Un estudio para el gobierno de Reino Unido de Louis Appleby, asesor en prevención del suicidio del Departamento de Salud y Asistencia Social de la Universidad de Manchester.
La afirmación de que ha habido un gran aumento en el suicidio de pacientes actuales y recientes del Servicio de Desarrollo de Identidad de Género (GIDS) en Tavistock desde la restricción de los bloqueadores de la pubertad no está respaldada por los datos. Las organizaciones transactivistas, y los medios que no realizan comprobaciones, están mintiendo. La forma en que se ha discutido este tema en las redes sociales ha sido insensible, alarmista y peligrosa.
Objetivo de esta revisión
He revisado los datos proporcionados por el Servicio Nacional de Salud de Inglaterra ( NHSE ) sobre suicidios de pacientes jóvenes de los servicios de género del Tavistock and Portman NHS Foundation Trust, basándome en una auditoría realizada en el fideicomiso. El objetivo específico es examinar las evidencia de un gran aumento de los suicidios que declaran los transactivistas.
Resumen de conclusiones
- Los datos no respaldan la afirmación de que ha habido un gran aumento del suicidio entre pacientes jóvenes con disforia de género en Tavistock.
- La forma en que se ha discutido este tema en las redes sociales ha sido insensible, alarmante y peligrosa, y va en contra de las pautas para informar de manera segura sobre el suicidio.
- Las afirmaciones que se han hecho públicas no cumplen los estándares básicos de evidencia estadística.
- Es necesario abandonar la percepción de que los fármacos que bloquean la pubertad son el principal indicador de aceptación sin prejuicios en este área de la atención sanitaria.
- Necesitamos garantizar datos de alta calidad en los que todos tengan confianza, como base para mejorar la seguridad de este grupo de jóvenes en riesgo.
Riesgo de suicidio en la disforia de género
La evidencia sobre el riesgo de suicidio en menores y jóvenes con disforia de género es generalmente deficiente. La mayoría de los estudios son metodológicamente débiles, se basan en encuestas online y muestras autoseleccionadas y provienen de fuentes sesgadas. Sin embargo, existen buenas razones para creer que su riesgo es alto en comparación con otros jóvenes. A menudo han experimentado prejuicios e intimidación, aislamiento y conflictos familiares. Pueden tener problemas de salud mental como depresión y ansiedad. Hay altas tasas de autismo.
Estos son factores de riesgo conocidos: el suicidio en cualquier grupo suele ser el resultado de múltiples riesgos que actúan en combinación.
Por lo tanto, parece razonable suponer que los servicios que ofrecen apoyo sin prejuicios pueden contribuir a reducir el riesgo. Sin embargo, la evidencia de una “atención de afirmación de género” en forma de medicamentos que bloquean la pubertad no es confiable. Por el contrario, un sólido estudio de Finlandia publicado a principios de este año (Ruuska et al, BMJ Mental Health 2024) informó que el riesgo de suicidio se redujo después de la reasignación de género, pero que la mejora se explica por el tratamiento de las enfermedades mentales coexistentes.
Discusión pública sobre el suicidio
La información responsable sobre el suicidio en los medios de comunicación es una faceta importante de la prevención del suicidio y una característica central de la estrategia nacional de prevención del suicidio en Inglaterra. La organización Samaritans ha desarrollado una guía, originalmente para los medios de comunicación, pero con una posibilidad de aplicación más amplia a cualquier discusión pública sobre el suicidio y cada vez más relevante para las redes sociales.
Los riesgos incluyen:
-Historias alarmantes sobre suicidios que causan angustia a personas que están en riesgo
-Identificación: cuando alguien ve en sí mismo una conexión con una persona que se ha suicidado; lo que lleva a:
-Grupos de imitación y suicidio en personas con características similares.
