Nuria Coronado entrevista a Paula Fraga, jurista y feminista abolicionista. Agosto 2020.

La abogada Paula Fraga, no se amilana ni un poquito ante la cascada de insultos que lleva sufriendo desde hace meses en las redes sociales. Su denuncia alta y clara contra la teoría queer, ha provocado más de un linchamiento público que ha aprendido a sobrellevar con el apoyo de muchas feministas.

  • ¿Cómo es posible que esta teoría esté ganando adeptos en tan poco tiempo con postulados como que la discapacidad es un constructo social o con monjas diciendo que los evangelios son queer?

Efectivamente, desde el activismo queer nos dicen que tanto el sexo como la discapacidad son construcciones sociales en lugar de las realidades observables y constatables. De hecho, es la teoría crip, derivada de la teoría queer, la que defiende que la discapacidad es un constructo. Y tanto la teoría queer como la crip suponen una extensión de la ideología neoliberal que culpa a la persona oprimida de su propia opresión. Todas conocemos el mendaz discurso de la meritocracia que pretende legitimar el orden capitalista culpando al pobre de su pobreza.[…]

La solución que ofrece a las mujeres es identificarse con los roles sexistas de los varones o la multiplicidad de géneros inventados por la teoría queer. Beatriz Preciado, conocida teórica queer, afirma en su libro “Testo yonki” que las mujeres somos culpables de nuestra propia opresión porque no tenemos el valor de hacer una “transición” (hormonal y quirúrgica) al sexo contrario. La solución feminista y colectiva es acabar con estos roles sexistas que impiden nuestro libre desarrollo y que nos colocan en una posición subordinada en la jerarquía sexual. Lo demás es literatura, teoría sexista, individualista y neoliberal. […]

  • ¿Cuáles son los derechos de las personas transexuales que tanto se dice que no tienen?

Pues serán los mismos que pueden resultar vulnerados para cualquier persona porque vivimos en un sistema que necesita propuestas legislativas y educativas para precisamente combatir tales vulneraciones y erradicar la desigualdad estructural padecida por las mujeres y la discriminación sufrida por las personas transexuales. Los derechos de las personas transexuales están enunciados, protegidos y garantizados en nuestra Constitución o en la Declaración Universal de Derechos Humanos en los mismos términos que los de cualquier ser humano.

Si queremos una sociedad justa tenemos que trabajar para que esa garantía y ejercicio de derechos sean efectivos para cualquier ser humano, independientemente de su sexo, origen, religión o cualquier otra condición o circunstancia personal, económica o social. Por tanto, las feministas en ningún caso estamos, como falaz e interesadamente se nos acusa, en contra de las personas transexuales ni de que ejerciten sus derechos, sino de las leyes de identidad de género que socavan los derechos de las mujeres.

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