Por Bernard Lane.

La senadora australiana Claire Chandler ha pedido una investigación urgente sobre la práctica de administrar testosterona financiada por los contribuyentes a niñas y mujeres jóvenes que se identifican como transgénero como si sufrieran un  “trastorno testicular.

«Una de las cuestiones que deberían investigarse es si se está defraudando a los contribuyentes», dijo la miembro del Partido Liberal de centroderecha en su discurso del miércoles por la noche en el Senado federal de Australia.

“Esta [prescripción de testosterona subsidiada para mujeres ] ocurre en un momento en que cada vez más personas que abandonan la transición hablan sobre los devastadores impactos de por vida de estos medicamentos [hormonales] y de las peligrosas mastectomías y cirugías genitales que a menudo los siguen.] 

«¿Cómo puede la profesión médica afirmar que está informando plenamente a las angustiadas pacientes jóvenes sobre los medicamentos que les dicen que ayudarán a su disforia de género, cuando esos mismos médicos les dicen simultáneamente a las autoridades médicas que están recetando medicamentos para tratar trastornos testiculares?»

En 2015, a instancias del lobby LGBTIQ+, el gobierno federal de Australia eliminó el requisito según el cual sólo los hombres podían acceder al tratamiento con testosterona subsidiado por los contribuyentes para la condición de “deficiencia de andrógenos debido a un trastorno testicular”. El cambio parece haberse realizado sin ningún escrutinio sobre la seguridad de exponer a las mujeres a esta poderosa droga.

En su discurso, la senadora Chandler citó “datos impactantes del departamento de salud”—publicados por GCN—que muestran que más de 1.400 niñas y mujeres jóvenes en Australia comenzaron a tomar testosterona sufragada por los contribuyentes el año pasado, supuestamente para tratar el trastorno masculino de deficiencia de andrógenos, que es típicamente causado por los testículos que no hacen su trabajo.

[Vínculo al discurso traducido de la senadora Chandler]

Los médicos de género utilizan esta práctica de prescripción porque no existe testosterona subsidiada para la disforia de género o la incongruencia de género según el Plan de Beneficios Farmacéuticos (PBS) de Australia.

Al igual que los medicamentos bloqueadores de la pubertad, las hormonas del sexo opuesto para pacientes que se identifican como trans o no binarios no están aprobados para ese propósito por el regulador encargado de garantizar la seguridad de dichos tratamientos. Aunque un nuevo grupo de médicos de familia ha discutido planes para buscar una nueva lista de PBS para autorizar la testosterona para la incongruencia de género, no existen solicitudes de este tipo actualmente, según un portavoz del Departamento de Salud.

Una dosis de lobby

La senadora Chandler destacó el papel de los grupos de presión, como la antigua organización de derechos de los homosexuales convertida en lobby de activistas trans, ACON, en la promoción de la práctica de prescripción mediante la cual se afirma que las mujeres padecen una afección médica masculina.

El grupo de presión ACON, en su sitio web TransHub, recomienda a los jóvenes y a los médicos la laguna jurídica relativa al «trastorno testicular», junto con una lista de médicos que afirman el género y un modelo de carta que la paciente puede entregar a su médico para pedirle hormonas», explica.

TransHub argumenta que la obtención de testosterona financiada por el Plan de Beneficios Farmacéuticos para mujeres biológicas es legítima «ya que los cuerpos presuntamente femeninos al nacer no producen naturalmente suficiente testosterona por sí mismos».

El sitio web hace múltiples referencias a una declaración de posición de 2019 -publicada por la Revista Médica de Australia- que aconseja a los médicos sobre el «Manejo hormonal de individuos adultos transgénero y de género diverso»

Por ejemplo, TransHub cita la recomendación de la declaración de que los médicos que traten a pacientes femeninas tengan como objetivo «niveles de testosterona total en el extremo inferior del intervalo de referencia masculino (10-15 nmol/L)».

Sin embargo, la senadora Chandler señaló que TransHub no reconocía que la declaración de posición calificaba esta recomendación de «débil» y basada en la calidad más baja posible de las pruebas […]

En 2020, tras la sentencia del Tribunal de Familia en el caso re Imogen, TransHub tuvo que abandonar su consejo legal público de que los jóvenes trans de entre 16 y 17 años podían acceder a hormonas del sexo opuesto utilizando el modelo de «consentimiento informado» por la vía rápida, sin evaluación de salud mental y sin que el clínico comprobara si los padres daban o no su consentimiento.

En la sentencia, el juez Garry Watts citó pruebas de que la ACON «ha condonado esencialmente este modelo [de consentimiento informado] y establece los 16 años como el umbral para el consentimiento autónomo al tratamiento hormonal, pasando por alto cualquier objeción o recelo de los padres».

El juez señaló que se cuestionaban «la sensatez clínica y el fundamento jurídico de este planteamiento».

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