La Alianza Contra el Borrado de las Mujeres reclama que el reconocimiento por parte del Consejo Superior de Deportes en su «Guía de salud de la mujer deportista», de las relevantes diferencias biológicas entre mujeres y hombres y el impacto de factores hormonales y biomecánicos en el rendimiento debe traducirse en reformas legislativas que protejan las categorías deportivas de las mujeres.
La Alianza Contra el Borrado de las Mujeres ha remitido una carta al Consejo Superior de Deportes, al Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes y a las consejerías de deporte de todas las comunidades autónomas para solicitar la revisión y modificación de las leyes trans autonómicas que permiten la participación en competiciones femeninas basándose en la autodeterminación de sexo, sin atender a la evidencia científica sobre las diferencias biológicas entre mujeres y hombres que son relevantes para el deporte.
La iniciativa, que es compatible con la demanda de derogación de las leyes de autodeterminación del sexo o leyes trans, se apoya en la reciente publicación de la «Guía de salud de la mujer deportista», elaborada por el propio Ministerio y el Consejo Superior de Deportes, un documento oficial que reconoce que la biología femenina influye de forma determinante en el rendimiento deportivo, la salud y el riesgo de lesiones, y que existen diferencias fisiológicas y biomecánicas entre hombres y mujeres que tienen impacto directo en la competición deportiva.
Desde la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres señalan que estas evidencias, recogidas en un documento institucional del Gobierno, deben traducirse en políticas públicas coherentes, especialmente cuando están en juego derechos conquistados por las mujeres, como el acceso a competiciones deportivas en condiciones de igualdad y seguridad.
“Reconocer las diferencias sexuales no es discriminación, sino una condición necesaria para garantizar la igualdad real. El deporte femenino existe precisamente para corregir una desigualdad estructural basada en el sexo”, subraya la organización.
La Alianza advierte de que permitir la participación de personas de sexo masculino en categorías femeninas no amplía derechos, sino que introduce desigualdades materiales, compromete el principio de juego limpio y puede afectar a la seguridad y a las oportunidades deportivas de mujeres y niñas.
Si, en palabras del Consejo Superior de Deportes, la guía «responde a un compromiso ético: garantizar el derecho de las deportistas a una práctica segura y equitativa», ese derecho debe blindarse en el ordenamiento jurídico.
En este contexto, la organización ha reclamado también responsabilidad y coherencia a las fuerzas políticas con capacidad de gobierno, señalando de manera expresa al Partido Popular en las comunidades autónomas donde gobierna. La Alianza recuerda que el PP ha defendido en distintas iniciativas la protección de las categorías deportivas femeninas, sin que en paralelo haya iniciado procesos para la reforma legislativa en las comunidades donde gobierna, y considera que existe margen político y jurídico para actuar ya desde el ámbito autonómico, sin esperar a reformas estatales.
La organización destaca que el propio Gobierno central ha reconocido, a través de la «Guía de salud de la mujer deportista», el papel fundamental de los procesos biológicos y fisiológicos, lo que refuerza la necesidad de revisar el marco normativo vigente.
Desde una perspectiva feminista, la Alianza contra el Borrado de las Mujeres insiste en que la igualdad no puede construirse negando la realidad material del sexo, y que las políticas públicas deben proteger a las mujeres como clase sexual, también en el ámbito deportivo.
“Un feminismo comprometido con la justicia social no puede renunciar a la evidencia ni a la igualdad real. Proteger el deporte femenino es una cuestión de derechos, no de ideología”, concluye la organización.
[Puedes consultar aquí las referencias al deporte en las leyes trans autonómicas]
Alianza Contra el Borrado de las Mujeres
Madrid, 15 de enero de 2026
Resumen de la Guía de Salud de la Mujer Deportista publicada a finales de 2025 por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes y el Consejo Superior de Deportes y avalada por el Grupo de Trabajo de Salud y Deporte de la Organización Médica Colegial (OMC).
Durante años, la ciencia del deporte se ha construido tomando como referencia cuerpos y patrones masculinos. Esto ha generado una brecha de conocimiento que afecta al rendimiento, la prevención y la salud de las deportistas. Hoy sabemos que las variaciones hormonales, la disponibilidad energética, la salud ósea, el dolor menstrual, las disfunciones del suelo pélvico o cambios vitales como el embarazo y la menopausia influyen en la experiencia y la respuesta al entrenamiento.
