Un padre transgénero que se aplica gel de estrógeno, como terapia hormonal de «afirmación de género», ha contaminado inadvertidamente a su hija de 3 años por contacto piel con piel y le ha inducido una pubertad precoz.
Descripción del caso: Una niña de 3 años fue derivada a consulta externa pediátrica por presentar desarrollo mamario y flujo vaginal durante 6 meses. La Terapia Hormonal de Afirmación de Género de su padre transgénero consistía en estradiol en aerosol 6,12 mg aplicado diariamente en ambos antebrazos. Después de 6 meses, se cambió a estradiol en gel 3,75 mg diarios durante 7 meses. El gel se aplicó manualmente en el pecho, abdomen, hombros y muslos. El padre informó contacto piel con piel a diario.
🚩 Un examen físico de la niña reveló un estadio III de Tanner para mamas [correspondiente a una niña de 10-12 años] y estadio I de Tanner para desarrollo de vello púbico.
🚩 La altura fue de 108,1 cm (+3,2 DE), el peso de 19,7 kg (+0,54 DE) [ Significativamente por encima del promedio] y la edad ósea correspondía a 6,9 años (Greulich y Pyle).
🚩 La ecografía pélvica mostró un aumento de tamaño tanto del útero como del endometrio correspondiente al estadio III-IV de Tanner. [En el Estadio IV suele aparecer la primera menstruación]
Estos hallazgos clínicos, radiológicos y de laboratorio fueron consistentes con un diagnóstico de pubertad precoz periférica debido al estradiol exógeno. La terapia hormonal del padre se cambió de gel a parche transdérmico, y la niña experimentó regresión del desarrollo mamario, normalización de la velocidad de crecimiento, ecografía pélvica y prueba de estimulación con GnRH.
Conclusiones: La exposición al estradiol exógeno puede provocar pubertad precoz en niñas prepúberes. Se debe informar detalladamente a las personas transgénero sobre el riesgo de transmisión de hormonas transdérmicas y se les debe recomendar lavarse las manos, usar guantes y evitar el contacto con la piel poco después de la aplicación de la hormona. Se debe advertir a los pacientes con hijos e hijas sobre este riesgo y las clínicas de género deben considerar la posibilidad de prescribir vías de administración alternativas, como comprimidos o parches, en pacientes de alto riesgo.
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