Como resultado, se pide a los medios (y a los usuarios de las redes sociales):
-garantizar que cualquier afirmación sobre suicidio esté basada en evidencia y provenga de una fuente confiable,
-evitar el lenguaje alarmante y dramático,
-evitar la impresión de que el suicidio es el resultado esperado o probable en determinadas situaciones,
-evitar simplificar el suicidio atribuyéndolo a una causa única que podría ser la base de la identificación.
Las afirmaciones de transactivistas
Las afirmaciones sobre el aumento de los suicidios han sido lideradas por el grupo de campaña legal Good Law Project, que cuestiona la decisión del anterior Secretario de Salud de poner fin a la prescripción de medicamentos bloqueadores de la pubertad en clínicas privadas a menores y jóvenes con disforia de género.
La afirmación central, hecha en X (anteriormente conocido como Twitter), es que ha habido un gran aumento en el suicidio de pacientes actuales y recientes del Servicio de Desarrollo de Identidad de Género (GIDS) en Tavistock desde la restricción anterior a los bloqueadores de la pubertad que siguió a una decisión del Tribunal Superior en un caso (Bell contra Tavistock) en diciembre de 2020. El aumento se describe como un “aumento” de suicidios y “una explosión”, lo que indica un aumento sustancial y, por implicación, inequívoco. Hay múltiples referencias a menores que morirán en el futuro porque no podrán acceder a estos bloqueadores de la pubertad.
Se dice que esta afirmación se basa en datos no publicados proporcionados por dos miembros del personal de Tavistock, descritos como denunciantes. En Twitter/X la evidencia se presenta en capturas de pantalla de extractos de las actas de las reuniones de la Junta de Tavistock y otros documentos. Estos se refieren de diversas formas a suicidios, muertes por causas no especificadas e “incidentes de seguridad”. Una afirmación específica es que hubo un suicidio por parte de un paciente en la lista de espera del GIDS en los tres años anteriores a la sentencia del Tribunal Superior, y 16 muertes (en lugar de suicidios) en los tres años posteriores a la sentencia. Se dice que los denunciantes alegaron un encubrimiento por parte de NHSE [la sanidad pública].
Estas afirmaciones han sido retuiteadas miles de veces por otros transactivistas y la ciudadanía. Algunos periodistas destacados las han repetido, aunque nada sugiere que hayan examinado las pruebas por sí mismos. Ellos también han adoptado el lenguaje de “menores muriendo”.
Evaluación del NHS de Inglaterra de la auditoría de Tavistock
He examinado las cifras proporcionadas por NHSE sobre muertes en cada año entre 2018-19 y 2023-24. Se basan en una auditoría interna realizada por Tavistock de muertes entre pacientes actuales y anteriores de GIDS, dividida por edad (menores de 18 años o mayores de 18 años) y causa de muerte (suicidio u otro/suicidio no confirmado).
Es importante reconocer al describir las estadísticas de suicidio que las cifras no son datos sin más: representan vidas reales perdidas.
Las cifras son pequeñas: según este desglose, por año, edad y causa, el recuento más alto es 2. La práctica convencional al presentar cifras pequeñas, basada en la orientación de la Oficina de Estadísticas Nacionales, es no presentar cifras inferiores a 3, para evitar posible identificación de individuos. En esta revisión me refiero únicamente a cifras agregadas.
En este periodo de 6 años, los datos muestran un total de 12 suicidios: 6 en menores de 18 años, 6 en mayores de 18 años. En los 3 años previos a 2020-21, hubo 5 suicidios, en comparación con 7 en los 3 años posteriores. Básicamente, no se trata de una diferencia, teniendo en cuenta las fluctuaciones esperadas en cantidades pequeñas, y no alcanzaría significación estadística. En los menores de 18 años concretamente hubo 3 suicidios antes y 3 después de la 2020-21.
Junto a las cifras, hay un resumen de los problemas que enfrentaron los y las jóvenes fallecidos. Estos incluyen enfermedades mentales, experiencias traumáticas, ruptura familiar y estar bajo cuidado o bajo servicios para menores.