CÓMO INFLUYE LA BIOLOGÍA
El ciclo menstrual y el rendimiento deportivo
A lo largo de las diferentes fases del ciclo menstrual puede aparecer dolor abdominal, fatiga o sensibilidad en un proceso inflamatorio natural (fase menstrual) . En caso de dismenorrea (dolor durante la menstruación) o endometriosis, el dolor puede impedir realizar actividades o entrenamientos. Durante la fase de ovulación, se puede generar una ligera molestia pélvica o sensación de hinchazón. En la fase lútea, aumenta la temperatura corporal basal y puede producirse retención de líquidos, cambios en el apetito o menor energía.
La investigación señala que los picos de estradiol alrededor de la ovulación pueden aumentar la laxitud ligamentosa y afectar al control neuromuscular, y que el riesgo de lesiones puede aumentar en etapas de maduración como la adolescencia.
El dolor menstrual intenso puede reducir la concentración, alterar el descanso y afectar la coordinación y el rendimiento.
La amenorrea es la ausencia de menstruación. En las deportistas, la amenorrea suele deberse a una baja disponibilidad energética, cuando el cuerpo prioriza funciones vitales frente a la reproductiva. Puede derivar en déficit de estrógenos, pérdida de masa ósea y aumento del riesgo de lesiones.
La oligomenorrea se refiere a ciclos largos, superiores a 35 días. Es habitual en deportistas con alta carga de entrenamiento o estrés mantenido.
Suelo pélvico
El suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos que cierra la pelvis por abajo y sostiene los órganos pélvicos.
En deportistas mujeres, las disfunciones del suelo pélvico son frecuentes, con estimaciones en torno al 25–33 %. Son más prevalentes en deportes de impacto y en mujeres con parto vaginal previo. Las afecciones incluyen incontinencia urinaria de esfuerzo, presión o dolor pélvico, incluyendo dolor incapacitante.
LESIONES MÁS FRECUENTES EN MUJERES
Diferencias biomecánicas y hormonales entre mujeres y hombres
Las mujeres presentan algunas características anatómicas y hormonales que modifican la mecánica del movimiento y la respuesta de los tejidos. Estas diferencias no deben interpretarse como debilidades, sino como condicionantes
Diferencias biomecánicas.
1. Ángulo Q (cadera–rodilla) mayor, debido a una pelvis más ancha. Esto puede aumentar la tensión sobre la rodilla y favorecer un patrón de valgo (rodillas hacia dentro) durante saltos o cambios de dirección.
2. Menor masa muscular y menor rigidez tendinosa, lo que puede alterar la absorción de impactos.
3. Mayor laxitud articular, relacionada con la composición del colágeno y el efecto de hormonas como los estrógenos y la relaxina.
4. Menor ratio de fuerza entre isquiotibiales y cuádriceps, lo que puede comprometer la estabilidad de la rodilla si no se entrena de forma específica.
Influencia hormonal en la lesión
Las fluctuaciones hormonales, especialmente los picos de estrógenos y relaxina en torno a la ovulación pueden modificar la laxitud ligamentosa.
Lesiones ligamentosas
El ligamento cruzado anterior (LCA) es una de las estructuras más lesionadas en las deportistas. Su ruptura suele ocurrir sin contacto, durante saltos, giros o desaceleraciones. La incidencia es mayor en mujeres, sobre todo en deportes con cambios de dirección, saltos o superficies inestables. En esa mayor incidencia intervienen factores hormonales, biomecánicos y neuromusculares.
Otras lesiones como las de tobillo, tendinopatías o dolor patelofemoral están también asociadas a factores hormonales y biomecánicos.
En las deportistas, las lesiones no se distribuyen al azar. La evidencia muestra un mayor riesgo de roturas de LCA, esguinces de tobillo, fracturas por estrés y lesiones óseas, además de una elevada prevalencia de disfunciones del suelo pélvico en deportes de impacto y fuerza.
La «Guía de salud de la mujer deportista», ha sido elaborada por Lucía Carmona Álamos. Diseño gráfico y maquetación del estudio THE TIAS
