma antes de que el Proyecto de Ley de Datos (Uso y Acceso) regrese al parlamento la próxima semana. El proyecto de ley establece un marco legislativo para los sistemas de identificación digital, que permite a los proveedores certificarse según las reglas de privacidad, seguridad e inclusión. Establecerá los métodos a través de los cuales se pueden compartir datos entre organizaciones para impulsar avances en áreas como la atención médica, la tecnología y la investigación científica.
Los ministros prevén una autoridad central sobre los datos que podrían ser utilizados por clubes y pubs para demostrar la edad, por los propietarios para demostrar que una persona tiene derecho a alquilar una propiedad o, eventualmente, incluso para demostrar la identidad para pagar impuestos o abrir una cuenta bancaria.
Sin embargo, grupos activistas, incluida la ong Sex Matters, han advertido que el proyecto fracasará a menos que se obligue a las instituciones a registrar el sexo y el género por separado.
Han dicho que el problema actual es que las organizaciones confunden tres cosas diferentes y las usan indistintamente: el sexo de nacimiento de una persona, su sexo legal si ha obtenido un certificado de reconocimiento de género y la identidad de género autodeclarada.
Los ministros están dispuestos a eliminar las enmiendas, aprobadas en la Cámara de los Lores, que obligarían a que se registre una definición acordada de sexo.
Peter Kyle, el secretario de tecnología, ha dicho que cree que los cambios violarían la ley de derechos humanos y obligarían a las autoridades públicas a compartir información como el sexo. Dijo: «Eso significaría transmitir una cantidad excesiva de datos personales».
Sir Chris Bryant, el ministro de protección de datos, también ha dicho: «Mi conclusión es que si alguien solicita alquilar una propiedad, el propietario no debería tener que saber tanto el sexo de nacimiento como el género. Eso es una invasión inapropiada de la privacidad de las personas».
Sin embargo, los grupos activistas han dicho que nadie se vería obligado a compartir cantidades excesivas de información y que cada pieza de información sólo se entregaría con el consentimiento del interesado.
Arbuthnot, en un prólogo para un documento informativo que publicará Sex Matters, ha dicho que los beneficios del marco de identidades digitales “podrían ser inmensos” y respaldó su introducción.
Sin embargo, añadió: “Las desventajas si el gobierno se equivoca en la infraestructura de identidad digital son igualmente inmensas. No hay salvaguardas para evitar que proporcionen datos ambiguos y totalmente erróneos. Temo que, a menos que el gobierno incorpore estas salvaguardas ahora con urgencia, veamos la misma mezcla trágica de sufrimiento personal y despilfarro público que siguió al escándalo de la Oficina Postal*”.
Dijo que la confusión tampoco beneficiaba a las personas transgénero, que podrían terminar excluidas de la atención si diferentes fuentes enumeraran su sexo como cosas diferentes. Arbuthnot dijo que estaba “desconcertado al saber que muchos de los organismos públicos que deben proporcionar los atributos fundamentales de datos personales al sistema no mantienen registros precisos del sexo de las personas”.
“Una persona cuyo sexo se registre erróneamente puede recibir un diagnóstico y un tratamiento médicos erróneos, con resultados potencialmente catastróficos. Una agencia de atención médica que dependa de identidades digitales gubernamentales que registren erróneamente el sexo puede enviar sin saberlo a un hombre que se identifica como mujer para brindar atención íntima a una mujer mayor o discapacitada que se encuentra sola en su casa, incluso si esa mujer ha especificado que desea una cuidadora femenina”, agregó Arbuthnot.
“Las personas transgénero también se verán perjudicadas: dado que diferentes fuentes gubernamentales, todas ellas tratadas como autorizadas, completamente confiables, pueden contradecirse entre sí en lo que respecta al sexo de una sola persona. Esa persona puede quedar completamente excluida del sistema, marcada como un riesgo de “datos sintéticos”, es decir, como un fraude. Esto es lo opuesto a lo que se pretendía, que es tratar de acomodar a todos, permitirles mantener sus datos privados y permitirles compartirlos cuando lo deseen.
“Confiar en que los sistemas informáticos del gobierno sean infalibles puede resultar en un daño grave para la gente común. He aprendido esto durante los muchos años que llevo apoyando a las víctimas del escándalo de Correos frente a organismos públicos defensivos e intransigentes.
“A menos que el gobierno resuelva los problemas fundamentales con los datos personales sobre el sexo antes de construir este sistema, se perjudicarán los derechos humanos de las personas y se desperdiciará una gran cantidad de dinero de los contribuyentes. La verdadera violación de los derechos humanos sería seguir adelante y crear un sistema que no puede verificar de manera confiable uno de los hechos más fundamentales sobre cada ciudadano, y que sistemáticamente marca la información falsa como verdadera”.
Un portavoz del gobierno ha dicho: “Conforme a las leyes actuales, los empleadores pueden restringir un puesto al sexo biológico y exigir esa información a los solicitantes a través de procesos separados y existentes, y el proyecto de ley sobre datos no cambia eso”.
* El escándalo Horizon o de las Oficinas Postales de 2005: 736 gerentes de surcursales con historiales impecables fueron culpados de robo, fraude y contabilidad falsa sin haber hecho nada ilegal; el verdadero problema era un sistema informático diseñado por la multinacional Fujitsu. Muchos fueron encarcelados; todos tuvieron que lidiar con las secuelas emocionales.