Estas cifras claramente no respaldan la afirmación principal de que los suicidios han aumentado marcadamente desde la sentencia del Tribunal Superior. No respaldan la afirmación de una muerte en lista de espera antes y 16 después de la sentencia. La información confirma los múltiples factores que contribuyen al riesgo de suicidio en este grupo.
Este análisis tiene limitaciones, lo que refleja la calidad y exhaustividad de los datos. En primer lugar, las cifras corresponden a los “años del NHS”, de abril a marzo, por lo que el momento de la sentencia del Tribunal Superior no coincide claramente entre años. En segundo lugar, estas cifras no incluyen detalles sobre en qué parte del proceso de atención se encontraban los pacientes cuando murieron. En tercer lugar, no dan más información sobre las muertes descritas como por otras causas o “no confirmadas como suicidio”.
También he visto la auditoría interna realizada por Tavistock en la que se basa el resumen de la NHSE. Existen pequeñas diferencias en el período cubierto y en determinadas cifras. Hay más información sobre la atención recibida y sobre las fechas de fallecimiento.
La auditoría sugiere que algunas de las muertes denominadas “no confirmadas como suicidio” probablemente hayan sido muertes no naturales, lo que posiblemente implica que el suicidio sea la causa, aunque hay pocos detalles. Sin embargo, incluir estos casos no afectaría las conclusiones generales porque, con números pequeños, se pueden esperar fluctuaciones de una sola cifra.
La auditoría confirma los múltiples riesgos a los que se habían enfrentado muchos pacientes. Muestra que las muertes ocurrieron en diferentes puntos del sistema de atención, incluida la espera, la atención hospitalaria y después del alta. Se expresan preocupaciones sobre los pacientes que están esperando o en transición de un entorno de atención a otro. Cualquier atribución causal a cualquier elemento de atención iría más allá de los datos y debería evitarse.
Cifras de la Base de Datos Nacional de Mortalidad Infantil
El NHSE también ha proporcionado cifras de la Base de Datos Nacional de Mortalidad Infantil (NCMD). Se trata de presuntos suicidios en todas las personas menores de 18 años en Inglaterra. Los casos se notifican al NCMD con información adicional sobre las personas que han muerto, incluida la presencia de angustia relacionada con la identidad de género.
Las referencias a angustia de género en los casos del NCMD ocurren con más frecuencia en los años más recientes, siendo la cifra más alta en un solo año en 2021-22. En este momento no es posible vincular estos casos a la auditoría del GIDS. No hay información sobre si estos jóvenes reportaban disforia de género, buscaban ayuda del NHS o estaban en contacto con Tavistock. Es más probable que el aumento refleje que los jóvenes expresan cada vez más su angustia a través de conflictos sobre el género y un reconocimiento más frecuente por parte de los profesionales.
La Base de Datos Nacional de Mortalidad Infantil también informa una cifra más alta de suicidios entre menores de 18 años en su conjunto en 2021-22. Esto puede ser el resultado de una fluctuación aleatoria en pequeñas cantidades, pero coincide con un año crucial en la pandemia de COVID-19, cuando las restricciones pueden haber afectado negativamente la salud emocional de algunos jóvenes, como los autistas. La coexistencia de autismo y disforia de género está bien establecida.
En resumen, creo que es poco probable que las cifras más altas del NCMD tengan algún vínculo con la disponibilidad de bloqueadores de la pubertad, pero sí necesitan una mayor exploración.
Conclusiones
1. Los datos no respaldan la afirmación de que ha habido un gran aumento en el suicidio de pacientes jóvenes que asisten a los servicios de género en Tavistock desde el fallo del Tribunal Superior en 2020 o después de cualquier otra fecha reciente. Las cifras correspondientes a los 6 años cubiertos en esta revisión son 12 suicidios en total, 2 por año en promedio, de los cuales la mitad fueron menores de 18 años. Con números pequeños, se pueden esperar diferencias de una sola cifra y las explicaciones causales no son confiables.
