¿Los bloqueadores de la pubertad mejoran la salud mental? Los estudios holandeses originales así lo afirmaron, pero un intento de replicación en el Reino Unido fracasó y no encontró ningún impacto. Un nuevo análisis revisado por pares de los datos del Reino Unido muestra que hasta el 34% de los jóvenes en realidad «empeoraron de forma significativa».

Las conclusiones originales de la investigación holandesa de 2011/2014 afirmaban mejoras modestas en la salud mental de los menores con disforia de género después de tomar bloqueadores de la pubertad. Las conclusiones reales del estudio fueron bastante limitadas, pero impulsaron la práctica de las transiciones de género entre los jóvenes en todo el mundo. 

Sin embargo, el estudio holandés sobre el bloqueador de la pubertad no pudo reproducirse en el Reino Unido, a pesar de que se asemejaba mucho a la metodología del estudio holandés original. Los decepcionantes resultados del estudio del Reino Unido/Tavistock eran conocidos por la clínica desde hacía varios años, pero no se publicaron hasta 2021 después de muchas presiones.

Las conclusiones del estudio del Reino Unido no encontraron «ningún cambio en la función psicológica» con los bloqueadores de la pubertad,

Un nuevo análisis de estos mismos datos muestra que los bloqueadores de la pubertad se asociaron con un deterioro de la función psicológica en entre el 15% y el 34% de los jóvenes. Esto cuestiona las afirmaciones anteriores de que los bloqueadores de la pubertad tienen un efecto positivo o neutral en todos. También pueden ser perjudiciales.

El reanálisis realizado en el Reino Unido en 2023 de los jóvenes que toman bloqueadores de la pubertad encontró que

Entre el 37% y el 70% no experimentan cambios confiables en la angustia

Entre el 15% y el 34% empeora de forma significativa;

y entre el 9% y el 29% mejoran de manera confiable». Así, como mucho, el 29% mejoró y hasta el 34% empeoró.

Este nuevo análisis de los datos sobre bloqueadores de la pubertad del Reino Unido y Tavistock se suma al creciente y preocupante conjunto de pruebas de que los bloqueadores de la pubertad pueden no ser un botón de pausa benigno, sino una potente intervención médica que tiene el potencial no sólo de beneficiar, sino también de causar daño.

Cuando los beneficios son muy inciertos y los daños son claros (p. ej., daños a la fertilidad) o son aún son inciertos (p. ej., desarrollo del cerebro y los huesos), dichas situaciones suelen derivar en una firme recomendación en contra de dicha intervención.

Este es otro ejemplo más de por qué un número creciente de autoridades sanitarias europeas han reclasificado los bloqueadores de la pubertad como un tratamiento experimental. Hasta que sepamos quién se beneficia y quién resulta perjudicado, tales intervenciones deben realizarse estrictamente en entornos experimentales adecuadamente diseñados.

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