Los y las pacientes que murieron se encontraban en diferentes puntos del sistema de atención, incluido el post-alta, lo que sugiere que no existe un vínculo consistente con ningún aspecto de la atención. Tenían múltiples factores de riesgo sociales y clínicos de suicidio.
Sin embargo, es probable que haya habido un aumento durante un período más largo a medida que los jóvenes en riesgo presentan cada vez más disforia de género y las derivaciones al GIDS han aumentado.
Existe cierto grado de incertidumbre sobre las muertes registradas como “suicidio no confirmado”. Es posible que más información sobre estos casos resulte en cifras modificadas para años individuales, pero las cifras siguen siendo demasiado pequeñas para afectar mis conclusiones.
2. La forma en que se ha discutido este tema en las redes sociales ha sido insensible, alarmista y peligrosa, y va en contra de las directrices sobre cómo informar de forma segura el suicidio. Un riesgo es que los jóvenes y sus familias se aterroricen ante las predicciones de que el suicidio es inevitable sin bloqueadores de la pubertad; algunas de las respuestas en las redes sociales así lo demuestran.
Otra es la identificación: los adolescentes ya angustiados escuchan el mensaje de que “personas como usted, que enfrentan problemas similares, se están suicidando”, lo que los lleva al suicidio imitativo o a la autolesión, a lo que los jóvenes son particularmente susceptibles.
Luego está la insensibilidad de la retórica del “hijo muerto”. El suicidio no debería ser un eslogan ni un medio para ganar una discusión. Para las familias de 200 adolescentes al año en Inglaterra, esto es devastador y demasiado real.
3. Las afirmaciones que han sido puestas en el dominio público no cumplen con los estándares básicos de evidencia estadística. Para ser confiable, la evidencia debe ser objetiva, imparcial y abierta a un escrutinio independiente. Debería admitir la incertidumbre.
Los grupos transactivistas suelen ser selectivos con respecto a la evidencia; no hay nada de malo en esto hasta que se vuelve engañoso y potencialmente dañino. Las pruebas puestas a disposición del público sobre una “explosión” de suicidios no son imparciales ni han sido verificadas de forma independiente. No parece haber experiencia en suicidio detrás de estas afirmaciones.
4. El suicidio cometido por cualquier joven es una tragedia profunda: debe verse como una crítica a nuestra sociedad. Es posible que jóvenes con disforia de género hayan experimentado ostracismo y abuso, y es probable que su angustia aumente si los servicios se perciben como de rechazo. Es lamentable que los fármacos que bloquean la pubertad hayan llegado a ser vistos como la piedra de toque, la diferencia entre aceptación y no aceptación. Necesitamos alejarnos de esta percepción entre los pacientes, el personal y el público.
Este es un grupo de jóvenes que necesitan compasión y seguridad, evaluación clínica calificada, tratamiento temprano para enfermedades mentales como la depresión, apoyo dentro de sus familias y escuelas y online, y una expectativa de recuperación y un futuro pleno. Es vital que estas sean las garantías que el NHS y sus agencias asociadas puedan transmitir.
5. Al final, se trata de un grupo de jóvenes en riesgo de suicidio y de nuestra responsabilidad colectiva respecto de su seguridad. Esto significa servicios de salud especializados con capacidad para responder a la creciente demanda y habilidades adecuadas en los servicios generales. Significa un discurso público mesurado, asegurándonos de no alimentar prejuicios ni alarmar innecesariamente a los jóvenes y sus familias.
También debemos asegurarnos de disponer de datos de alta calidad en los que todos puedan confiar. Se debe monitorear el número de muertes, no sólo en los servicios de género sino también en otras bases de datos convencionales, como está sucediendo ahora en el NCMD y en mi propia unidad, la Investigación Nacional Confidencial. La prevención futura dependerá de ello.
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